Una temporada más dura que afeitada a contrapelo

Hace muchos años que no sucedía algo similar en la franquicia texana. Estábamos acostumbrados a exitosas temporadas bajo el comando de Yao Ming, Tracy McGrady y, en el último tiempo, de James Harden. Sin embargo, una problemática y resistida afeitada, bajó de un hondazo a los cohetes y terminaron esta temporada como el peor equipo de la liga. A lo largo de este año, los veteranos no funcionaron y todo quedo en mano de algunos jóvenes con un futuro interesante. No obstante, está claro que estos últimos aún no están listos para dominar. Parece que esto, es lo que se escondía en esa voluminosa barba.

¿Cómo comenzó a gestarse este drástico cambio?

Tras la eliminación en semis de conferencia a manos de los Lakers, varios integrantes abandonaron el cohete. Después de 4 años como entrenador, Mike D’Antoni dejó el cargo luego de que la idea del súper small-ball con los 198 centímetros de P.J. Tucker como pívot no funcionara en absoluto. Unas semanas más tarde, Daryl Morey renunció a su cargo de General Manager luego de 13 temporadas. Parecía que a este ciclo le faltaban muy pocas bajas para culminarse.

En este contexto, Stephen Silas, luego de 20 años en la liga como entrenador asistente, tomó el comando técnico y Rafael Stone fue ascendido a GM después de un año como vicepresidente de operaciones.

El malestar también se encontraba en el plantel. Ni James Harden ni Russell Westbrook querían formar parte de la franquicia. A la gerencia no le tembló el pulso para mandar a Russ a Washington a cambio de John Wall. En relación a la barba, todavía querían seguir luciéndola.

Con respecto a la plantilla de la burbuja, ocho nombres eran distintos.

El caso Russell Westbrook fue la baja más resonante de cara a la 2020-21. Robert Covington, quien era un pez gordo en el mercado tras su polivalente temporada, fue traspasado a Portland a cambio de Trevor Ariza y el rookie Isaiah Stewart, aunque estos duraron dos días como miembros de los Rockets.

Austin Rivers fue el otro que se fue a cambio de algo; aunque los texanos recibieron apenas una trade exception por parte de New York. De los que quedaron libres, sólo Jeff Green continuó en la liga, más precisamente en los Brooklyn Nets. DeMarre Carroll, Tyson Chandler y Luc Mbah a Moute no pusieron el gancho con ninguna franquicia, mientras que Michael Frazier volvió a la G-League.

Las incorporaciones transmitían una tenue ilusión. Ya mencionado el caso de John Wall, DeMarcus Cousins firmó contrato desde la agencia libre. De esta manera se intentaba reeditar la pareja Wall-Cousins de la Universidad de Kentucky del año 2010.

Otro recién llegado interesante fue Christian Wood. El interior venía de sorprender a propios y extraños en Detroit Pistons y llegó desde la Ciudad del Motor luego de un sign-and-trade de 41 millones por 3 años a cambio de los recientemente mencionados Trevor Ariza e Isaiah Stewart.

Sterling Brown, de último paso por Milwaukee y Jae’Sean Tate, alero que tras ser undrafted en 2018, jugó en Bélgica y Australia, también fueron firmados. Por su parte, Mason Jones y Brodic Thomas se unieron con contratos de dos vías tras no ser elegidos en el draft. Kenyon Martin Jr, hijo de Kenyon Martin (primera selección del 2000), fue elegido por los Kings en la posición 52 y posteriormente traspasado a los Rockets a cambio de una segunda ronda.

John Wall y DeMarcus Cousins, ambos tras mucho tiempo sin jugar, se reencontraban tras 11 años

La barba ya era inmantenible

James Harden realmente no quería estar más en Texas. Masivas visitas a clubes nocturnos rompiendo los protocolos del Covid-19, faltazos a los entrenamientos y su deplorable estado físico, eran temas recurrentes en los medios y redes sociales.

El inicio de temporada tuvo que posponerse. Originalmente, los de la Space City iban a debutar contra Oklahoma City Thunder el 23 de diciembre. Sin embargo, un brote del virus no permitió a los texanos presentar el mínimo de 8 jugadores.

Tres días después, el equipo pudo debutar en Portland. Sin los flamantes refuerzos John Wall y DeMarcus Cousins, baja por protocolo, James Harden y Christian Wood tuvieron un encuentro impresionante. A pesar de la derrota 128-126, La Barba consiguió 44 puntos y 17 asistencias, mientras que el interior debutante sumó 31 unidades y 13 tableros. Esta nueva dupla tuvo dos buenas actuaciones más: en la derrota contra Nuggets y en la victoria (ya con Cousins y Wall) contra los Kings.

En estos tres partidos, el número 13 promedió 37 puntos con muy buenos porcentajes, 11 asistencias y 5 rebotes en 38 minutos. Su rendimiento estaba siendo espectacular, pero una “oportuna” leve lesión no le permitió jugar el siguiente partido. Tras esta ausencia, disputó sus últimos 5 partidos con la casaca que defendió desde el 2012, y sus números bajaron a 22 y 9 en la misma cantidad de minutos. Tan fuera de lo “normal” para Harden fue esta situación, que en sus últimos cuatro juegos no superó los 20 puntos, siendo este su bache más largo desde el 2012, estando todavía en OKC.

Tras la derrota con los Lakers el 12 de enero, todo parecía estar condenado a su fin. En conferencia de prensa, James declaró: «Amo esta ciudad. Literalmente he hecho todo lo que pude. Esta situación es una locura. Es algo que no creo que se pueda arreglar. Honestamente, ni siquiera estamos cerca de los campeones defensores, y todos los demás equipos de élite. Quiero decir, puedes notar la diferencia en estos dos últimos juegos. Simplemente no somos lo suficientemente buenos, en química, talento, todo». 

Después de él, John Wall, enojado, le respondió. «Cuando tienes a ciertos tipos que no quieren, es difícil. No creo que haya sido lo mejor, eso es todo lo que puedo decir. Solo han sido nueve partidos. Vamos, hombre, ¿quieres saltar del acantilado después de nueve partidos?».

Todo estaba podrido puertas adentro.

Rompiendo protocolos, no cuidando su físico y faltando a los entrenamientos, James Harden manifestaba que se quería ir

El traspaso que cambió todo

Con Houston Rockets, Brooklyn Nets, Cleveland Cavaliers e Indiana Pacers involucrados, se concretó uno de los intercambios más resonantes desde la fundación de la liga.

Harden se unía a Kevin Durant y Kyrie Irving para formar un súper Big Three en los Nets, mientras que los Rockets recibieron a Caris LeVert, Dante Exum, Rodions Kurucs, tres primeras rondas de Brooklyn (22, 24, 26), cuatro derechos de intercambio (21, 23, 25, 27) y la de Milwaukee del 2022.

Levert fue tradeado inmediatamente a Indiana por el ex All-Star Victor Oladipo (con contrato expiring) quien llegaba a Houston para ocupar el lugar de Harden. El traspaso se cerraba con Jarrett Allen y Taurean Prince (atentos luego con este nombre) armando sus valijas para asentarse en Cleveland.

De esta manera, los Rockets comenzaban una reconstrucción. Sin embargo, a priori, con Wall, Oladipo, Wood y Cousins podían seguir siendo un equipo competitivo.

De este modo, tras 621 partidos de temporada regular y 85 de playoffs, finalizó la Era Harden en Houston. Se fue como primero en asistencias, tiros libres, triples y triples-dobles, mientras que rankea segundo en puntos, cuarto en minutos y sexto en partidos jugados. En total, promedió 29.6 puntos, 6 rebotes, 7.7 asistencias y 1.8 robos. Además, lideró la NBA en puntos (2018, 2019 y 2020) y en asistencias (2017), fue All-Star en sus ocho temporadas e integró el mejor quinteto de la liga en seis ocasiones. Se terminaba una etapa clave de la carrera de Harden, una verdadera leyenda de los Rockets y la ciudad de Houston.

Harden ponía rumbo a Brooklyn para juntarse con Kevin Durant y Kyrie Irving

¿Quién iba a ser el nuevo líder?

Tras la impactante salida de su estrella excluyente, la franquicia se quedó sin un líder claro luego de mucho tiempo. Por experiencia, lo esperado era que John Wall y Victor Oladipo comenzaran a liderar al equipo. Sin embargo, continuando con su buen rendimiento, Christian Wood empezó a portar la primera espada.

Con el ala-pívot en este rol, el equipo, sorprendentemente, consiguió un parcial de 8 victorias y 4 derrotas. Aun cuando haya faltado en 3 encuentros (todas victorias), fue muy importante en esta racha.

Wood, a lo largo de sus 9 partidos, promedió 21.5 puntos tirando un 60% de campo y un formidable 56% de tres puntos intentando 4.3 por partido, 11 rebotes y 1.5 tapones en 30 minutos.

No estuvo solo. El recién llegado Victor Oladipo llegó a 21 unidades, 5 pases gol y 4.5 tableros en 32 minutos a lo largo de ocho noches. Por su parte, John Wall acompañó superando de largo su porcentaje de carrera desde la línea de tres puntos (32.4%). A pesar de no jugar los primeros cinco partidos de la racha y el anteúltimo por unos dolores en la rodilla, en los seis juegos que vio acción, el base promedió 18 puntos con un gran 43% de triple y 7 asistencias. Gran prueba de su importancia se demuestra en que, en ese período, saltó al parqué en cinco victorias y una sola derrota. Como agregado, se pueden destacar los 18 puntos de Eric Gordon entrando desde la banca.

Podemos observar que, hasta ese momento, por distintos problemas físicos, ninguna de las nuevas tres figuras pudo jugar más del 75% de los partidos desde la marcha de Harden. Sin embargo, esto no terminó ahí. Christian Wood se resintió de su lesión contra1 Memphis el 4 de febrero y sería baja por un largo tiempo.

Junto al traspaso de Harden, la lesión de Wood fue otro de los momentos bisagra de la temporada de los Rockets

20 derrotas y lugar para los jóvenes.

En el momento de la recaída de Wood, los Rockets llevaban un muy decente récord de 11 victorias y 10 derrotas y se ubicaban en el décimo puesto a tan solo una victoria del séptimo.

Estaba por presentarse un factor muy importante. Todo iba a depender del estado físico de John Wall y Victor Oladipo. No obstante, ninguno de los dos pudo mantenerse pleno físicamente. De los siguientes 20 partidos, sólo en 7 estuvieron juntos en pista. ¿El resultado? VEINTE DERROTAS CONSECUTIVAS.

En esa doble decena de caídas, el equipo de Stephen Silas fue ampliamente superado por sus rivales. Los Rockets consiguieron solo 102.3 puntos por partido mientras que recibieron 118.9. No hace falta aclarar que fueron, por lejos, el peor equipo de la liga en ese tramo. Su NetRating (diferencia de puntos cada 100 posesiones) era el peor de la competición en ese lapso, siendo de -15.6 y estando a 4.8 puntos del anteúltimo. En eficiencia ofensiva, se ubicó en el puesto número 30 con 101.3, y en la defensiva en el puesto número 27 con 116.9.

En ese contexto, donde ya estaba claro que el objetivo de la temporada era quedar lo peor posible pensando de cara al Draft, los jugadores jóvenes comenzaron a tener más oportunidades.

Por esto último, DeMarcus Cousins fue cortado por mutuo acuerdo (quería irse a un contender) y P.J. Tucker (de pésima temporada) fue traspasado a los Bucks junto a Rodions Kurucs a cambio de D.J. Augustin, D.J. Wilson y dos primeras rondas (2021 y 2023) para ir armando un buen armario de cara al futuro. Asimismo, jugadores como Jae’Sean Tate (30 minutos), Kenyon Martin Jr. (27), Sterling Brown (26), Justin Patton (21) y Anthony Lamb (17) comenzaron a ser importantes en la rotación.

La sequía se rompió el 22 de marzo cuando derrotaron 117 a 99 a los Toronto Raptors, también de pésima racha. Christian Wood había vuelto tres partidos atrás.

Por si quedaban dudas, el tanking terminó de confirmarse cuando tres días después de la victoria, Victor Oladipo fue traspasado a los Miami Heat a cambio de Kelly Olynyk y un bajo en producción Avery Bradley.

Sin embargo, en el final de este pésimo trayecto, un problemático pero muy talentoso joven que la estaba rompiendo en la G-League fue subido al equipo principal.

Rueda de prensa de un devastado Stephen Silas luego de la derrota número 20

¿Un nuevo James Harden pero sin barba?

22 de enero como fecha de llegada, pero no de partida. Podría decirse que el traspaso de Harden, provocó indirectamente la llegada de un posible nuevo sucesor.

Volvamos al contexto del intercambio. Cleveland Cavaliers recibió desde los Nets a Jarrett Allen y Taurean Prince. Recordemos la advertencia que se hizo más arriba sobre el alero que también jugó para los Hawks.

Resulta que, en Ohio, se encontraba medio colgado un tal Kevin Porter Jr., alero muy talentoso, pero con la cabeza un poco desamoblada. Ya antes de llegar a la NBA, sus problemas extradeportivos eran moneda corriente. Suspendido en la Universidad, cayó hasta la posición número 30 del Draft del 2019.

En su temporada rookie no tuvo ningún problema de disciplina y comenzó a mostrar su gran talento. En 23 minutos de juego a lo largo de 50 partidos, Porter Jr. promedió 10 puntos. Sin embargo, todo se tumbó en la pretemporada. El 16 de octubre del 2020, colgó en su Instagram un posteo que decía: “¿Alguna vez has deseado ver el final de tu tiempo?”. Su tendencia “suicida” preocupó absolutamente a toda la liga, aunque el afirmaba que sus peores tiempos ya habían pasado.

Como si esto fuese poco, El 15 de noviembre, la policía del condado de Mahoning lo acusó de haber causado un accidente automovilístico por manejo inadecuado con el adicional de la posesión de un arma de fuego.

¿Pero qué tiene que ver el traspaso? Bueno. Al llegar Taurean Prince a los Cavaliers, se le asignó el lugar en el vestuario de Porter, quien pasó a tener su vestidor donde se encuentran los de los jugadores con menos minutos. Al enterarse de su “reemplazo”, empezó a gritar a sus compañeros y arrojó comida. El griterío hizo que el GM, Koby Altman entrara de inmediato al vestuario y tratará de calmar las aguas. Lo que este no esperaba, era que Kevin le plantara cara y mantuviera una fuerte discusión con él. Cansados de conflictos, la organización consideró que no podía reintegrárselo en el equipo y lo regaló a los Rockets a cambio de una segunda ronda del 2024.

Envuelto en problemas y sin haber disputado un solo minuto en la temporada, en esa situación llegó KPJ a Texas. Para que tomara ritmo de competición, fue asignado a los Rio Grande Valley Vipers, equipo afiliado de la G-League.

A lo largo de 15 partidos, demostró claramente que ese no era su lugar. 24 puntos, 7 asistencias, 6.5 rebotes y 1.5 robos fueron sus geniales promedios, además de mostrar un estilo de juego muy similar al de James Harden.

Con jugadas como estas, KPJ mostraba todo su arsenal ofensivo

Apenas fue subido al equipo principal, tuvo un gran impacto en pista. A pesar de que, a lo largo de sus 26 partidos, el equipo solo ganó 4, Porter siguió mostrando sus movimientos muy similares a los del entrañable barbudo.

Casi siempre como titular en un equipo que, como ya mencionamos arriba, lo único que hizo fue darles espacio a los jóvenes, promedió 16.6 puntos, 6.3 asistencias y 3.8 rebotes en 32 minutos de juego.

Pero, el momento de más similitud con The Beard llegó entre el amanecer del 18 de abril y el 29 de ese mismo mes cuando Houston derrotó a Milwaukee.

Todo comenzó cuando, esa madrugada, Kevin Porter Jr. fue al rescate de Sterling Brown cuando unos asaltantes comenzaron a propinarle una golpiza a la salida de un club nocturno de Miami. A pesar de también haber sido agredido, KPJ jugó esa noche contra los Heat; pero luego se descubrió (en los videos donde se ve a Brown muy golpeado) que había roto el protocolo. Tres partidos afuera y, después de haber vuelto a las pistas en la derrota contra Minnesota, una multa de 50mil dólares.

Digamos que se lo tomó personal (como hacía Michael Jordan), y esa misma noche tuvo una actuación “Hardenistica”. Nada más ni nada menos que contra los Bucks, Porter Jr. llevó a los Rockets a la victoria luego de convertir 50 puntos (16/26 TC, 9/15 3P, 9/11 TL), dar 11 asistencias y bajar 5 rebotes. De esta manera, cinco días antes de cumplir los 21 años, se convirtió en el jugador más joven en la historia en tener un juego de 50 puntos y 10 asistencias superando a LeBron James, quien lo había hecho recién con 23.

Tras todo esto, no nos queda otra que pensar que los Rockets intentarán sacarle el mayor jugo que puedan a este ¿posible nuevo James Harden?

Después de tener problemas a la salida de un club nocturno, Porter metió 50 puntos. Todo muy «Hardenistico»

Siguiendo con el tanking, pero formando un interesante núcleo joven para el futuro

Volviendo a la performance del equipo, desde la victoria contra los Raptors, los texanos ganaron apenas 4 de 30 encuentros. No preocupaba; es más, todo lo contrario. En ese lapso, jugadores desconocidos para casi todos, tuvieron su chance para mostrarse y, además, algunos dejaron estadísticas muy interesantes para los pocos minutos que disputaron. Fue el caso de Armoni Brooks (20 partidos, 26 mins, 11 pts), DaQuan Jeffries (13, 20, 5); Khyri Thomas (5, 30, 16); Cameron Oliver (4, 22, 11) y Cameron Reynolds (2, 17, 6.5).

El caso de Kevin Porter Jr. merecía una sección aparte, pero no nombrar siquiera a Jae’sean Tate y Kenyon Martin Jr. hubiese sido una injusticia total.

Jae’Sean Tate: el tapado

Para comenzar, tenemos que destacar que Tate fue, por diferencia, el jugador que más acción vio con la camiseta de los Rockets esta temporada. Jugando 70 partidos (58 como titular) se encontró muy lejos de los 51 de Sterling Brown. Además, promedió 11 puntos, 5 rebotes y 1 robo en 29 minutos.

El nombre del alero no tuvo absolutamente nada de resonancia. Primero por estar en el peor equipo de la temporada. Segundo por ser un jugador undrafted de hace un par de años. Y, tercero, por llegar a la NBA desde Bélgica y Australia. Sin embargo, sería extremadamente injusto que no forme parte de, por lo menos, el segundo quinteto de rookies. ¿Por qué?: dado que termino tercero entre los rookies en minutos jugados, cuarto en puntos totales, segundo en rebotes, séptimo en asistencias y primero en robos.

Kenyon Martin Jr.: destellos de papá

Caso muy distinto al de Tate. Llegó con más nombre por ser hijo de un ex-All Star, pero jugó muchísimo menos. Comenzó a tener una considerable cantidad de minutos desde la mitad de la pésima racha de 20 derrotas. Desde el partido número 35 del equipo, hasta el último (72), Martin Jr. disputó todos los encuentros cuando antes sólo había jugado minutos basura en siete noches.

En los 38 juegos que formó parte importante de la rotación, promedió 10.4 puntos, 6 rebotes y 1 tapón en 26 minutos. Además de los números, mostró una capacidad atlética de élite.

Jugadores como Tate y Martin Jr., tuvieron grandes oportunidades que no desaprovecharon

Por otro lado, también podemos considerar que, cuando las lesiones lo respetaron, Christian Wood supo llevar el papel de jugador más importante de gran manera. Además, no podemos dejar de destacar el buen aporte de Kelly Olynyk, quien, desde que llegó, promedió 19 puntos y 8.5 rebotes.

Sobre John Wall no se puede asegurar nada. A pesar de que con 20.5 puntos y 7 asistencias, tuvo buenos números luego de dos temporadas en blanco, todavía está lejos de su mejor versión y ya se comenzó a rumorear sobre sus deseos de continuar en la H-Town.

Con su parcial de 17-55, los de Stephen Silas fueron el peor equipo de la liga. De esta manera, se garantizaron un puesto en el top-5 del draft, pero su elección no está asegurada.

En realidad, el pick lo posee Oklahoma City Thunder (fingir sorpresa) ya que en el traspaso de Chris Paul y Russell Westbrook, la elección de primera ronda de Houston para el año 2021 fue enviada a OKC con una protección para el Top-4. 

Es decir: Si en la lotería, Houston cae hasta la quinta posición (47.9% de chances) el pick se lo quedan los Thunder. Pero si los Rockets salen en entre los primeros 4 (52.1%), tienen derecho a quedarse la elección.

Haciendo un balance general, podríamos decir que la pésima temporada de Houston fue dura como una afeitada a contrapelo, donde el tanking fue la regla principal y, el probar con éxito jóvenes tapados, la segunda.

Con 32 jugadores, los Rockets fueron la franquicia que más tuvo en su plantilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *