Nash y D’Antoni, un solo corazón

Hablar de Steve Nash y de Mike D’Antoni por separado ya tendría la suficiente fuerza como para ameritar un texto, pero el hecho de que el ex entrenador de Houston Rockets se haya convertido en el asistente del flamante director técnico de Brooklyn Nets, hace obligatorio el recuerdo de sus aventuras juntos.

La experiencia que D’Antoni poseía en la NBA previo a sumarse al cuerpo técnico de Phoenix comandado por Frank Johnson en el 2002 constaba de una sola temporada como al mando: 1998/99. Los resultados no habían sido los mejores, ya que en una temporada atípica —se habían jugado solo 50 juegos debido a un lockout— habían concluido con 14 victorias y 36 derrotas. Como asistente de Johnson tampoco duró mucho mucho, porque tras una campaña completa y 21 partidos de la 2003/04, fue designado como coach principal de la franquicia. El 8-13 parcial con el que asumió terminó en un récord de 29-53 una vez finalizados los 82 partidos.

En la previa de la 2004/2005, Nash, agente libre sin restricciones, decidió no renovar con Dallas Mavericks y firmar con los Suns, equipo que lo había seleccionado en el decimoquinto puesto del histórico draft de 1996. El base fue la gota que rebalsó el vaso en un equipo que ya estaba estructurado con grandes jugadores, como A’mare Stoudemire, Shawn Marion y Joe Johnson. Y, claro, D’Antoni, que ya comenzaba a pensar la mítica ofensiva de siete segundos o menos característica de su paso por Arizona.

El canadiense, que había sido all star en más de una ocasión en los años anteriores, se adaptó con suma rapidez al sistema de su nuevo equipo. Triunfaron en 62 juegos y cayeron solo en 20, logrando así el mejor récord de la NBA. Los promedios finales de Nash, que le valieron para conseguir el premio al Jugador Más Valioso, fueron para el recuerdo: 15,5 puntos, 3,3 rebotes, 11,5 asistencias y 1 robo por cotejo. Además, demostró su efectividad con un 50% en tiros de campo y un sorprendente 43% en lanzamientos de tres. D’Antoni, por su parte, fue elegido como el mejor entrenador del año.

En la postemporada, les ganaron 4-0 a Memphis Grizzlies en la primera ronda y 4-2 a los Mavericks en las semifinales del Oeste. En las finales de la conferencia estaba San Antonio Spurs, franquicia que terminó quedándose con el anillo. A pesar del 1-4 frente a los del estado de Texas, Nash se marcó unos excepcionales números individuales en la serie, con 23 tantos y 10,6 pases gol. También estuvo fino Stoudemire, quien concretó 37 unidades y casi diez rebotes de promedio.

Nash y Stoudemire, dupla mítica de Phoenix / imagen de Christian Petersen/Getty Images

Para la 2005/06 hubo cambios importantes en la composición de la plantilla. Por un lado, Stoudemire sufrió una lesión que lo dejaría afuera de prácticamente toda la temporada; por el otro, Joe Johnson exigió un traspaso, que terminó siendo a Atlanta Hawks a cambio de Boris Diaw y dos futuras elecciones de primera ronda. A pesar de esto, que podía suponer algunos altibajos, los Suns finalizaron con un récord de 54-28 y el segundo lugar en la Conferencia Oeste, por detrás de San Antonio. Nash, por su parte, ganó el MVP de nuevo, convirtiéndose en el segundo base en la historia —Magic Johnson había sido el primero— en obtener ese premio en dos años consecutivos. Corriendo a un costado del parquet la polémica sobre si fue justo o si tendría que haber sido para Kobe Bryant, los promedios del canadiense fueron espectaculares: 18,8 puntos, 4,2 rebotes y 10,5 asistencias.

Los Playoffs fueron más sufridos que los de 2005 pero similares, debido a que pasaron las primeras dos series con lo justo, tras vencer 4-3 a Los Angeles Lakers y a los Clippers. En la puerta de las Finales de la NBA, volvieron a caer, aunque esta vez fue 4-2 contra Dallas. En el libro “:07 Seconds or Less”, el periodista estadounidense Jack McCallum plasmó en el papel el frenético estilo de juego de los dirigidos por D’Antoni en la 2005/06.

En las dos siguientes campañas, los Suns volvieron a cosechar destacables récords regulares: 61-21 en la 2006/07 —en la que Nash logró su tercer título de máximo asistente al hilo, con 11,6 de media— y 55-27 en la 2007/08. Durante las postemporadas no tuvieron mucha suerte, porque las eliminaciones en semis en 2007 y en primera ronda en 2008 fueron las últimas oportunidades de D’Antoni en el banco del equipo de Arizona antes de marcharse a New York Knicks.

El guardia se quedó en la franquicia hasta 2012, año en que firmó con los Lakers. Casualidad o no, también fue el entrenador el que, luego del despido de Mike Brown por un mal arranque, fue contratado por los de California. Sin embargo, la situación no fue la misma que en Phoenix: por sus lesiones en la espalda —y sus 38 años—, Nash no solo se perdió muchos partidos en los dos años que compartió con el coach, sino que cuando estuvo en la cancha no pudo mostrar su mejor nivel. En la 12/13 clasificaron con lo justo a los Playoffs; en la 13/14 ganaron 27 encuentros y perdieron 55, la peor marca desde que los Lakers se habían mudado desde Minneapolis.

Para la pretemporada de 2014, la gerencia optó por no aceptar el tercer año de contrato de D’Antoni. Nash, que había avisado que estaría disputando sus últimos partidos oficiales durante ese curso, fue descartado para toda la temporada debido a sus dolores. En marzo de 2015, el canadiense anunció su retiro. Ahora el desafío es otro, ya que con roles muy distintos, buscarán guiar a la Kyrie Irving y a Kevin Durant hacia el trofeo con Brooklyn Nets.

La imagen principal es de D. Clarke Evans GETTY IMAGES

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