La mejor persona que nunca pude querer

La nota fue escrita por Lucas Garcilazo (@sixersargentos en Twitter), NO por Lautaro Carro.

Después de 7 temporadas en la franquicia de Pensilvania, Brett Brown fue despedido de su puesto de head-coach de los Philadelphia 76ers tras ser barrido por los Boston Celtics en primera ronda, la decisión se tomó este lunes 24 de agosto.

Siete años es mucho, hay matrimonios que no duran tanto, hay noviazgos que uno se harta en menos de 7 semanas, y si sos como yo, tal vez te pudras a los 7 días. En ese tiempo se vive mucho, lo bueno, lo malo y los cambios, todo es un proceso, que honestamente ya no daba para más. Brett fue el elegido por Sam Hinkie como entrenador en agosto de 2013, sería el primer y único coach que elegiría, pero no el único mánager general que Brown tendría en su tiempo en la franquicia.

Hinkie fue el tercer GM contratado por Josh Harris y David S. Blitzer, socios de la firma Harris Blitzer Sports & Entertainment, quienes compraron el equipo en 2011. Esos dos años pre-Hinkie fueron una continuidad de lo que la franquicia vivió desde mediados de la década del 2000, mediocridad. La única batalla era llegar a .500 de victorias y ver si entrabas a playoff octavo, tal vez caías séptimo por la pobreza de la Conferencia Este ¿La esperanza de un título? No existía.

Una serie ganada en playoffs, más recordada por la lesión que cambiaría la carrera de Derrick Rose, un intento fallido de Tony DiLeo (segundo mánager del dúo Harris-Blitzer) de construir en una estrella joven, pero lesionada e irresponsable, como Andrew Bynum. Los cachetazos que hicieron ver la realidad a la oficina del equipo, le dieron la chance a Hinkie de reconstruir la franquicia, y para ello contrato a Brown, tras 9 años como asistente en los San Antonio Spurs.

Y arrancó “El Proceso”, enfocado en que la mejor forma de conseguir súper estrellas para pelear en esta liga era a través del Draft. Y se pasó volando el primer año, sin presión para los jugadores ni el cuerpo técnico, que crecían juntos. Mientras tanto, Hinkie maniobraba en la oficina para conseguir bienes, ya sea jugadores jóvenes, usar el espacio salarial por elecciones del Draft. Los experimentados se iban, a los nuevos les costaba el “aprender a ganar”, pero la bola que tenía que caer justa, la que en realidad importaba era la de la lotería.

A pesar de tener el segundo peor récord, solo superando a los Milwaukee Bucks, el equipo cayó al tercer puesto del Draft. Nada se podía hacer ante los favoritos de la suerte, los Cleveland Cavaliers consiguieron su tercer primer pick en 4 años, justo el año que LeBron James volvía a sus pagos en Ohio.

Sam Hinkie eligió en el puesto 3 a Joel Embiid, de la Universidad de Kansas. Segundo pivot que se sabía que estaba lesionado, muchos lo daban como la mejor opción al puesto 1, pero la lesión hizo que cayera su valor. Embiid fue el hijo predilecto de la ciudad mucho antes de jugar, adoptó a Philadelphia como su lugar y el alias de ser él “El Proceso”, abrazando la reconstrucción centrada en el joven pivot. Había que confiar en Embiid, su personalidad más grande que la vida, su apegó a las redes sociales, donde mostraba su carisma y humor, aunque a los “boomers” no les entre en la cabeza (Inmaduro, irresponsable, vago, son algunas descripciones que aún dicen los comentaristas por cosas que hacía cinco años atrás). Las lesiones retrasaron su debut dos años, pero la reconstrucción no se iba a frenar.

La voz de Adam Silver sonaba por tercera vez en el Draft del 2014 y el chico iba a jugar en SIxers. Foto de For The Win que pertenece a USA TODAY SPORTS.

A pesar de la falta de talento individual, la marca que Brown le quería implantar al equipo estaba ahí, una ofensiva basada en transiciones rápidas, aprovechaba la juventud y la capacidad atlética de un equipo inmaduro, pero en sí entretenido a pesar de la falta de talento. Otro año flojo en resultados, o tal vez no viéndolo del punto de vista del tanking, hace que los 76ers se quedaron con Jahlil Okafor, otro pivot, en el puesto 3 del Draft de 2015.

La temporada 2015-16 fue histórica, pero por los pésimos resultados en la cancha, la liga no quería saber nada con Sam Hinkie, que además de perder a propósito, hizo muy buenos traspasos para conseguir elecciones de Draft, pero la falta de competitividad del equipo exasperaba a Adam Silver. El 7 de diciembre de 2015, Jerry Colangelo fue nombrado Presidente de Operaciones de Baloncesto, vigilando el paso de Hinkie. Con su hijo Bryan desempleado, se sabía que los días del creador del proceso estaban contados. El 6 de abril de 2016, Hinkie renunció y asumió, sí, adivinaron; el hijo de Jerry, Bryan Colangelo.

El proceso le dio espacio a muchos jugadores de poco nombre a desarrollarse, crédito a Brett, quien durante esos tres años fue maestro de hoy jugadores de rol valiosos como Robert Covington, Jerami Grant, y T.J McConnell, pero era hora de sembrar la cosecha. Tras un record de 10-72, solo superado en una temporada completa por los infames 76ers del 72-73, la elección 1 del Draft de 2016 cayó para Philly, quienes eligieron al por consenso mejor jugador del Draft, Ben Simmons.

Llegaba el australiano a Sixers como pick 1 y con mucha jerarquía para el plantel. La foto es de Getty Images.

Con Joel Embiid en cancha la siguiente temporada, se vio la luz de esperanza tras sufrir las temporadas anteriores, demostró tanto talento y desparpajo ante cualquier rival, amor a primera vista desde su debut vs OKC. Mientras tanto Brown patentaba su estilo, ya con un sistema ofensivo más fluido, y una defensa centrada en sus buenos protectores de aro. El equipo fue de menor a mayor, y los frutos del proceso se empezaban a ver. Pero las diferencias entre la oficina y los jugadores aparecían, y el coach quedaba en el medio. Okafor y Noel perdieron minutos con la aparición de Embiid, y la mala lectura de Colangelo, traspasándolos tarde y con su valor muy bajo fue un punto de inflexión. Brown hacía mea culpa, dando la cara por el manejo de los minutos, mientras los oficinistas esquivaban las críticas.

A través de traspasos, los 76ers consiguieron la primera elección del Draft 2017, la elección obvia era Markelle Fultz, quien se suponía encajaba a la perfección con lo que le faltaba al equipo. Antes de arrancar la temporada 17-18, videos de Markelle entrenando su tiro surgieron, su forma de lanzamiento se veía no solo desmejorada, sino que completamente diferente a lo que mostró en la universidad. ¿Quién daba la cara por la franquicia y por el desaparecido Kelle? Brett Brown.

Con Simmons y Embiid sanos, el equipo consiguió un record de 53-29, desde la temporada 2000-01 que los 76ers no llegaban a las 50 victorias, esto era lo que “El Proceso” buscaba. Cayeron ante los Celtics, el planteo defensivo favoreció a los alas más grandes que abusaban de Redick y Saric, el personal no era el ideal, pero los cimientos del equipo estaban allí, había que rodear bien a las estrellas.

Parecía una agencia libre tranquila, pero la página web “The Ringer” realizó una investigación a cuentas de Twitter que escribían de manera similar sobre asuntos internos de la franquicia. Denigraban a jugadores como Okafor, Embiid y Fultz, al mánager anterior, y al staff técnico. Descubrieron que Bryan Colangelo y su mujer habían armado cuentas alternativas de Twitter donde criticaban sin escrúpulos al equipo. Esto terminó con el mánager dejando su posición semanas antes del Draft. Brett se hizo cargo del rol de GM durante el Draft y la agencia libre durante agosto, dando la cara por el equipo.

A mediados de septiembre, un viejo conocido de Brown aparece. Elton Brand se hace cargo del puesto de GM, ya con el plantel armado arranca la temporada. Un comienzo 7-6, con Saric y Covington con un declive muy fuerte de su nivel con respecto a la temporada anterior, y con una estrella molesta con su franquicia allá en Minneapolis, le dieron al nuevo GM la chance de ponerle su marca al equipo, y Brand apretó el gatillo. Jimmy Butler iría a Philadelphia a cambio de Saric y Covington, surgieron muchas dudas sobre la actitud de Butler en los Bulls y Timberwolves, un ser muy especial y expresivo, que no se guarda nada, chocante y sincero, crítico de sus compañeros como de sí mismo, siempre con algo para demostrar, una mentalidad hecha para jugar en la ciudad del amor fraternal.

A partir del cambio el equipo tuvo un récord de 32-20, pero tras perder con los Raptors el 12 de febrero, Brand mete otro cambio a corto plazo, Shamet, Muscala y Wilson Chandler a Los Angeles Clippers por Marjanovic, Mike Scott y Tobias Harris. Fultz, con problemas de nervios en el hombro y en la cancha, fue envíado a Orlando para hacer espacio en el verano del norte. Era plata o plomo, el quinteto de Simmons, Redick, Butler, Harris y Embiid era un verdadero movimiento a corto plazo, con los primeros cuatro de ellos como agentes libres, y pasar de aprender a ganar a TENER que ganar en menos de dos meses fue mucho para un técnico inexperto, y sus dos jóvenes figuras. El resto es historia, serie a 7 que a pesar de hacer buenos ajustes (Simmons marcando a Leonard, más pick&roll con Butler) terminó como ya sabemos.

Kawhi Leonard activó el modo robot y el sueño de Philly se acabó. El juego 7 estuvo tan cerca para los de Brown, pero no se pudo. Foto vía Getty Images.

Un vestuario con muchas personalidades, con demasiada figura de agente libre, fue demasiado. Redick se fue libre a New Orleans, Jimmy llevó sus talentos a South Beach (no sin antes firmar para ser cambiado por Josh Richardson), Simmons firmó su extensión y Harris, quiza el “fit” más raro con Ben y Joel, fue el único que se quedó, y a qué precio. Pero la gran sorpresa fue la llegada de Al Horford, 4 años y 109 millones porque no quería jugar más de Pivot. Un equipo que contraatacaba las tendencias actuales, con tripleros mediocres o inexistentes, con una alineación titular gigante en vez de seguir la moda del “Smallball”. Un equipo que no se parecía en nada a lo que Brown propuso durante 6 años.

Pasó de correr en transición a la sobredosis de posteo, a mover menos la pelota y a usar el pick&roll aún menos que antes. Mantuvo la intensidad defensiva, pero la increíble irregularidad ofensiva, excepto de visitante, ahí siempre atacábamos mal, basada más que nada en la falta de tiro externo y de creadores, hizo de esta última temporada la más difícil de sobrellevar. Ya no era solo pensar en un posible futuro, era entender que estábamos para ganar ya, pero que la plantilla no tenía ni los correctos interpretes alrededor de sus dos estrellas, ni la química para dar el salto. Las justificadas críticas hacia Brown aparecían, medios y fanáticos veían una falta de funcionamiento preocupante, y el primero en recibir el piedrazo siempre va a ser el entrenador, Brett puso la cara por los demás, como venía haciendo desde que lo contrataron.

El regreso en Orlando trajo cambios necesarios, Shake Milton, escolta/base tirador ingresaría al equipo titular por Al Horford, con Ben Simmons de Ala-Pivot con responsabilidades organizadoras. ¿Todo se encaminaba? No, acá en Philadelphia siempre pasa algo, cuando el equipo parecía volver a tener cierta fluidez, las lesiones de Glenn Robinson III, pero más que nada de su estrella, Ben Simmons, desarmaron la planeación de más de 4 meses. Horford tuvo que volver a jugar de titular, y los problemas volvieron, pero ya no teníamos equipo para sacar soluciones. Todo lo demás es historia ya sabida, los Celtics barren con sobresaltos menores en algunos partidos, pero casi siempre con la certeza de que la serie se ganaba, y Brett sabía que era su final, resta saber cuántas cabezas de la oficina rodaran.

Brown hizo lo que pudo, desarrolló jugadores que en otra ocasión tal vez ya estarían fuera de la liga, aguantó las derrotas y los cambios en la gerencia. Se dirigió con clase ante todos, fue quien ponía la cara frente a las incomodidades que surgieron estos 7 largos años, una gran persona que dio todo. Si tuviera que elegir a alguien de la temporada 2019-20 con quien sentarme a charlar de la vida, con un par de pintas de por medio, seguramente escoja a Brett, pero el fanático en mí siempre medirá a los coaches por sus éxitos, esos que hacen que los quieras o los rechaces. Por eso Brett Brown es posiblemente la mejor persona que nunca pude querer.

La foto principal pertenece a la página oficial de la NBA (NBA.com).

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