Golpazo de los Mavs: ganaron en Arizona y están en las Finales del Oeste

La historia de los Mavs es casi poética. Su ídolo máximo se retira después de dos décadas escribiendo capítulos memorables en los libros de la NBA y en esa misma temporada aparece su pupilo, hasta algunos se animarán a decirle su reemplazante. La novela de amor entre Dirk Nowitzki y los Dallas Mavericks se cerró en su rol de jugador pero en su último capítulo, el alemán agigantó aún más su legado apadrinando a ese rookie que venía de ganar todo en la capital española, un tal Luka Doncic. Y ese chico esloveno aprendió mucho, pero ya traía con él un talento y un alma competitiva todavía más grande.

Luka, una vez más, deslumbró a la liga en el que era hasta el momento el desafío más duro de su corta carrera. En frente estaba Phoenix, mejor récord de la NBA (64-18) y finalista el año pasado, después de ganar la Conferencia Oeste. No iba a ser fácil y no lo fue. La serie se puso 2-0 rápidamente para los candidatos después de los primeros dos juegos en Arizona. Chris Paul y Devin Booker brillaban, y hasta se tomaban el lujo de reírse levemente de Doncic en conferencia de prensa. Pero las cosas no iban a ser tan fáciles para los últimos subcampeones desde aquel momento.

Devin Booker y Chris Paul, en el triunfo aplastante del Game 2 ante los Mavericks.

La serie se mudó a Texas y Dallas recuperó la memoria. Con un Doncic un poco más impreciso que en los partidos en Phoenix (donde había promediado ¡39! puntos) pero con una defensa en equipo que asfixió a los ya no tan risueños guardias de los Suns y un Jalen Brunson que iba a aparecer después de dos performances muy flojas, los Mavericks iban a empatar todo. 2-2 y de nuevo al desierto.

En el Game 5, no hubo sorpresas. Segundo tiempo brillante de los locales, partido liquidado muy temprano y serie 3-2. Devin Booker se lució en la que sería su última gran actuación de la temporada y hasta se divirtió durante gran parte de la noche con algunas burlas hacia Doncic, quien contestaría caminando hacia los vestuarios… «Everybody acting tough when they up!» (Todos actúan rudo cuando van ganando). El esloveno sabía que la historia de Dallas en la temporada no estaba terminada.

Luka Doncic, furioso después del Game 5: «Everybody acting tough when they up!»

En esa noche de Game 6, los ánimos ya estaban demasiados caldeados en la serie, pero el partido no iba a ser demasiado peleado. Los texanos volvieron a hacerse fuertes en el American Airlines Center y ganaron cómodamente. No pensaban caer en su casa y forzaban un séptimo partido. No irían a Arizona como candidatos pero ya no tenían presión ni nada para perder.

Y en ese Game 7… la lógica que se venía dando en la serie iba a romperse totalmente. Dallas y Doncic saldrían enchufados como nunca, decididos a no perdonar a los Suns. Los últimos campeones de la Conferencia Oeste ni siquiera pudieron oler la ventaja. Paliza de los dirigidos por Jason Kidd que llegó a ser de más de 40 puntos y a Finales de Conferencia por quinta vez en su historia. Triunfo memorable como visitantes y callando todo lo que se habló desde el Game 1.

Luka Doncic (35 puntos y 10 rebotes en sólo 30 minutos) en el Game 7 ante Phoenix Suns.

Una serie llena de atractivos, dentro y fuera de la cancha, dejó como ganadores a los que venían de atrás en el marcador y en las apuestas. Ahora, los Mavs enfrentarán a Golden State Warriors por un lugar en las Finales de la NBA. Quedará por ver si pueden repetir un golpe como el que le dieron a los máximos candidatos.