Una campaña inolvidable

El final de la temporada ya todos lo conocen: final de conferencia, eliminando al primer clasificado del Este y con rendimientos grupales increíbles. Pero, ¿cómo fue el principio del año? La respuesta es complicado. El equipo no aparecía, parecía que los nuevos fichajes no funcionaban y las lesiones no ayudaban. Prácticamente toda la plantilla menos Kevin Huerter sufrió alguna molestia muscular; incluidas las duras lesiones de Cam Reddish y DeAndre Hunter, dos de los mejores jugadores jóvenes de la franquicia.

El draft

Tras una nueva temporada de “tanking”, los de Atlanta ingresaron al Draft con el pick 6 y el 50; y había una gran expectativa con respecto a la elección número 6. Al final, para la sorpresa de los especialistas, Travis Schlenk (GM de los Hawks) se decidió por el pivot estadounidense Onyeka Okongwu, de sólo 19 años. Llamaba la atención su elección porque acababa de llegar Clint Capela, dueño de la pintura que ya se había ganado su respeto en la liga. Luego, arribaron Skylar Mays (pick 50), base anotador que tuvo algunos buenos pasajes, y Nathan Knight, ala pivot que no fue drafteado por ninguna franquicia y tuvo buenos minutos al principio de la temporada. Ambos terminaron jugando los minutos basura y no se sabe qué será de su futuro. 

La agencia libre: la clave del éxito

Travis Schlenk se cansó de esperar y se la jugó con todo a esta agencia libre a intentar ayudar a Trae Young ingresar a Playoffs y tener, por fin, un equipo competitivo. Los primeros en arribar fueron los jugadores de rol Tony Snell y Kris Dunn, un buen defensor que llegó lesionado y nunca se pudo terminar de afianzar. Pero lo mejor llegaría luego: Rajon Rondo, campeón con los Lakers la última campaña firmaría por 2 años y 15 millones para ayudar a desarrollar a Young; Danilo Gallinari, que venía de romperla en Oklahoma y el serbio Bogdan Bogdanovic completaban el roster. Se consiguió así un plantel muy completo y un equipo muy respetado por la liga. Había una gran ilusión por ver cómo funcionaba Atlanta.

El italiano Danilo Gallinari fue clave en Atlanta y promedió 13 puntos tanto en temporada regular como en playoffs.

Pretemporada

Tras 9 meses de espera y con pandemia de por medio, volvió el básquet a la ciudad de Atlanta. Fueron 4 los partidos que jugaron los Hawks, los primeros dos ante Orlando y los posteriores frente a los Grizzlies. El rendimiento no fue el esperado, dos victorias y dos derrotas, con mucho protagonismo por parte de los recién llegados y una buena tarea, como siempre, de Trae Young. De los jóvenes, el que estaba demostrando un mayor crecimiento y momentos de liderazgo era DeAndre Hunter, que es un excelente defensor y se encontraba cada vez más fino en la ofensiva. Pero la defensa grupal seguía siendo el principal problema.

Los primeros meses

Nada parecía funcionar en Atlanta y todos los focos apuntaban a el entrenador Lloyd Pierce, que seguía con su ofensiva en la que giraba todo en torno a un solo jugador (Young) y casi ni existía el movimiento sin pelota. Además, la defensa seguía siendo de las peores de toda la liga y no había mejora alguna a pesar de los nuevos fichajes. Salvo Hunter, el resto había disminuido sus estadísticas y estaban jugando por debajo de su nivel habitual. Para peor, Danilo Gallinari se perdió casi 20 de los primeros 34 partidos y Bogdanovic, que en aquel entonces salía de la banca, sufrió una fractura en su rodilla derecha y se perdió 28 juegos en toda la temporada, la gran mayoría en ese lapso de 34 encuentros. A esas duras lesiones se les sumaron la de Dunn (solo salió a la cancha 4 veces sobre el final) y la de Cam Reddish (26 partidos disputados). Todo esto, sumado al ya conocido descontento de John Collins con el coach y al creciente desacuerdo de Trae Young con el mismo, la gerencia tomó la decisión de despedir a Pierce tras comenzar con un récord de 14 victorias y 20 derrotas. El reemplazante seleccionado fue Nate McMillan, asistente de Lloyd. A partir de allí, todo cambió para bien.  

El joven alero de Atlanta, DeAndre Hunter, fue de los más destacados bajo la conducción de Lloyd Pierce.

El cierre de temporada

El equipo metió una racha de 8 victorias en hilera en los primeros 8 juegos con McMillan. Todo estaba mejorando: la defensa pasó de ser una de las peores de la liga en todos los apartados a una de las 10 mejores, principalmente en la pintura con la presencia de Capela y Collins, pero también cabe destacar la tarea de Kevin Huerter y Bogdanovic, entre otros jugadores de rol que no eran reconocidos por su buena defensa y de la mano de Nate dieron un pase al frente en ese aspecto. El 26 de marzo, y tras un gran avance del equipo, Lou Williams arribó por Rajon Rondo con el objetivo de sumar un anotador al equipo suplente en los minutos que no esté Trae Young en cancha, y la idea salió bastante bien. Rajon sufrió unas cuantas lesiones y no terminaba de aportar nada desde la banca, mientras que Lou tuvo muy buenos encuentros tanto en la regular como en los Playoffs, quizás la principal falencia a lo largo de su carrera. En el mes de marzo, el equipo pasó del 12vo puesto al 4to lugar en la conferencia Este. Todos felices. Como era de esperarse, Nate McMillan fue elegido como el mejor entrenador del mes.

De ese momento en adelante, el balance siguió siendo positivo; Atlanta finalizó en el 5to lugar de la conferencia Este y se clasificó por primera vez a Playoffs desde la temporada 2016-17. Sólo una pequeña lesión de la gran estrella Trae Young hizo que los Hawks la pasaran mal por algunos partidos y es por esa razón que bajaron un puesto. Al finalizar la temporada ya se encontraba casi toda la plantilla al 100% (salvo Reddish aún lesionado y Hunter recién recuperado y sin mucho rodaje) y la gran mayoría de los jugadores estaban pasando por un gran momento. Era la hora de dar que hablar, y se encontraban preparados.

Primera Ronda: Trae vs New York

El rival eran los New York Knicks, el escenario el Madison Square Garden y los especialistas veían a los de Nueva York como grandes candidatos a pasar de ronda. Pero Trae Young tenía planes diferentes, y rápidamente se convertiría en el malvado de la película. En un primer juego muy intenso y electrizante, los Hawks se llevarían una importantísima victoria para robar la localía y ya poder viajar a Atlanta con la serie, por lo menos, igualada. Trae aportaría 32 puntos y 10 asistencias; además de mucho “trash talk” hacia el público rival. Pero el 2do juego sería distinto; los Knicks salieron muy enchufados y se impusieron de principio a fin. Era momento de volver “Back to the A”, como recordaría Young al finalizar el juego, con la serie 1-1.

Ya en Atlanta fue que se notó la clara superioridad de los jugadores de rol de los Hawks por sobre los rivales y, además, Trae Young seguía quemando las redes. Tres victorias contundentes en hilera (todas se definieron por más de 10 puntos) metieron a Atlanta en 2da ronda, nada más y nada menos que ante uno de los candidatos, los Philadelphia 76ers. Además de Trae Young (29 y 10 asistencias), tuvieron buenos rendimientos Bogdanovic (14.4 puntos) y Capela (13.4 rebotes y 2.2 tapas por juego). Pero no todo eran buenas noticias, ya que se anunciaba una nueva lesión de DeAndre Hunter que no le iba a permitir regresar en toda la postemporada; una baja durísima.

Trae Young fue la gran figura de los Hawks a lo largo de la Temporada y tuvo
una tremenda serie ante los de Nueva York.

Segunda Ronda: todos juntos por un sueño

Otra vez, absolutamente todos los especialistas de ESPN tenían como claros candidatos a los de Philadelphia para pasar de fase; la mayoría no veían a Atlanta ganar siquiera un juego. La defensa de Ben Simmons sobre Trae Young iba a ser clave y consideraban que el de 76ers lo iba a conseguir frenar a Young con facilidad. Pero no fue así. El primer juego, de visita, los Hawks tuvieron una excelente labor en conjunto con varios de los mejores jugadores saliendo desde la banca y se llevaron un triunfo clave en casa de Philly. Bogdanovic (21), Huerter (15) y Collins (21) fueron el apoyo que necesitaba Trae para ganar. Era todo felicidad y sorpresa, pero esto recién empezaba, y así se los recordaron los 76ers que en el 2do juego dominaron a merced e igualaron la serie con total autoridad. Parecía que les habían agarrado la mano y no la iban a soltar. La ausencia de Hunter se sentía cada vez más y la presencia de Hill en el quinteto parecía no ser de ayuda.

Había que regresar a casa, con toda la gente a favor no iba a ser lo mismo, o eso creían. El juego 3 fue una réplica del 2do partido. El dominio por parte de Embiid y los sixers hacían parecer que la seria ya estaba terminada; era sólo un acto formal jugar los juegos restantes. Pero todavía le quedaba un as bajo la manga al bueno de McMillan. Esa carta era roja y se llamaba Kevin Huerter, que ingresó en la alineación inicial en lugar de Solomon Hill. Comienza el juego 4 y la tendencia seguía. Al comienzo del 3er periodo, los de Philadelphia llegaron a sacar 18 puntos, por lo que parecía una vez más que la serie ya estaba prácticamente definida. Con más espacio para crear al añadir otro anotador, Trae Young se cansó de repartir asistencias (18) y hacer jugar y los Hawks se llevaron el juego 4 por tan solo 3 puntos; generando muchas dudas en el rival y aumentando la confianza de los jóvenes, que salieron a comerse la cancha.

Las dudas y la confianza aumentarían de manera aún mayor tras el juego 5. Esta vez la diferencia llegó a ser de 26 puntos en el 3er cuarto; y esta vez la diferencia fue Lou Williams, que tuvo un 2do tiempo de ensueño y finalizó con 15 unidades y el equipo estuvo +31 con él en cancha, una verdadera locura. Si a él le agregas los 39 puntos de Young y el doble-doble de John Collins (19 y 11 rebotes) se convierte en un equipo muy peligroso. Con ventaja de 3-2 en la serie había que retornar a casa, donde las cosas no habían ido del todo bien. Tras un enorme primer cuarto del equipo, donde llegaron a sacar 12, Seth Curry se convirtió en esa 2da espada que Joel Embiid necesitaba y los de Philadelphia consiguieron una remontada que les permitiría volver a casa para disputar el último juego con la confianza por las nubes.

En una serie repleta de idas y vueltas y finales parejos, quizás fue el juego 7 el más disputado de todos, de principio a fin. La mayor diferencia que se sacaron fue de 7 puntos y fue con la que finalizó el encuentro a favor de Atlanta. Y fue aquí cuando la carta roja del coach Nate tomaría verdadero valor. Fue el máximo anotador de los Hawks con 27 puntos y sacó la cara por el equipo cuando parecía que la pelota no entraba. Fue quizás la victoria más festejada en Atlanta en largo tiempo. Por el otro lado, los hinchas terminaron muy enojados con su figura, Ben Simmons, y terminaron abucheando al equipo. Esta vez, quienes más y mejor acompañaron a Trae (29 puntos y 11 asistencias) fueron John Collins (15 y 10 rebotes) y el italiano Danilo Gallinari desde la banca (15 tantos). Sí, a lo largo de la serie mencioné a 6 jugadores como las claves de la victoria; es que así funciona este equipo.

El escolta Kevin Huerter se ganó su lugar gracias a distintas lesiones y fue clave en Atlanta.

Final de Conferencia: se acabó

El rival de turno, esta vez, eran los durísimos Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo y compañía, que venían de dejar en el camino a los grandes candidatos, los Brooklyn Nets. Una vez más, los especialistas daban al rival como el claro candidato. Y había que viajar a Milwaukee para los dos primeros juegos. Como no podía ser de otra forma, y demostrando porqué llegaron hasta acá, los Hawks les ganaron a los Bucks y dejaron al público boquiabierto con una actuación inolvidable de Trae Young, quien, en su primer juego de final de conferencia, sumó 48 puntos y repartió 11 asistencias. Delirio total en Atlanta. Aunque, claro, la gente sabía que la diferencia sólo había sido de 3 puntos y el conjunto de Milwaukee sólo encestó 8 de 36 triples. Y esto quedó claro cuando, en el 2do encuentro, los tiros empezaron a entrar y el partido solo duró un tiempo, o incluso menos. Diferencia de 40 puntos llegaron a sacar los Bucks y, otra vez, quedaba la sensación de que la serie ya se estaba inclinando.

Había que volver a Atlanta nuevamente y las tres veces fue con el resultado 1-1, panorama alentador. Pero, a pesar de los 35 puntos de Trae Young, Khris Middleton se prendió fuego sobre el final y acabó con toda ilusión de Atlanta para pasar al frente en la serie. Por si fuera poco, el base de Atlanta pisó a un árbitro y tuvo que salir lesionado. Y, un día más tarde, se supo que no iba a poder jugar el siguiente encuentro. Era el turno de Lou Williams de demostrar. Entre él y Huerter se turnaron para ocupar el puesto de base y cumplieron con creces. Se combinaron para 36 puntos y 15 asistencias e igualaron la serie 2-2 contra todo pronóstico. Y una hiperextensión en la rodilla derecha de la superestrella rival, Giannis Antetokounmpo, aumentaban las posibilidades de Atlanta de pasar a la final por primera vez desde 1961.

Por segundo juego consecutivo, Trae Young no iba a estar presente. Y esta vez, ni Kevin Huerter ni Williams tuvieron un buen juego y la victoria quedó servida para los de Milwaukee, incluso sin su máxima figura. La buena noticia para Atlanta era que Cam Reddish ya estaba teniendo más y mejores minutos y se afianzaba para llegar a los partidos finales como el gran jugador que siempre fue. 3-2 la serie y de vuelta a Atlanta con la intención de llegar a un nuevo juego 7. Volvía Young y no Giannis, todas eran buenas para los Hawks antes del juego. Pero desde el comienzo del mismo se notó el agotamiento de la mayoría de los jugadores y sólo Reddish (21 puntos) y un rato de Bogdanovic no fueron suficientes para alargar la serie. Middleton y Holiday fueron demasiado para los Hawks y se finalizó una temporada histórica. Una vez más, la figura del equipo en la serie fue Trae Young (28 puntos y 7 asistencias), pero el resto no estuvieron de acuerdo a lo esperado.

El ala pivot de Atlanta, John Collins, la 2da espada de estos Hawks.

Conclusión

A modo de conclusión personal, tengo la sensación de que este fue sólo el comienzo de algo muy lindo que se viene en Atlanta. Una gran parte de la rotación principal (Trae Young, Kevin Huerter, DeAndre Hunter, Cam Reddish y John Collins) no superan los 23 años de edad, lo que genera mucha ilusión en la ciudad. Además, hay suficiente espacio salarial como para mantener la base, aunque Collins y/o Trae deberían ceder un poco para poder seguir jugando juntos por muchos años. Espero que lleguen a un acuerdo y seguirnos dando alegrías a los hinchas. Sin duda, en esta temporada el equipo dio varios pasos al frente y llegó mucho más lejos de lo esperado. Espero que este sea el trampolín necesario para un futuro aún mejor. Hay con qué y ya quedó demostrado.

*Imagen principal vía Getty Images

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