El tiempo apremia: se extendió la ventana de rescisión del CBA

Por cuarta vez desde mayo, la NBA y la NBPA decidieron conjuntamente extender la ventana de rescisión del convenio colectivo. Esta cláusula de fuerza mayor les permite a ambas partes salirse unilateralmente, en caso de no llegar a un acuerdo, del vínculo firmado en 2017. El viernes 6 de noviembre quedó como la nueva fecha de finalización de esta ventana, y aunque las conversaciones siguen siendo productivas y todos son optimistas, el tiempo empieza a apremiar en un futuro que se antoja cada vez más dicotómico.

Según reportan vastos medios deportivos, entre los que destacan ESPN y The Athletic, las dos asociaciones todavía están en desacuerdo en torno a la fecha de inicio de la temporada. Mientras la liga y la Junta de Gobernadores desean arrancar el 22 de diciembre una temporada regular de 72 partidos y completar las Finales antes de los Juegos Olímpicos (en este artículo, fueron explicados los matices y motivaciones), los jugadores prefieren empezar a mediados de enero.

Por el lado de la NBA, el aspecto económico sigue siendo determinante. La falta de garantías de una temporada con público -al menos parcialmente- y las proyecciones de que su ausencia podría generarle un perjuicio de $4000 millones en ingresos perdidos fuerzan a la liga a buscar un inicio ‘prematuro’. Se cree que retrasar un mes más el salto inicial de la temporada 2020/21 podría costarle una pérdida de entre $500 y $1000 millones, o incluso más. Un vuelto.

El sindicato de jugadores, por su parte, parece tener consenso para arrancar a mediados de enero (podrían proponer el 18 de enero, Martin Luther King Day, como fecha tentativa), pero quieren seguir discutiendo el asunto entre ellos. Así como algunos protagonistas lo hacen expresado públicamente, Michele Roberts, directora ejecutiva del gremio, tiene dudas sobre el deseo de arrancar tan pronto la campaña, teniendo en cuenta el poco descanso desde el cierre de la 2019/20.

La declaración de la NBPA a The Athletic sobre las conversaciones del convenio colectivo – Shams Charania en Twitter

Según Adrian Wojnarowski, esta cuarta extensión de la ventana de rescisión del CBA es un gesto de buena fe para lograr cambios estructurales en el convenio. Las conversaciones continuarán durante esta semana, pero el periodista indica que hay una creciente impaciencia dentro de la oficina central de la liga, que busca cerrar un trato y empezar a planificar la caótica próxima temporada.

Otro punto a tener en cuenta es que los grandes damnificados de un perjuicio económico general serían los jugadores, que perciben alrededor de un 50% de los ingresos (en 2017 se firmó un 50-50, ampliamente superior al acuerdo previo). Una inminente caída de los salarios podría generar un conflicto en el panorama financiero de la NBA. Actualmente, las diferencias siguen girando en torno a estas reducciones. Woj informa que la falta de público (40% de los ingresos totales) daría continuidad al 10% que se perdió en la 2019/20, curso en el que los ingresos totalizaron $8300 millones.

Según Danny Green, LeBron James (junto a Adam Silver y Michele Roberts) podría no jugar el primer mes, en caso de comenzar la temporada el 22 de diciembre – Jesse D. Garrabrant – Getty Images

Es muy probable que este famoso 40% se pierda durante la 2020/21, ya que aún la mayoría de las ciudades de la NBA no permiten reuniones de más de 500 personas o encuentros bajo techo. Las nulas perspectivas de optimismo, al menos en el corto plazo, donde una segunda ola de la pandemia por coronavirus arrasa con el país que este martes elegirá a su presidente, llevan a creer que el público no volverá durante esta campaña. Con poca confianza, la liga buscaría un regreso parcial en el transcurso de la temporada, aunque apuntan a una ‘normalidad’ en la 2021/22.

Claro está, empezar antes de Navidad aliviaría un poco las cuentas de la liga. Para colmo, un inicio a mediado de enero llevaría casi inevitablemente a completar las Finales durante el verano septentrional. Esto no generaría solo competencia televisiva con la NFL, la MLB y las ligas universitarias de fútbol americano, sino que agregaría a los Juegos Olímpicos, con la globalidad que implican, al cóctel explosivo. Es decir, terminar después de junio/julio conllevaría bajísimos índicies de audiencia de TV y no les permitiría a los jugadores (de USA y extranjeros) competir en Tokio.

¿Entonces por qué los jugadores prefieren empezar a mediados de enero, si en ese caso serían perjudicados por la tajada económica? La reciente finalización de la 2019/20, léase el 11 de octubre se disputó el Game 6 entre Lakers y Heat, daría menos de siete semanas entre su cierre y el comienzo de los entrenamientos (1/12). El desgaste físico y, mucho más que en otros casos, mental de la temporada tiende a dar tres meses de descanso para los jugadores, por lo que algunos miembros de la NBPA preferirían extender hasta enero la offseason.

Hacer uso de la cláusula de salida mayor -el asterisco que permite rescindir el CBA- resulta más razonable del lado de los propietarios, pero a priori los integrantes de la Junta de Gobernadores estarían lejos de una decisión tan drástica. Ambas partes tienen hasta el viernes para tomar una determinación o llegar a un acuerdo, pero bien saben que rescindirlo conduciría a un cierre patronal o lockout, es decir, una larga interrupción deportiva. Las dos partes son optimistas y no imaginan (ni quieren) un final tan dramático, pero el tiempo pasa y emerge como una lejana posibilidad.

Apuro y topes salariales

La NBA y la NBPA tienen que llegar a un acuerdo pronto, ya que muchas de las reglamentaciones del convenio en curso tienen en cuenta una temporada convencional, con agencia libre en verano, inicio en octubre, público en los estadios, etc. Además, la cercanía del Draft –18 de noviembre desde los estudios de ESPN en Bristol, Connecticut– achica el margen de tiempo, ya que los equipos necesitan certidumbres para obrar de cara al mencionado evento. Asimismo, la liga se comprometió a dar aviso del inicio con ocho semanas de anticipación, plazo que estaría venciendo.

A la espera de auditorías completas que determinen los ingresos proyectados y determinaciones en temas como el depósito en garantía tomado de los salarios de los jugadores (cómo se pagaría el fondo de reserva) , ya se empieza a analizar con firmeza el asunto del tope salarial y los umbrales de los impuestos de lujo. Una posibilidad que tomó fuerza es la de mantener el salary cap de la 2019/20 ($109.1M, contra los $115M que estaban previstos) y utilizar el luxury tax que estaba proyectado ($139M), con el objetivo de no congelar una agencia libre y un mercado de traspasos que se auguran dramáticos.

Los ingresos de la liga en la 2019/20 cayeron un 10%, específicamente hasta los $8.3 billones. La burbuja sirvió para mitigar sobremanera las pérdidas, ya que ‘recuperó’ $1.5 billones que se habrían perdido sin reanudar la temporada. Este perjuicio sería mínimo al lado del hipotético de la 2020/21, que sin aficionados en los estadios tiene una caída estimada de $4 billones (40%). Se espera un repunte de los ingresos para la 2021/22, curso en el que también buscarán encarrilar el calendario. Según Woj, el calendario se publicaría en dos mitades para mayor flexibilidad, el play-in sigue siendo prioridad y permanece posada la duda sobre el All Star, que tiene grandes chances de no realizarse.

Regreso a las instalaciones

En el marco de la incertidumbre generada por el difuso comienzo de la próxima temporada, la liga envió a los treinta equipos un memorando en el que afirma que los jugadores pueden ir a las instalaciones de los equipos “de forma voluntaria para prácticas grupales o sesiones de entrenamiento, incluidos partidos informales o pick-ups de hasta diez participantes”. Podrán hacer uso de esta opción todos los jugadores que estaban bajo contrato durante la 2019/20, pero los próximos agentes libers solo hasta que empiece a regir el nuevo año de tope salarial.

A diferencia de temporadas bajas pasadas, los jugadores no podrán utilizar las instalaciones de otras franquicias. Para hacerlo en las ‘propias’, deberán someterse a pruebas diarias de coronavirus, que naturalmente deberán arrojar resultados negativos, y controles de temperatura. Según publicó Marc Stein hace unos días, la Junta de Gobernadores había pensado al 1° de diciembre como fecha de inicio de los entrenamientos formales, con el 22 del último mes del año como tentativa jornada inaugural de la ya ‘accidentada’ temporada 2020/21.

La dicotomía es cada vez más clara: 22 de diciembre o mediados de enero / Mark J. Terrill/Associated Press

*La foto principal es de la NBA. Fueron utilizados el artículo compilatorio de este sitio, la nota de Adrian Wojnarowski para ESPN y la publicación de Tim Reynolds para Associated Press-NBA.

Iván Fradkin

Lo que mejor hago es escribir. Escribo como el orto.

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