Los nuevos de la Selección, entre presente y futuro

Después del Mundial de China 2019, las expectativas hacia la Selección Argentina para los Juegos Olímpicos son altísimas, no solo por el subcampeonato y la mística que generó el equipo dirigido por Sergio Hernández hace dos años, sino por el presente de los jugadores, que en la gran mayoría de los casos es mejor que en ese entonces.

De los doce basquetbolistas que estuvieron en la Copa del Mundo, nueve dirán presente de nuevo en Tokio, mientras que tres no quedaron en la lista: Lucio Redivo y Agustín Cáffaro no estuvieron en los amistosos previos en Las Vegas y Máximo Fjellerup fue cortado sobre el final. Sus lugares serán ocupados por Leandro Bolmaro, Francisco Cáffaro —hermano de Agustín— y Juan Pablo Vaulet. Es sobre ellos tres, cuyas carreras están en distintas etapas, que trata esta nota.

Juan Pablo Vaulet

Por una cuestión lógica, los 25 años de Vaulet hacen que sea el que más trayectoria tiene. En 2015, época en la que jugaba en Bahía Básquet y mostraba una capacidad atlética poco frecuente para la Liga Nacional, fue elegido en el puesto 39 del Draft de la NBA por Charlotte Hornets y luego traspasado a Brooklyn Nets. Pero por culpa de una fractura por estrés en la tibia derecha y otras lesiones posteriores, la franquicia norteamericana nunca lo llamó para formar parte del plantel oficial.

Cuando se fue de Bahía, en 2018, tuvo un corto paso por Peñarol e inmediatamente dio el salto a Europa, donde se reencontró con su mejor versión e incluso la llevó un paso más allá, hecho que lo hizo volver a la consideración del Oveja Hernández y compañía. En la 2019/20, su primera de las dos campañas en el Baxi Manresa, de Barcelona, Vaulet disputó 23 partidos y promedió 7,3 puntos y 3,1 rebotes en 19,9 minutos; en la última, participó de 36 encuentros y tuvo 7,8 tantos y 4 tableros de media, además de su mejoría en cuestiones del juego que exceden a las estadísticas.

Vaulet se ganó a los hinchas del Baxi Manresa / Foto: ACB

Ahora, seguirá su carrera en el AEK Atenas, de Grecia, pero no sin antes intentar dejar su sello en la cita olímpica. Después de años en las selecciones juveniles, la frustración de quedar afuera en el último corte para Río 2016 y diversas lesiones, el alero cordobés tiene la chance de aprovechar su tan merecido premio.

Francisco Cáffaro

El de Cáffaro es otro caso en el que las lesiones tuvieron su relevancia. Tiene solamente 21 años, mide 2,14 metros y es, probablemente, la gran esperanza para el juego interior de la Selección Argentina de la próxima década, si el físico se lo permite.

El pivot estuvo dos años en la Academia Global de la NBA, en Australia, y fue reclutado por la prestigiosa Universidad de Virginia para participar del torneo de la NCAA. De hecho, en un primer año en el que ya sabía que no iba a jugar por una fisura en el fémur de la rodilla izquierda, estuvo en el banco cuando Virginia ganó su primer y único campeonato.  La segunda lesión de la seguidilla vino justo antes de su debut en el básquet colegial cuando, por culpa de dos golpes en el cuádriceps, se le rompió una vena de la pierna y debió ser operado; la tercera fue una reacción a los tornillos que le habían puesto tras aquella lesión en el fémur. “Pocos saben en la Argentina lo que me ha tocado vivir en estos años”, dijo en una entrevista del pasado enero con Página 12.

Teniendo esto en cuenta, es imposible que el análisis superficial que se puede hacer al mirar sus números en los dos años universitario no quede totalmente opacado por el contexto. Entre las dos temporadas, disputó 37 juegos, con una media de poco más de un punto y un rebote en 7,2 minutos. Quizás, ojalá, en la próxima tenga un rol más cercano al que iba a tener antes de los problemas físicos.

En principio, en los Juegos no tendrá una participación preponderante, pero sí será su gran chance de aprender: aprender de la última función de Luis Scola, aprender sobre el manejo de los grupos en competencias de este calibre y muchísimas cosas más. Trayectoria con la albiceleste no le falta: jugó un Mundial u17, uno u19 y estuvo en el quinteto ideal del premundial u18 de 2018, en el que promedió 16,7 unidades y 8,8 recobres por partido.

Leandro Bolmaro

Bolmaro es, a priori, el que más minutos va a tener en Tokio de este trío. Nació en Las Varillas, Córdoba, tiene 20 años y es un perimetral polifuncional que puede aportar lo suyo tanto en la posición de base como en la de escolta. Es probable que casi todas las personas que siguen la NBA, y más si son argentinas, recuerden que fue elegido por New York Knicks e inmediatamente traspasado a Minnesota Timberwolves en la última edición del draft.

Sin embargo, y como suele suceder con los prospectos jóvenes que al momento de ser seleccionados ya juegan en una liga importante, se quedó en Europa, más precisamente en el Barcelona. Bolmaro llegó al club en 2018, tras un tiempo en Bahía Básquet, con el objetivo de sumar experiencia en el equipo junior. A pesar de esta idea inicial, las lesiones de Thomas Heurtel y Kevin Pangos hicieron que su protagonismo ascendiera rápidamente en la 2019/20, campaña en la que finalizó con siete encuentros en la ACB (4,4p, 1,1r, 1,4a, 0,9 robos en 13 minutos) y seis en la Euroliga (1,8p, 0,8r, 2,3a, un robo en 9,2 minutos).

En la última temporada, justo en la posterior al Draft, demostró que tomó la decisión correcta y asumió un rol importante en la rotación, hasta el punto de haber jugado 25 minutos en la final de la Euroliga que el Barça perdió ante el Anadolu Efes, de Turquía. En la competencia continental, estuvo en 30 cotejos y tuvo una media de casi 3 puntos en 9,8 minutos, pero lo mejor de su año estuvo en el ámbito local: su equipo salió campeón tras vencer al Real Madrid en la final y él, con 33 partidos en su haber, promedió 6,4 tantos, 1,5 rebotes, 1,8 pases gol y 0,9 recuperos en 15,5 minutos. Aún no confirmó si se quedará en el club catalán, donde tiene contrato hasta 2023, o si dará el salto a la liga más importante del mundo, pero da la sensación de que cualquier decisión que tome será correcta.

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