¿What time is it? It’s Dame Time

El deporte lleva consigo un montón de emociones que pueden ir cambiando de un momento a otro. Situaciones que se merecen quedar inmortalizadas en la memoria, en los libros de historia o en las paredes de los clubes y/o franquicias. Un gol en los 93 para poner el 1 a 0 en un partido de eliminación puede hacer pasar a todos los que están viendo del nerviosismo a la alegría inmensa -o a la tristeza, depende del color de la camiseta-. Y lo mismo pasa en el básquet, cuando la bocina suena y el balón todavía está en el aire.

Hace no mucho tiempo un amigo me dijo: “Si la presión no te hunde, te hace más fuerte”. Dentro de los deportes, la gente le adjudicaría esta frase a los más grandes jugadores del planeta: Messi, Michael Jordan, Nadal – o cualquier otro que haya sido o sea leyenda en su deporte-, porque en toda su carrera dejaron jugadas decisivas que se mantendrán vivas en los recuerdos por mucho tiempo. Pero también hay otros que no son muy conocidos por fuera del ámbito de su disciplina, ahí entra Damian Lillard. Yo creo que si voy a la casa de mi tío y le pregunto quién es Michael Jordan o LeBron James, va a saber, por lo menos, que son jugadores de básquet. Pero apostaría mucho a que no conoce a Lillard.

El reloj llegando a 00:00 en un partido igualado es más que suficiente presión como para que muchos sean consumidos por los nervios, pero Dame ha realizado locuras en esos momentos. Hay dos que destacan por sobre sus otras diez conversiones, a falta de menos de diez segundos, que le dieron la victoria a su equipo: El triple contra Houston Rockets en 2014, y el bombazo desde Saturno contra Oklahoma City Thunder el año pasado.

Para tomar dimensión con respecto al primer tiro, hay que saber que Portland no festejaba una serie de Playoffs en 14 años, pero Lillard con menos de 0.9 segundos encestó un triple tras el pase de Batum para hacer explotar el Moda Center y, tal vez, todo Portland. Siendo su segunda temporada en la NBA, dejó a todos impactados y le regaló a los Blazers una alegría que no tenían en mucho tiempo.

Como ganar una serie en 0.9 segundos, por Damian Lillard – NBA / Youtube

El otro parece hasta imposible, ¿De meterlo? No, en la NBA se toman varios de esos tiros hoy en día. Lo que parece imposible es pensar en tirar desde casi mitad de cancha, cuando vas empatado en el marcador y con un doble te garantizas la victoria de la serie de Playoffs. Bueno, esa locura, en la mente de Lillard, es una decisión totalmente cuerda. Eliminó al Thunder y junto a esto, a Russell Westbrook, probablemente su máximo rival en la liga. Luego del partido, Paul George, encargado de defenderle, dijo que ese era un mal tiro, pero Dame se defendió: “En todo caso es una mala defensa. Para mí fue un tiro sólido”. Sin duda, una de las jugadas más frías de la historia.

La locura de Lillard contra OKC – NBA /Youtube

La pelota viajó a cámara lenta, y después fue como: «Oh mi*rda, lo hizo!», luego lo dejé de lado ¡Fue por un partido, por una serie! Uno se olvida de eso, porque estás pensando: «Fue una locura de tiro».

C.J. McCollum, sobre el tiro de LIllard


Y así nos ha regalado 8 más, contra Warriors, contra Nuggets, Cavaliers, Lakers, Suns (x2), Pistons y Pelicans. Jugadas que generaron ese cambio repentino de emociones entre los hinchas locales y rivales, y que quedan recordadas por mucho tiempo.

En el básquet (como cualquier otro deporte) hubo, hay y habrá miles de estas. Algunas más emocionantes que otras, pero todas sumergen al que las observa en un estado de excitación inmenso, porque no hay nada más lindo que un gamewinner. Aunque no muchos estarán a la altura de los que Lillard hizo.

*La imagen principal es de NBA.com

Juma Honeker

Periodista deportivo. Jugaba al básquet y algunos dicen que me retiré por malo, pero prefiero decir que me lesioné la rodilla. Ahora solo escribo. Twitter: @JumaHoneker / Instagram: @Jumaahoneker2

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