Orlando y un improvisado año de transición

La temporada de Orlando Magic fue decididamente mala. Después de un arranque con un récord de 4-0, la ilusión de los dirigidos por Steve Clifford se desmoronó, a tal punto de haber terminado con 21 triunfos y 51 derrotas. De esta forma, finalizaron en la décimo cuarta posición de la Conferencia Este y en el vigésimo octavo lugar de la tabla general, solamente por delante de Houston Rockets y Detroit Pistons.

La lesión de Markelle Fultz fue, sin dudas, determinante para el fatídico desenlace del Magic. El base venía promediando más de 14 puntos, 3 rebotes y 6 asistencias pero, con solo cuatro minutos en cancha en el encuentro ante Cleveland Cavaliers del 6 de enero, sufrió la rotura del ligamento anterior de la rodilla izquierda y se perdió toda la temporada. Su equipo, que estaba 6-2, solamente ganó dos de los siguientes catorce juegos.

Más tarde en la temporada, y ya sabiendo que no iban a alcanzar posiciones de play-in a menos que sucediera un milagro, la gerencia aprovechó la fecha límite de traspasos para mover el plantel, ya que se desprendieron de varios de sus jugadores más importantes.

La estrella Nikola Vucevic y el alero Al-Farouq Aminu pasaron a Chicago Bulls a cambio de Wendell Carter Jr., Otto Porter Jr. y dos elecciones de primera ronda. Sobre la transferencia del pivot que venía promediando 24,5 puntos y 11,8 rebotes por partido, el presidente de operaciones, Jeff Weltman, dijo en su momento: “Siempre es una decisión difícil traspasar a un jugador como Nikola”.

Además, los de la Florida se desprendieron de Evan Fournier, quien pasó a Boston Celtics por nada más que dos picks de segunda ronda, y de Aaron Gordon, quien se fue a Denver Nuggets junto a Gary Clark por R.J. Hampton, Gary Harris y una selección de primera ronda del Draft de 2025. La reconstrucción —y el explícito tanking, claro— ya estaba en marcha.

Entre los que se quedaron hasta el final de 2020/21, el máximo anotador de la franquicia terminó siendo Terrence Ross, con 15,6 por cotejo; en el rubro de los rebotes, la medalla se la llevó Carter Jr., con 8,8, mientras que en asistencias el mejor fue, exceptuando a Fultz por cuestiones lógicas, Michael Carter-Williams, con 4,2. En cuanto a estadísticas de equipo, fueron anteúltimos en puntos por partido (104) y antepenúltimos en asistencias (21,8).

Una vez finalizados los 72 encuentros, Clifford dejó de ser el entrenador de Orlando. El saldo de sus tres campañas fue realmente positivo: agarró un equipo que no había accedido a los Playoffs en seis temporadas seguidas y con él al mando llegaron en dos de tres. “Valoramos los muchos sacrificios que hizo nuestro técnico y comprendemos que nuestro nuevo camino no coincide con sus objetivos en esta liga”, decía el comunicado publicado en redes sociales.

Pero no se preocupe, Magic, que tiene con qué ilusionarse: Cole Anthony, el novato elegido en la décimo quinta posición del último Draft, cumplió con creces y tuvo una marca de 12,9 tantos, 4,7 recobres y 4,1 pases gol de promedio; por su parte, Jonathan Isaac, otra de las promesas que ya ha demostrado buenos rendimientos, no jugó en toda la temporada por la rotura del ligamento cruzado anterior durante la burbuja de Disney, así que será un importante refuerzo. Si a ellos se les suma una hipotética vuelta de Fultz, un buen nivel de Hampton y algo de suerte en la lotería del Draft —con posterior buen criterio— es de esperarse una próxima campaña mejor que la 2020/21.

*La imagen principal es de AP Photo/Jim Mone.

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