La extensa temporada baja de los Pistons

Ciento noventa y seis día transcurrieron desde el 11 de marzo, día de la interrupción de la temporada 2019/20 debido a la pandemia por coronavirus. Aquella jornada, Detroit Pistons cayó por 124 a 116 ante Philadelphia 76ers, en lo que terminó siendo el último partido de los del estado de Michigan en la temporada. Un récord de 20 victorias y 46 derrotas sepultó de antemano las ilusiones de los automotrices, que con la confirmación del regreso de tan solo 22 equipos en la burbuja de Orlando vieron cómo se cerraba su participación en la presente campaña.

A pesar del prematuro cierre de la actividad oficial, la organización de Pistons no se quedó de brazos cruzados durante los últimos seis meses. La contratación de un nuevo gerente general, un fichaje sorpresivo, la compra de un equipo de la liga de desarrollo, un incansable trabajo humanitario, la implosión de The Palace, la Lotería del Draft, la burbuja paralela para el regreso a los entrenamientos y algunos aspectos a definir de cara a una temporada que probablemente comenzará el año que viene, según comentó recientemente Adam Silver. Proponemos un repaso de la actividad de Detroit desde la suspensión del curso, con hipervínculos a notas que amplían los tópicos en cuestión.

Crónica de un final anunciado: tanking y adiós a la temporada

En el marco de una campaña muy complicada, donde lo único que sobraron fueron los menoscabos físicos, con el de Blake Griffin a la cabeza por su importancia en el equipo y la extensa recuperación que implicó, los Pistons finalizaron con un récord de 20-46. La salida de dos históricos, como Andre Drummond (vía trade testimonial con los Cavaliers) y Reggie Jackson (buyout y llegada a los Clippers), sentenció las ilusiones de los de Michigan, que por primera vez en una difícil década tomaron el camino del tanking, dándole lugar a jugadores secundarios y priorizando la recuperación de los lesionados y una buena elección en el Draft. Christian Wood fue el que mejor aprovechó el mal momento deportivo de la franquicia.

El paupérrimo porcentaje de victorias (.303), el más bajo de la organización desde la temporada 1993/94, cuando en Detroit se respiraban aires de reconstrucción tras la dinastía de los Bad Boys, también amplió la racha de años sin victorias en playoffs; cada vez queda más lejos aquel 2008, cuando los Pistons fueron derrotados por los Celtics en las Finales del Este. En un marco repleto de incertidumbre, tanto por la situación sanitaria como por la deportiva, la organización de Tom Gores afrontó una larguísima temporada baja en la que aparecían muchos signos de interrogación.

Muchas lesiones castigaron a unos Pistons que finalizaron en la parte baja de la tabla – Brian Sevald/NBAE via Getty Images
Cambios en la front office: la salida de Malik Rose y la llegada de Troy Weaver

Días después de que desde el seno dirigencial anunciaran que los Pistons habían abierto una búsqueda para contratar a un general manager (la posición estaba vacante desde la salida de Jeff Bower y Stan Van Gundy en mayo de 2018; desde entonces, Ed Stefanski se había encargado de algunas de las funciones de GM), Malik Rose renunció a su cargo de asistente de gerente general para ocupar un puesto de trabajo en la NBA. Con este movimiento, motivado por el deseo personal del dos veces campeón como jugador con los Spurs, se intensificaba la idea de reconstrucción integral en Detroit.

Y aproximadamente quince días después, con rumores y vastos candidatos de por medio, los Pistons anunciaron la contratación de Troy Weaver como nuevo general manager de la organización. Weaver, hasta ese día vicepresidente de operaciones de baloncesto de Oklahoma City Thunder, era el elegido por el asesor senior Ed Stefanski y el vicepresidente Arn Tellem, quienes le pusieron el pecho al proceso de búsqueda y selección. Weaver llegaba a Michigan con el mote de sobresaliente ejecutivo para identificar y desarrollar talento; sus más de diez años en el Thunder bajo el ala de Sam Presti le habían otorgado suficientes pergaminos para aparecer en el radar de varios equipos, pero el proyecto de Detroit era el primero que convencía al nativo de Washington DC.

De este modo, de un día para el otro, por primera vez en más de una década aparecían destellos de ilusión en la ciudad de Detroit, azotada durante muchas temporadas por un inhóspito e indescrifable hermetismo que solo había conducido a una franquicia de un mercado pequeño al fracaso. La motivación por el arribo de Weaver, guiada por las grandes referencias y los exitosos resultados de Oklahoma en la materia, había prendido una chispa que llevaba mucho tiempo apagada. Todo cambio trae aires nuevos, pero de entrada se había generado un feeling que producía confianza en lo que estaba (está) por venir. Uno de los asuntos que aún sigue en la agenda es la búsqueda de al menos un asistente de general manager, rol en el que podrían ser consideradas leyendas de la institución.

Troy Weaver se convirtió en el nuevo general manager de los Pistons y en su presentación habló de ‘restauración’
Justin Patton, el único fichaje

A pocos días de la presentación virtual de Troy Weaver, que prefirió utilizar la palabra ‘restauración’ en vez de ‘reconstrucción’, aduciendo que hoy día equipos de ciudades marginales no se podían dar el lujo de sumergirse en largos procesos de rearmado estructural, los Pistons anunciaron el fichaje de Justin Patton. Este pivot de 23 años y 211 centímetros, un tanto ignoto, llegaba del Thunder, por lo que se puede afirmar que el gerente general tenía conocimiento de causa y advertía su potencial. A pesar de haber disputado tan solo cinco partidos en la temporada, Patton había tenido una destacada actuación en Oklahoma City Blue, el equipo afiliado a la franquicia de OKC en la G League.

A pesar de no ser un movimiento rutilante ni mucho menos, la llegada de Patton no conlleva ningún tipo de riesgo, ya que el vínculo que ahora lo une a los Pistons no está garantizado para la temporada 2020/21 y responde a la escala del mínimo salarial, utilizando la organización la non-taxpayer mid-level exception. Con bajo costo-peligro y un lugar disponible en la plantilla, el fichaje se justifica. El oriundo de Nebraska buscará ganarse un lugar en el roster durante la temporada baja, justificar la decimosexta elección del Draft de 2017 con la que fue seleccionado (Bulls-Timberwolves) y demostrar que tiene todo para ser un buen jugador de rol en el estado de Michigan.

Justin Patton buscará ganarle un lugar en el roster durante la pretemporada – Photo by Zach Beeker/NBAE via Getty Images
Pandemia, manifestacion, elecciones y Pistons sociales

Siendo este punto más transversal a la crisis sanitaria mundial, durante estos meses destacó la actividad humanitaria en distintos aspectos de la organización. En primer lugar, y a lo largo de todos estos difíciles meses, participando de vastos eventos sociales y donaciones, con los jugadores poniendo la cara en muchas actividades caritativas. Luego, a partir del asesinato de George Floyd en Minnesota, adhiriendo a las consignas de justicia social y sumándose a las manifestaciones en contra del racismo y la brutalidad policial. Y finalmente, siendo uno de los pioneros en cuanto a la disposición de las instalaciones de cara a las elecciones presidenciales de noviembre, ya sea brindando su establecimiento para el voto o motivando la inscripción ciudadana vía videos en las distintas redes sociales.

La organización automotriz lleva meses estimulando el voto en las elecciones del 3 de noviembre – Foto de Detroit Pistons
La caída del palacio

Uno de los momentos más fuertes emocionalmente para la comunidad de Michigan en general y para los fanáticos de los Pistons en particular ocurrió el sábado 11 de julio. En el marco de una implosión planeada y controlada, los vestigios de The Palace of Auburn Hills, casa de la franquicia durante treinta años, que incluyeron los tres campeonatos que ahora cuelgan en el Little Caesars Arena, se convirtieron en cimientos. En tan solo segundos, 800 libras (un poco más de 350 kilogramos) de dinamita destruyeron las lungas columnas de un pedazo de historia de la NBA. Con la nostalgia como sentimiento compartido y con un hecho que a nadie le pudo haber resultado indiferente, The Palace -pabellón en el que los Pistons dejaron de jugar en 2017-, pasó a ser parte del recuerdo.

The Palace of Auburn Hills es parte de la historia de los Pistons, Detroit y la NBA
La compra de un equipo de la G League

A fines de julio, cuando la reanudación de la NBA se ponía en marcha, los Pistons anunciaron la compra de los Northern Arizona Suns, equipo asociado a Phoenix Suns. La información que circuló desde el primer momento fue que el equipo iba a ser renombrado (rápidamente se abrió un concurso para elegir la nueva denominación) e iba a jugar de local en el campus de la Universidad Estatal de Wayne que se está construyendo. La edificación de este centro se está dando en el marco de una asociación multifacética con la Universidad Estatal de Wayne, que incluye tanto pasantías estudiantiles como este nuevo pabellón destinado a los programas baloncestísticos universitarios y al nuevo equipo de la G League.

La gran ventaja de esta determinación responde a cuestiones de logística, ya que la cercanía con los edificios de la organización (aproximadamente 3 kilómetros lo separan del Little Caesars Arena y el Henry Ford Detroit Pistons Performance Center), permitirá a jugadores entrenar y competir con los distintos equipos y a veteranos recuperarse de sus lesiones en espacios de primer nivel. Los provechos también aparecen en torno a la infraestructura y al posible desarrollo y seguimiento de las promesas del equipo, que se verán ampliamente beneficiados. Sin embargo, uno de los motivos de la franquicia para la decisión fue la oportunidad que vieron para ampliar los esfuerzos en la comunidad, según Tellem.

Hasta este momento, los automotrices tenían una afiliación híbrida con los Grand Rapids Drive, que continuarán jugando en el estado de Michigan, según afirmaron desde la organización semi independiente. No obstante, durante la próxima temporada, los Drive seguirán con los Pistons, mientras que los NAZ también permanecerán con los Suns. El cambio, quizás difícil de justificar desde la óptica de los soles, surtirá efecto a partir de la campaña 2021/22. Detroit, por su parte, se aseguró un equipo propio para una liga que parece entrar en un momento de auge, afianzándose como uno de los nichos más importantes para conseguir y pulir diamantes en bruto.

Con esta sencilla imagen, los Pistons anunciaron su desembarco con un equipo propio en la G League
La Lotería del Draft, una nueva frustración

Uno de los eventos más esperados por los aficionados azulgranas llegó el 20 de agosto, no sin antes sufrir suspensiones a causa de la pandemia por coronavirus (originalmente iba a desarrollarse en mayo). Con tanta agua bajo el puente, y tras finalizar como el quinto peor equipo de la temporada -y tercero del Este-, los Pistons acudieron a la Lotería del Draft con la ilusión que requiere un evento que cambia el rumbo de una organización. Con Troy Weaver como representante en la llamada virtual donde se dio a conocer el orden final y la máxima probabilidad de conseguir el pick 5, pero con un 10.5% de chances de obtener la primera selección, los detroitinos dejaron crecer la ilusión.

Y como la historia de la franquicia dicta, este maldito evento le volvió a dar un revés. Mark Tatum, comisionado adjunto de la NBA, fue sacando las tarjetas y el escudo en cuestión salió en la séptima posición, sepultando rápidamente las opciones de obtener un pick superior. Con el karma de no poder mejorar el puesto patente y vigente, Detroit se quedó virtualmente sin la posibilidad de elegir a LaMelo Ball, su principal objetivo de cara a una camada -a priori- poco cargada de estrellas seguras, pero abierta a talentos ocultos.

Más adelante le dedicaremos un artículo al tema, pero actualmente los máximos candidatos a radicarse en Michigan parecen ser el francés Killian Hayes y el estadounidense Tyrese Haliburton, ambos bases, la posición que se buscará reforzar. Sin embargo, Weaver afirmó que se iba a seleccionar al mejor jugador disponible, por lo que todo dependerá de los movimientos y decisiones de los otros equipos. Sin grandes activos para hacer un arriesgado trade, todo parece indicar que los Pistons conservarán la séptima elección del Draft, la más alta desde 2003 (feo recuerdo: Darko Miličić, 2°).

Mark Tatum mostró esta tarjeta en el séptimo escalón – Steven Freeman/NBAE via Getty Images
Fechas inciertas y burbujas paralelas

La incertidumbre que rodea al futuro de la NBA, con fechas imprecisas en torno al próximo curso, que no empezaría al menos hasta enero de 2021, se trasladó a las distintas aristas de la liga. En primer lugar, se demoró la ventana de rescisión unilateral del convenio colectivo (CBA), con el objetivo de obtener certezas en cuanto a la situación sanitaria y a la posibilidad de contar con público, factor importante en las cuentas de la organización comandada por Adam Silver. El Draft fue aplazado al 18 de noviembre y también se retrasó la agencia libre, eventos que requieren por definición una información total en cuanto a topes salariales e ingresos proyectados, puntos que buscarán definir en las próximas semanas.

Con este tiempo extra para maniobrar y seguir entendiendo la situación concerniente, la NBA confirmó un evento que había trascendio con el anuncio de la reanudación en Disney World, pero que con el tiempo había pasado a ser simplemente una lejana posibilidad: las burbujas paralelas para los ocho equipos (Warriors, Cavaliers, Timberwolves, Hawks, Pistons, Knicks, Bulls y Hornets) que habían terminado su participación oficial en marzo. Con el objetivo de evitar una inactividad de al menos nueve meses y de volver a establecer un entrenamiento físico y grupal, tanto por el entrenamiento como por la química, se tomó esta excepcional y lógica decisión. En esta línea, la NBA y la NBPA anunciaron un campus de entrenamiento dividido en fases para las ocho franquicias en cuestión.

A partir de mediados de septiembre, estos equipos están realizando entrenamientos grupales voluntarios en sus respectivas instalaciones. Los jugadores residen en “un entorno similar al de un campus” y todos los presentes tienen que pasar por “protocolos completos de salud y seguridad”. Del 14 al 20 de septiembre se desarrolló la primera fase, donde continuaron los entrenamientos individuales voluntarios en las instalaciones de los equipos e iniciaron las pruebas diarias de COVID-19 para los jugadores, entrenadores y personal que quieran formar parte de la siguiente etapa. La segunda fase está teniendo lugar desde el 21 de septiembre hasta el 6 de octubre y consiste en actividades de entrenamiento grupal. Esta puede incluir prácticas, sesiones de habilidades o acondicionamiento y amistosos, también con testeos diarios.

Cada equipo está creando un “ambiente similar a un campus” en su mercado -incluye las instalaciones del equipo y las viviendas privadas para todos los jugadores participantes y el personal del equipo-, con el fin de emular lo exitosamente realizado por la NBA en Orlando, Florida. Jugadores y personal deben permanecer en esa burbuja para poder formar parte de los entrenamientos, que cuentan con participación voluntaria (algunos equipos no están exponiendo a sus estrellas). Estos pueden abarcar a los jugadores que estén bajo contrato y hasta cinco jugadores que no tengan actualmente un vínculo de calibre NBA, pero que sí hayan estado afiliados al equipo G League de la franquicia durante la última temporada.

La burbuja de los Pistons

Sin la presencia de los veteranos Blake Griffin y Derrick Rose, algo planeado según el head coach Dwane Casey, los Pistons volvieron a jugar partidos de cinco contra cinco después de más seis meses. “Va a estar orientado al juego, a la competencia. No tenemos ese cuerpo a cuerpo desde el 11 de marzo, están cansados de golpear a los entrenadores”, sentenció el mejor coach de la temporada 2018/19 con el saco de los Raptors. Con todos los jóvenes presentes, cinco jugadores de Grand Rapids Drive, estrictos protocolos y el objetivo de retomar el ritmo y crear un ambiente de equipo, pero con la incertidumbre del futuro de la NBA, los Pistons ya pusieron en marcha el operativo retorno, algo que vienen reflejando en las redes sociales con diversos videos.

Agentes libres

Además de Griffin y Rose, cinco jugadores de la plantilla 2019/20 no se presentaron a los entrenamientos. Christian Wood, Langston Galloway, John Henson, Brandon Knight y Jordan McRae finalizaron contrato y, al no formar parte técnicamente de la organización, no asistieron a las instalaciones de entrenamiento. A esto se refirió Casey, quien se mostró comprensivo ante la situación: “Es su prerrogativa. Lo entendemos totalmente. No estamos leyendo nada sobre eso. Lo entiendo totalmente. Si fuera un agente libre, no asistiría al equipo con el que no estoy bajo contrato”. Con contrato garantizado están Blake Griffin Griffin, Tony Snell (player option), Derrick Rose, Luke Kennard, Sekou Doumbouya, Bruce Brown Jr, Sviatoslav Mykhailiuk (team option) y Khyri Thomas; también aparecen Louis King y Jordan Bone, jóvenes con vínculotwo way.

Los contratos de Henson y Knight, asumidos en el traspaso que llevó a Drummond a Cleveland para sacarse de encima el pesado salario del pivot, seguramente expirarán y no volverán a Michigan, a menos que una baja oferta los deje satisfechos. Es presumible que Galloway permanecerá en Detroit, donde posee un importante rol por sus minutos, experiencia y veteranía. Sin embargo, el asunto de mayor riesgo es el Wood, una de las sorpresas de la temporada. Christian finalizó contrato y, por su notable rendimiento a partir de la salida de Drummond, exigirá números mucho más suculentos que los que actualmente percibe. Al ser agente libre sin restricciones, podrá escuchar ofertas a piacere; uno de los grandes objetivos de los Pistons es retenerlo, pero presumiblemente tendrá muchos pretendientes atrás.

La disputa Maker-Patton

Además de los susodichos, hay dos jugadores sin contrato garantizado para la próxima temporada: Thon Maker y Justin Patton. Estos dos jóvenes pivots, según señalaron los Pistons en su sitio web, se disputarán un puesto en el roster. “Va a ser un buen partido entre Justin y Thon. Es un buen enfrentamiento que estamos viendo en la posición de centro. La energía de Thon, lo duro que está jugando… Maker está lanzando extremadamente bien en este momento. Por su parte, uno de los dones y fortalezas de Justin es su pase. Realmente ha pasado bien el balón. Es alto, largo y finalmente está sano”. Aunque Casey evita entrar en una comparación y un 1v1 entre los pivots, este duelo seguramente determinará un puesto un tanto vacío ante la salida de Drummond y la incertidumbre con vistas al futuro de Christian Wood.

La buena relación entre Weaver y Casey

Otro de los aspectos fundamentales para cualquier reconstrucción (o restauración) es que todas las partes se encuentren en la misma página. Y así parece suceder en los Pistons, con Troy Weaver y Dwane Casey, dos de las patas más importantes de la mesa, intercambiando elogios y trabajando constantemente en conjunto. Ambos afroamericanos e involucrados en cuestiones sociales, se asemejan en muchas cuestiones, según afirman: “Es gracioso. Hablaremos de ciertos jugadores y veremos las mismas cosas. Y también pensamos mucho en la forma en que miramos a las personas primero. Creo que es muy, muy importante que mires el tipo de personas con las que quieres competir, el tipo de personas con las que quieres luchar”, afirmó Casey sobre su relación con Weaver.

Estos principios compartidos entre el entrenador y el gerente general de turno son una de las tantas claves del éxito, y parece que los Pistons están superando este obstáculo. “Pensamos mucho de la misma manera. Ambos disfrutamos de los jugadores que juegan duro, que vienen a competir, que se ponen las botas de trabajo todos los días. Ese es el tipo de jugador al que nuestros fanáticos aquí en Detroit están acostumbrados: los muchachos con casco”, continuó Dwane, que también reconoció que les gustaban los tiradores y que había que encontrar un balance entre luchadores y talentosos.

Finalmente, el entrenador contratado por la organización a mediados de 2018 sentenció: “Nuestra relación ha crecido. Hablamos y nos enviamos mensajes de texto todos los días. Estamos en contacto constante. Disfruto de ese tipo de relación con mi gerente general. En cuanto a la evaluación de jugadores, los vemos de la misma manera, bajo la misma luz”. Ambos comparten este punto, el de la evaluación y el desarrollo de las promesas, como uno de sus sellos principales. Y será importante para los Pistons darles lugar a los jóvenes de cara a una temporada en la que el foco no estará puesto en clasificarse a los playoffs, objetivo un tanto lejano hoy día.

¿Lo mejor está por venir?

Es difícil, por no decir imposible, afirmar en este momento qué le deparará el futuro a los Pistons. Pero sí nos encontramos en condiciones de señalar que, por primera vez en muchos años, el fanático de Detroit está ilusionado. Todos tienen claro que este año lejos estarán de ingresar a la postemporada, pero remotamente aparece el potencial reflejo de una organización que se está armando con seriedad en todas sus aristas. Eduardo Galeano decía que la utopía estaba en el horizonte, que al caminar dos pasos ella se alejaba otros dos, pero que el horizonte se corría diez pasos más allá. Persiguiendo ese horizonte, y con el objetivo de volver a ser como a fines de los ochenta o a comienzos de este siglo, los Pistons sueñan con un futuro mejor.

El principal objetivo será el Draft; como regenerador de la esperanza, este evento tiende a funcionar sobremanera, mas habrá que justificarlo con una buena elección. Se antoja razonable la incorporación de un base, pero se seleccionará al mejor talento disponible. Una restauración no podría durar más de dos temporadas, así que habrá que desarrollar talento, elegir bien y aprovechar el espacio salarial que ya se va generando, siempre con la premisa de remar a contracorriente por la ubicación en una ciudad marginal. Pero esa ciudad marginal ama el básquet como pocas y a esta altura añora los años de éxitos deportivos. Y ese cóctel explosivo, con todos remando para el mismo lado, puede traer la gloria nuevamente a la ciudad de Detroit. Por lo pronto, en el calendario vamos marcando la fecha del miércoles 18 de noviembre.

*La foto principal es del Twitter de Detroit Pistons.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *