Play-in: ¿sí o no?

El play-in dijo presente por segunda temporada consecutiva en la NBA y nuevamente dejó muchísima tela para cortar. Debates, críticas y emociones mediante, la aún innovadora estructura planteada por el equipo de Adam Silver tiñó cuatro jornadas de pasión y básquet para definir los últimos clasificados a playoffs. ¿Llegó para quedarse?

Actualización 16/5: la NBA y la NBPA arreglaron mantener el play-in para la temporada 2021/22.

¿Contexto obliga?

Si bien es cierto que excepcionalidad de la pandemia condujo a la liga a tomar una decisión un tanto precipitada, la oficina central tenía la idea de agregar un filtro previo a la postemporada hacía años. El afán de lucro -no vamos a mentir, quién se negaría a una publicidad que indica un Steph vs LeBron para determinar el ingreso a la tierra prometida- se vio respaldado, de algún modo, por la arista deportiva.

La interrupción de la temporada en el marco de una importante incertidumbre sanitaria (bah, general) implicó, en primera instancia, menos partidos de regular season. A esa premisa le sumamos una cantidad arbitraria de juegos de siembra en Orlando y equipos con desfase de cotejos en el récord, por lo que meter una serie previa para salvar las papas no pareció muy fuera de término. También era el año idóneo para probar potenciales bizarreadas. El mundo estaba patas para arriba, qué le iba a hacer una mancha más al tigre.

Además, la NBA introdujo una regla ahora inexistente: el conjunto retador (#9) tenía que encontrarse a cuatro partidos o menos del defensor (#8); si se cumplía esa condición, debía encadenar victorias consecutivas, en tanto al octavo seedeado le bastaba con un éxito. En la Conferencia Este no se neceitó play-in, mientras que en el Salvaje Oeste unos diezmados Grizzlies perdieron la ventaja en los bubble games (34-39 contra 35-39 de Portland) y sucumbieron en el primer juego de estas características ante los de Oregon (126-122).

Adam baila por todo

Una de las (tandas) incertidumbres de este curso, planeado a los ponchazos -tan solo dos meses separaron la consagración de los Lakers del salto inicial de la 2020/21-, residía en la inclusión (o no) del play-in. El termómetro popular había dictado sentencia: a favor. La temporada acortada, con 72 partidos por franquicia en vez de los 82 tradicionales, constituía un factor que permitía/beneficiaba su apropiación. Si la muestra es menor, pierde legitimidad. ¿Qué mejor que agregar un par de cotejos para definir los clasificados?

La pandemia no solo dificultó el calendario de la liga, está claro. Los estragos más profundos llegaron por el costado financiero, uno que la NBA no descuida y donde suele andar sobrada. A ver, la realización del play-in no va a salvar al planeta de una crisis, pero la asociación tuvo muy en cuenta para cada decisión sus contratos televisivos y sus respectivas implicancias. Empezar la campaña antes de Navidad (ESPN) y llevar a cabo un All Star Game (TNT) no desprovisto de polémica son algunos de los mejores ejemplos. Cuando el ‘morbo deportivo’ acompañó, alcanzaron números portentosos.

LeBron James y Stephen Curry en el play-in
El Warriors-Lakers del play-intuvo una media de 5.62 millones de espectadores y alcanzó los 6.15M en el clutch; fue el segundo más visto de la temporada – Foto de Kevork Djansezian/Getty Images

El comisionado y compañía habían recibido un gran feedback por parte del público: las piezas cerraban y la NBA anunció un formato innovador, abarcativo y, quizás, polémico para el play-in. Sin importar la diferencia en el récord, del #7 al #10 se sumergían en una suerte de antesala de los playoffs. Séptimo vs octavo para determinar el #7, #9 vs #10 para eliminar a un conjunto y el perdedor del primer juego contra el ganador del segundo con el fin de dirimir el último cupo. En este caso, la ventaja para el defensor era menor: solo contaba con una localía de público limitado.

En el sector oriental, se cumplió la lógica. Los Celtics (#7) superaron a los Wizards (#8), mientras que los Pacers (#9) hicieron lo propio ante los Hornets (#10). Dos jornadas después, Washington se impuso ante Indiana para conseguir la octava plaza. Respecto al grupo más occidental, los Lakers (#7) sudaron la gota gorda para desplazar a los Warriors (#8) y los Grizzlies (#9) eliminaron a los Spurs (#10). Sin embargo, la ‘anomalía’ llegó el viernes 21 de mayo: Memphis venció agónicamente a Golden State y se convirtió en el primer equipo en la historia en clasificarse a la postseason sin haber quedado entre los ocho mejores de su conferencia.

Justicia deportiva: ¿sí o no?

Avanzada la temporada, muchas voces se alzaron en contra del play-in. Luka Doncic y LeBron James, por citar algunos de los casos más emblemáticos manifestaron su disconformidad con este formato. “Deberían despedir al inventor de esta mierda”, indicó un efusivo Rey. “No veo el sentido de jugarlo”, expresó el esloveno. En definitiva, el planteo era el siguiente: ¿por qué tendríamos que jugar una ronda extra cuando quedamos entre los primeros ocho? Otra línea aparecía en el asunto: se enojaban solo los que podían ser ‘damnificados’.

Es entendible que Stephen Curry, quien tanto lucho para conseguir la octava plaza de la regular season, sienta bronca en este momento. No obstante, seguramente el dos veces MVP de la temporada regular entenderá que eran las reglas del juego de antemano. El reglamento de cualquier competencia, siempre dinámico, va mutando según las exigencias del momento histórico y las potenciales innovaciones, en algunas ocasiones un tanto disruptivas. La NBA como liga destaca por estar siempre a la vanguardia. Los reaccionarios, afuera.

Memphis Grizzlies se clasificó a playoffs vía play-in
Los Grizzlies finalizaron novenos e ingresaron a playoffs – Foto de AP Photo/Jed Jacobsohn

Cuando se empiece a restablecer la normalidad que tanto añoramos, algo más cercano en el paraíso NBA que por estos lares, tendremos más pistas al respecto, pero el play-in parece haber llegado para quedarse (nos debemos un debate para ver dónde incluimos sus estadísticas, pero lo dejamos para más adelante). A fin de cuentas, una postemporada conformada por dieciséis equipos también fue, en algún momento, una convención arbitraria. Asimilar los cambios, en especial cuando modifican un paradigma incuestionable, toma tiempo. Las quejas por esta ronda seguirán sucediéndose, pero eventualmente la incorporaremos como propia y seguirá decorando la liga.

Partidos épicos, lugar para sorpresas, atención especial y un premio enorme adornan el post regular season y el pre playoffs, un (corto) tramo desprovisto de emoción hasta este momento. “Ojalá salgamos fortalecidos como sociedad de la pandemia, que tengamos en cuenta lo importante y seamos más solidarios con el prójimo”, decíamos en marzo de 2020. No puedo dar por cumplido ese razonable deseo, vivimos en una sociedad-sistema bastante sorete. No obstante, quizás podemos darnos por satisfechos con un play-in que vino para cambiar la estructura de la mejor liga del mundo. En definitiva, a favor. Y el que no, que apague la luz al salir.

*La foto principal es de la NBA. Aquí, las noticias oficiales sobre el play-in. Aquí, una explicación de NBA en español.

Iván Fradkin

Lo que mejor hago es escribir. Escribo como el orto.

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