La paradoja de un equipo que no termina de ilusionar pero logra decepcionar

Philadelphia cerró una temporada decepcionante con una derrota en casa, en el séptimo juego de la segunda ronda de los playoffs contra los Hawks de Trae Young. Luego de ser primer clasificado del este, el camino se le presentaba llano para arribar a las finales de conferencia. Cualquier resultado que no implicara llegar a esa instancia sería un fracaso. 

Efectivamente, luego del fin llueven los rumores de traspasos alrededor de Ben Simmons; Doc Rivers dijo en conferencia que no podía responder si este era un equipo capaz de ganar un anillo; Joel Embiid y Tobias Harris publicaron extensos pedidos de disculpas a los fans de Philly en sus cuentas de Instagram.

Y es que no fue solo la derrota lo que generó el derrumbe, fue el cómo. Luego de ponerse 2-1 arriba, los Sixers desaprovecharon ventajas de más de 20 puntos en los juegos 4 y 5. A lo largo de todas las series Rivers opto por poner en cancha algunos quintetos cuestionables -más sobre eso adelante-. Y Simmons. Ben mostró lo mejor y lo peor de su juego a lo largo de la serie, donde los puntos bajos terminaron siendo demasiado para que el equipo se sobrepusiera.

Crónica de una muerte anunciada

Lo bueno fue una molesta y más que correcta defensa sobre Trae Young desde el juego 2. Sumemos también sus 8.6 asistencias por partido, generaron muchos puntos fáciles, especialmente en transición. Y es que, estamos hablando de un jugador que este año integró el quinteto ideal defensivo de la liga, fue candidato a mejor jugador defensivo del año y  fue All Star por tercera vez en su carrera. Simmons es un buen jugador, de eso no hay duda. 

Lo malo fue una extrema pasividad para atacar en media cancha. Resaltado por una negación a absorber contacto para definir cerca del aro debido- sin mucho espacio para la duda – a un miedo a ir a la línea de libres. 

Esta fue la historia de Simmons durante toda la temporada, con algunos momentos mejores y otros peores.  Llegados los playoffs, y especialmente en la serie con Atlanta, todo lo negativo se profundizó. En ella apenas promedió 9 puntos, contra los 14 en la temporada regular, y encestó sólo 2 de los 6 tiros libres que intentó por partido, en la temporada regular registró 3 aciertos en 5 lanzamientos por juego.  

En los cuartos finales de cada juego, promedió apenas 2 puntos e intentó solo 3 tiros en total (!) (si, 3 tiros en total teniendo en cuenta cada último cuarto de los 7 juegos). En el último cuarto del séptimo juego, el australiano saltó a volcarla y frente a la -para nada- amenazante presencia de Trae Young, decidió pasar la bola. Así podríamos resumir a Ben.

En conferencia Embiid dijo que esa jugada había sido el punto de inflexión del partido.

Todo apunta a que el Australiano jugó su último partido con la camiseta de los Sixers. Su cualidad defensiva y su brillante juego en transición no equilibran sus marcadas deficiencias. 

Como en todas las situaciones de la vida, lo determinante es el contexto. Más allá de su situación mental respecto de los tiros libres, el pareo Embiid y Simmons es uno difícil de armonizar en ofensiva. Joel es más efectivo cuanto más cerca del aro está. Pero eso obliga a que Simmons ocupe un rol vacío en la ofensiva. 

Philadelphia no tiene como arma ofensiva, la jugada más practicada por equipos NBA, el pick and roll. Simmons no puede jugarlo con Embiid porque su defensor simplemente pasará la cortina por detrás. Si el africano la juega con otro compañero, el lugar donde Ben se pueda ubicar en la cancha se vuelve, nuevamente, un problema. 

Por esto, y también por el golpe emocional que sin duda provocó la derrota antes de lo esperado, es de suponer que hay un traspaso en puerta. ¿CJ Mc Collum? ¿Alcanza para un intercambio por Lillard quién no -guiño guiño- pidió ser traspasado? ¿Beal? ¿Lavine? ¿Alguna combinación de jugadores de rol y elecciones de lotería? Ya lo veremos. En cualquier caso es auspicioso para Philly tener en la gerencia a Daryl Morey, en mi opinión top 3 en su rol. Pasemos a evaluarlo en su primer año al frente del equipo.

Un buen maquillaje a veces no es suficiente

Luego de una temprana salida en la primera ronda de los playoffs 2020 en la burbuja que conllevo la renuncia del entrenar y el “despido” (formalmente sigue en la institución pero se entiende que no en el rol de tomar decisiones) del gerente Elton Brand, Daryl supo reencaminar a la franquicia. 

Fuera de temporada tradeó a Al Horford y un pick de primera ronda por el veterano Danny Green, quien tuvo una más que correcta temporada como el prototípico “3 and D”. 

Luego, intercambió un defensor versátil en Josh Richardson por el francotirador Seth Curry. El ex Dallas, en la primera temporada de su carrera jugando como titular, tuvo un rendimiento superlativo, 12 puntos, 3 asistencias y 45% de triples en 5 intentos por partido. Terminó de explotar en los playoffs promediando 19 puntos y tirando 50% en sus casi 7 intentos de triple por partido. Mención aparte para su salario de 8 millones al año por los próximos dos años: la definición de una ganga. 

Drafteo una posible joya en el base Tyresse Maxey quien tuvo una más que aceptable primera temporada y un tan necesario como inesperado salvador juego 6 contra Atlanta con 16 puntos viniendo de la banca.

Quedará la duda de que tan cerca estuvieron de conseguir tradear por James Harden y qué tan decisiva fue la inclusión o exclusión de Simmons en el trade para que Houston terminara aceptando otra oferta. Especulando, dudo que el dueño de los Rockets quisiera darle al barburdo a su ex Gerente, apenas meses después de que renunciara. Como tampoco creo que Morey no hubiera ofrecido a Simmons para conseguir a Harden. 

La deuda, pequeña pero deuda al fin, fueron las transacciones antes del trade deadline. Los Sixers consiguieron a George Hill cuyo aporte en la postemporada fue minúsculo. ¿Podrían haber conseguido a Lowry? Lo cierto es que Daryl fue por lo pronto conservador. También es cierto que, visto los resultados, difícilmente hubiera habido algún traspaso que propulsara al equipo a luchar por el trofeo. Puesto que la problemática del pareo entre Simmons y Embiid hubiese seguido vigente. 

Quedará para esta offseason ver de qué manera puede alterar un rumbo que parece fijado. Ser un buen equipo pero nunca lo suficientemente bueno. Ya hubo tiempo de movimientos menores y ajustar en los márgenes. Es posible que ahora se de un cambio más brusco. Morey es un hombre acostumbrado a apostar todo por el anillo y sabe que para eso lo trajeron.

Por último, quizás la decisión más polémica de Daryl, y sin duda la que más ambiguos resultados tuvo, fue firmar a Doc Rivers como entrenador principal del equipo. Recordemos que Rivers venía de desperdiciar una ventaja de 3-1 en la burbuja siendo Coach de los Clippers frente a Denver. Con una plantilla medianamente renovada, un candidato a MVP y un All Star, Rivers tuvo la chance de guiar al equipo a sus primeras finales en 20 años.

Sin suficiente banca

Como en toda su carrera, Rivers demostró ser un muy buen técnico durante la temporada regular. Con un plantel muy capaz (3 jugadores galardonados dentro de los 2 quintetos defensivos del año) guió a su equipo a ser la segunda mejor defensa de la liga. 

Con algunos sets simples potenció a Embiid a ser un candidato a MVP que posiblemente le hubiera sacado el trofeo a Jokic de no ser por una lesión de rodilla que lo retuvo 3 semanas.  Potenció a Tobias Harris hasta ser considerado un All Star en el este, si bien no fue votado a dentro de los 12.

Y dejó a Philadelphia como el mejor equipo de la conferencia Este y un camino allanado hacia -al menos- las finales de conferencia.  Como varias veces en su carrera, el equipo decepcionó en playoffs, Doc tomó algunas decisiones más que cuestionables y no pudo aprovechar amplias ventajas en el marcador. 

La mayor muestra en su incapacidad, o falta de voluntad, de adaptarse al contexto fue la obscena cantidad de minutos en los que jugaron sin una de sus 2 estrellas en cancha. En playoffs la 3ra alineación más común fue Howard, Hill, Harris, Milton y Thybulle. Jugaron 34 minutos en los cuales registraron un net rating de menos 15.6 puntos por cada 100 posesiones. A esa podemos sumar esta alineación .Howard, Hill, Korkmaz, Thybulle y Maxey, que perdió por 19 puntos cada 100 posesiones.

A lo largo de la temporada regular, la segunda alineación de 5 hombres más usada por Doc fue Howard, Scott, Korkmaz, Milton, .Thybulle, es decir, la banca. Doc valoró usar una rotación larga a pesar que este quinteto produjera resultados deficientes. Muchos creímos, erróneamente, que llegado el tiempo de ganar abandonaría esta idea cortando minutos para sus jugadores menos importantes. 

Si no fue capaz de tomar esta decisión, lo que era relativamente fácil de hacer  (nadie se iba a indignar si Shake Milton o Furkan Korkmaz o Dwigth Howard no jugaban) no sorprende que no haya sido capaz de arriesgar más con decisiones menos tradicionales. La incógnita más importante que debe haber enfrentado Doc, fue la de dejar o no a Simmons en la banca. Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas. Pero Doc no las tuvo. Bien por falta de creatividad, de agallas o por convicción. 

Lo cierto es que como en los últimos playoffs, se evidenció como su equipo se iba desarmando y perdiendo el semblante a medida que la serie avanzaba. La lesión que arrastró Embiid y la ausencia en la mayor parte de los juegos de Danny Green no sirven como excusas. Philadelphia perdió el partido anímico con unos Hawks que nunca dudaron de sí mismos. En esto también se encuentra (presente o ausente) la mano del coach. 

El vaso medio lleno

Si bien es cierto que el final no fue el esperado, sería injusto no hacer mención a algunos aspectos que regaron de ilusión el camino de los Sixers y que serán las piedras fundantes para el futuro cercano. 

Embiid jugó la mejor temporada de su carrera y posteó números dignos de Shaq, 29 puntos, 10 rebotes 10 tiros libres intentados por partido, replicados a la perfección en playoffs. Con él en cancha el equipo superó a los rivales por 12 puntos cada cien posesiones. En los playoffs fue aún más dominante, venciendo por 16 puntos cada 100 posesiones. 

Desarrolló un tiro de media distancia letal, distintas trampas para ganar puntos fáciles en la línea de libres. Volvió a ser un defensor extremadamente intimidador y por momentos demostró ser un muy buen defensor de pick and roll en la serie contra Atlanta. Mejoró levemente como pasador -en eso sí creo que Rivers tiene mérito- y es esa faceta del juego en la que se tiene que seguir desarrollando. Si bien persiste la duda sobre si puede mantenerse sano durante toda la competencia, es claro que cuando está en condiciones es uno de los 10 mejores jugadores de la liga.

Harris también tuvo la mejor temporada de su carrera.  20 puntos por partido, 50 % de campo casi 40 de triples y 90 de libres para ir con sus 7 rebotes y 3 asistencias y media. Son excelentes números para un jugador que además se mostró muy rendidor dentro del esquema defensivo.  Es cierto, muchas veces pasa triples abiertos o es un poco pasivo para atacar la defensa. Su contrato es más elevado de lo que a la gerencia le gustaría (alrededor de 35 millones por año hasta 2024), pero en términos generales es un excelente tercer jugador que todo equipo querría tener. 

El ya mencionado Seth Curry también fue una más que agradable revelación. Un jugador que sumaría en cualquier franquicia pero que se vuelve especialmente importante para complementar el juego de Embiid. Es posible que el gran rendimiento en playoffs le den una mayor confianza para tomar tiros que a veces pasaba durante el año. Es sin duda uno de los más eficaces tiradores de la liga a pie firme. Además, demostró capacidad para poner la bola en el piso y generar puntos con pasos en retirada a la media distancia y flotadoras.

Y, por último, hay juventud

Mathisse Thybulle se convirtió en el jugador que menos minutos por partido necesitó jugar (20) para ganarse un puesto dentro de los dos equipos defensivos de la liga. Es sin duda el defensor más divertido de ver. Además, mejoró como cortador sin pelota y penetrador habilidades que van muy bien con su increíble capacidad atlética. Si puede evolucionar hasta un jugador mediocre, ni siquiera digo promedio, en su tiro de 3 puntos será una pieza clave en la rotación de los Sixers. 

Ya mencioné a Maxey. A mediados de enero luego de que el equipo sufriera un brote de Covid el novato se despacho con 39 puntos y 7 asistencias en una derrota contra Denver. Si hay algo que a ese chico no le falta es actitud. La misma que tuvo para llevar la serie contra Atlanta a un juego 7.

A lo largo del año progresó en su capacidad de definir cerca del aro en el año. Pasando de terminar casi exclusivamente con flotadoras a encontrar formas de absorber el contacto e ir a línea. Su velocidad es descomunal. Y hay videos de él entrenando su tiro de 3 puntos y probablemente se convierta en un tirador promedio. 

O bien jugará un rol importante en el equipo la próxima temporada o será una pieza clave en un traspaso para mejorar al equipo. Por el jugador adecuado Philly tiene que estar dispuesto a tradearlo, sus mejores años están por venir y la temporada de Embiid exige invertir todo en el presente. 

En fin, el reloj está frenado y la pelota en manos de la gerencia. Teniendo casi que asegurado -omitiendo lesiones- la presencia en playoffs para los próximos años, el desafío está en cómo transformar a este, en un equipo campeón. 

Hoy tiene mucho talento, pero a veces en la NBA no se trata tanto de lo que podes hacer sino de aquello que no podes hacer. Las limitaciones ofensivas de Simmons quedaron a la vista. Curry estuvo por momentos expuesto en defensa. Embiid, por más dominante que es, sangró pérdidas por tener que manejar demasiado la pelota. Harris rinde más cuando no es exigido como el segundo mejor jugador de la franquicia. El staff técnico careció de la creatividad necesaria para dar vuelta una situación adversa. 

Hace al menos 3 años que tiene mucho talento el equipo porque de eso se trató el famoso proceso (que dicho sea de paso terminó en 2016 cuando lo hicieron renunciar a Sam Hinkie). Las cartas están en la mesa, veremos cuál es el próximo golpe a la campana que darán los Sixers.

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