Unanimidad en la Tercera Dimensión

Hace exactamente 5 años, sucedía un hecho histórico en la NBA. Stephen Curry conseguía el premio al Jugador más Valioso por segundo año consecutivo. Pero este galardón tenía algo diferente con respecto al anterior suyo y al de todos sus antecesores. Absolutamente todos los votos para el primer puesto llevaban el mismo nombre. Los 131 periodistas designados por la NBA decidieron que el merecedor del premio era el número 30 de los Golden State Warriors, Wardell Stephen Curry II.

Nunca nadie lo había conseguido. Ni siquiera Michael Jordan era el que más cerca había estado. En la temporada 1999-00, Shaquille O’Neal había obtenido todos los votos menos uno, que fue para Allen Iverson.

Desde ese año de Shaq, o alguna temporada de LeBron James en Miami Heat, no se veía a un jugador dominar a tan alto nivel. Lejos de hacerlo a nivel físico como el 34 oro y púrpura, Steph lo logró desde lo estadístico como también desde el estilo de juego.

Fue una temporada de récords. Curry y sus Golden State Warriors dejaron en claro que la manera de jugar estaba cambiando. Alabado por muchos (y criticado por otros tantos), el equipo de la Bahía tenía como arma principal el tiro de tres puntos. De esta manera, prácticamente ningún contrario pudo detenerlos y consiguieron el mejor récord de la historia de la liga. Las 73 victorias en 82 partidos fueron el primer motivo del galardón unánime del número 30.

En el plano individual, todo terminó de justificarse. Curry promedió 30,1 puntos, 6,7 asistencias, 5,4 rebotes y 2,1 robos en 34,2 minutos a lo largo de 80 partidos. Sus porcentajes de tiro fueron simplemente de videojuego. 56,6% en tiros de dos, un 45,4% en triples lanzando 11,2 por partido, una locura para ese momento, y un 90,8% en tiros libres. Es decir, sus estadísticas le permitieron formar parte del club del 50-40-90.

Por si fuese poco, los 402 triples convertidos en 886 intentos fueron el récord histórico de la NBA en una sola temporada. El hombre que tenía el récord hasta ese momento era él mismo Chef, que había conseguido encestar de larga distancia 284 veces la temporada anterior. Hasta aquella campaña, nadie había anotado 300 triples en el mismo semestre, pero en esta 2015-16, Curry pasó de los 400. Nadie lo volvió a hacer, y más inimaginable sería que alguien pueda hacerlo con esos porcentajes de extraterrestre.

Ese año de Steph estuvo muy cerca de ser probablemente la mejor temporada individual de la historia de la liga. Todos los que tenemos una mínima idea de la NBA, recordamos que ese año los Cavaliers de LeBron James y Kyrie Irving le remontaron a los Warriors un 1-3 en las finales. Hubiese sido el broche de oro para la estratosférica temporada de Steph, pero simplemente no sucedió.

Saliendo del terreno estadístico, el recuerdo que dejó en todos los que seguimos a él, a la NBA y a este fenómeno del básquet mundial, es imborrable. También generó muchos “haters”. No obstante, como generalmente pasa, ese puñado de gente que no soporta, es en sí mismo un indicador de que las cosas se están haciendo, por lo menos, bien.

Disfruten.

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