Estrellas y héroes de hierro

La Edad del Hierro es el periodo en el cual se descubre y populariza el uso del hierro como material para fabricar armas y herramientas. Como si de una violenta analogía se tratara, Miami Heat hizo honor a la historia. Guiado por un joven maravilla y un trabajo grupal conmovedor, venció a su Goliat -porque todo David tiene uno, como dijo Néstor Che García- y se metió en las Finales de Conferencia.

Por cosas del destino, esta serie fue 4-1 y no culminó con una nueva barrida, pero el trabajo está hecho. Tras un lustro de ausencias, Miami volverá a disputar lo que previamente cuatro años consecutivos, las Finales del Este. Entre 2011 y 2014, siempre con el trinomio LeBron-Wade-Bosh a la cabeza, el final fue alegre. En esta ocasión, no hay Big 3, pero el cerebro detrás de la bestia (o la bestia detrás del cerebro) sigue siendo el mismo, Erik Spoelstra.

Difícil es denominar sorpresa al triunfo de un equipo que hace rato viene demostrando su valía. Aún más complicado luego de la barrida que le propinó a Indiana Pacers en la primera ronda de la postemporada. Sin embargo, tener enfrente al mejor equipo de la temporada regular y al mejor jugador de la liga eleva la victoria a la estratósfera. Fue el segundo cruce Heat-Bucks en la historia de los playoffs, terminando ambos con el mismo ganador.

La Edad del Hierro cierra la prehistoria, período iniciado con la aparición de los primeros homininos. Antes, la Edad de Piedra y de Bronce, esta última predecesora de la que nos concierne. Con la aparición de la escritura, finaliza la Edad de los Metales y se le da paso a la Historia. El equipo del estado de Florida buscará seguir escribiendo su rica historia ante Boston Celtics, que batalló siete partidos para dejar atrás a Toronto Raptors, vigente campeón de la competencia.

Tyler Herro sigue demostrando que no tiene techo – AP Photo/Mark J. Terrill
Armas y herramientas defensivas

Una de las claves de la serie fue la ferviente marca sobre Giannis Antetokounmpo, quien probablemente reciba su segundo MVP consecutivo dentro de unos días. El griego, que en la temporada regular promedió 29.5 puntos en 30.4 minutos, se tuvo que conformar con 21.8 tantos en 29.7 minutos. Intensas marcas dobles, procurando evitar sus excelsos giros (cuando en la pintura se da vuelta, se torna indefendible) lo hicieron desprenderse del balón sobremanera (lanzó 4.4 tiros menos por juego), pero la incomodidad que le generaba la marca tampoco le permitió encontrar seguido a compañeros abiertos, que para colmo no estuvieron muy finos desde el perímetro.

Spoelstra entendió que la clave de la serie iba a pasar por neutralizar a la figura rival, y allí reunió sus esfuerzos. Como en el último Mundial, donde se ‘quejó’ del agobiante sistema defensivo del mundo FIBA, Giannis estuvo incómodo todo el tiempo, sin chances de recibir y dominar adentro -afuera tampoco, promedió un pobrísimo 21.5% de triple-. Para colmo, un esguince de tobillo derecho lo marginó de gran parte del Game 4, el que los Bucks ganaron, y de todo el partido final, pese a que se había especulado con su regreso. En los cuatro partidos y las casi dos horas que pasó sobre el parqué, su +/- fue de -32, siendo mañiatado como (casi) nunca en su carrera. Sin lugar a dudas, allí hizo la diferencia el Heat.

Y el malestar del recientemente nombrado Defensor del Año se trasladó a sus compañeros, que prácticamente en ningún momento pudieron calibrar la brújula de cara al aro. Un 44%tc (189/431) y un 32.7%t3 (54/165) son clara muestra del déficit de acierto que evidenciaron los Bucks durante toda la serie. Algunos momentos de lucidez de Brook Lopez y Khris Middleton, clave para extender la agonía en un gran final de cuarto juego, mantuvieron a flote un bote que hacía agua por todos lados y tampoco encontraba soluciones en los secundarios, que a lo largo de la temporada le habían otorgado más respuestas que preguntas a Mike Budenholzer, cuya continuidad pende de un hilo.

Constantes esfuerzos compartidos condujeron al éxito colectivo. Esa es la cultura de Miami. Sin la necesidad de apretar en mitad de cancha, pero con el compromiso grupal de ocupar espacios y doblar marcas, con una intensidad difícil de sostener durante los 48 minutos, los de Spoelstra borraron de la duela a los Bucks. Acá podríamos llamarlo paliza táctica. Otra de las claves fue sostener los partidos en el clutch, uno de los déficits en la temporada regular, muchas veces a partir de un gran y regular trabajo defensivo. Dicen que los ataques ganan partidos, pero las defensas…

Armas y herramientas ofensivas

Difícil es disociar un equipo donde el ‘todo’ es mayor que la suma de las partes. No sería rebuscado encontrar figuras individuales en los distintos partidos, como Jimmy Butler anotando 40 puntos en el Game 1, Goran Dragić conduciendo la base de un modo que hace pensar que el tiempo no pasa para algunos, Jae Crowder finísimo desde el perímetro, Bam Adebayo en modo Most Improved Player en el partido que terminó en derrota y un Tyler Herro súper clutch.

Sobre este último joven es menester posarse unos instantes. ¿Está chequeado que es rookie y tiene 20 años? Sin números individuales rutilantes, el -justamente- nacido en Milwaukee sorprendió a propios y extraños en los instantes finales de los partidos, haciendo gala de una madurez y una soltura para jugar el clutch muy poco comunes para alguien de su experiencia y edad. El pick 13 del último Draft tomó las responsabilidades cuando la pelota quemaba y mostró algunas de sus credenciales, confirmando que tiene todo para triunfar en la liga más competitiva del mundo. Triples en los últimos dos partidos lo pusieron en boca de todos, pero su temporada per se ya era digna de admirar. Interesantísimo proyecto el que tiene el Heat en sus filas.

Jimmy Butler, lider espiritual y deportivo de un equipo que apunta alto, se salió de sí mismo en el primer partido, anotando unos nada despreciables 40 puntos. Después de encontrar un poco mojada la pólvora, regresó en el tercer juego con 30 tantos, que luego fueron disminuyendo con el correr de los encuentros. Fue mucho a la línea de tiros libres durante toda la serie y destacó en defensa, donde con sus esfuerzos se convierte en la figura del equipo. A lo largo de la serie, promedió 23.4 puntos, 5.8 rebotes (2.2 ofensivos), 4.4 asistencias y 1.8 robos. Difícil encontrar hoy día un jugador tan completo, que destaque liderando, atacando y defendiendo.

Aunque variando su efectividad de cara al aro, Goran Dragić se erigió -ante la merma del rendimiento de Kendrick Nunn, que tuvo minutos poco lúcidos- como un referente en la primera línea del equipo, en muchas ocasiones liderando íntegramente los ataques y recayendo sobre sus hombros muchas responsabilidades. Como si no hubiera decidido resignar protagonismo y ser sexto hombre en pos del beneficio grupal, el esloveno está de vuelta y jugando a un nivel espectacular. Ningún partido bajó de los 15 puntos y su experiencia fue clave para domar algunos momentos ásperos de partidos cerrados. Sin subestimar lo realizado por Nunn, segundo mejor novato de su camada, se puede asegurar que la base del Heat está en manos muy confiables.

Probablemente, Jae Crowder haya sido el factor X de la serie. En la misma línea del nivel que exhibió desde su arribo a la Magic City, este aguerrido jugador la dejó chiquita desde el exterior. Lanzó 51 triples y convirtió 22, es decir, con un acierto del 43.1%. Con un rol muy puntual (solo intentó dos dobles en toda la serie), aprovechó muy bien sus oportunidades y, combinando esa efectividad con una intensa defensa, fue clave para darle aire al equipo en momentos donde algunos de los jugadores más relevantes descansaban. Pasar del 29% que promediaba de tres en Memphis a esto no es normal: ya sea por el compromiso de The Beast o por el excelente personal de desarrollo del Heat, la mejora es evidente y, en muchos casos, un salvavidas imprescindible para los de Miami.

Otra de las aristas fundamentales para que la expedición de los de South Beach llegara a buen puerto, fue el gran rendimiento de Bam Adebayo. El pivot, clave en la temporada regular y segundo jugador con mayor progresión de la temporada, no venía mostrando su mejor estado de forma en la burbuja, pero erigiéndose como figura en el sector defensivo y retomando las buenas sensaciones en ataque fue clave para el 4-1. Con números incluso superiores a los de la regular season (17.2 puntos, 12 rebotes, 4.4 asistencias y un +17.7), pareció que la elección de Ingram como MIP le tocó algunas fibras íntimas. O que simplemente se venía guardando para esto y que, tras contraer coronavirus antes de arribar tardíamente a la burbuja, todo fue la antesala de su mejor versión. Como un bastión defensivo para frenar a Giannis y muy efectivo en ataque (60%tc, 90%tl), Bam fue clave.

Sin tanto brillo de Duncan Robinson, que igualmente se las arregló para encontrarse con su sniper en uno de los cotejos, y con un Andre Iguodala que parece guardar lo mejor para cuando sea realmente necesario, como demostró a lo largo de su carrera, Miami Heat pudo sacar adelante una serie que en la previa se antojaba complicada. Kelly Olynyk se perdió dos partidos por un dolor en la rodilla derecha, vio reducidos sus minutos sobre el parqué, lógico con el paso de las instancias y la mayor carga de los titulares, pero también demostró que se puede contar con él. Incluso Meyer Leonard y Derrick Jones Jr (y Gabe Vincent por 15 segundos) pudieron ver acción; para superar los próximos escollos, será necesario contar con todos motivados.

Kendrick Nunn, otrora clave en la estructura del equipo, sigue viendo limitado su tiempo en cancha. Tras contagiarse de coronavirus, entrar tarde a la burbuja y tener que salir nuevamente por un asunto personal, nunca pudo volver a su estado de forma y fue relegado del equipo titular por Erik Spoelstra, que le cedió -con justificación- su lugar a Goran Dragić. El novato de 25 años jugó los 5 partidos de la serie, pero en 13.3 minutos por noche solo anotó 3.8 puntos (32%tc, 8%t3), bajó 1 rebote y repartió 0.8 asistencias. Números preocupantes para quien supo ser una de las gratas sorpresas de la temporada, pero suficientemente alarmantes como para que Spoelstra merme sus minutos en pos del beneficio grupal. Seguirá siendo una tarea volver a motivarlo y encontrar su mejor rendimiento, pero queda claro que no es un momento en el que se pueda probar mucho.

Letras verdes

Si la escritura marcó el pasó de la prehistoria a la historia, podríamos afirmar que Boston Celtics configura esa etapa sincrónica. Con un poco menos de descanso y luego de luchar en siete batallas ante los vigentes campeones, los de Massachusetts alcanzaron su tercera Final de Conferencia en los últimos cuatro años (cayeron en las otras dos) y se ilusionan con el decimoctavo Larry O’Brien, el segundo en los últimos 34 años. El historial presenta tres antecedentes entre Boston y Miami, con una victoria para los verdes (4-1 en la primera ronda de 2010) y dos alegrías para los de Florida (4-1 en las Semifinales de Conferencia de 2011 y 4-3 en las Finales del Este de 2012). Después de esos tres enfrentamientos consecutivos, con resultados dispares, tuvo que transcurrir casi una década para que se volvieran a encontrar en la postemporada.

En la temporada regular, también chocaron en tres ocasiones, pero allí el ‘beneficiado’ fue Boston. Triunfó en los primeros dos partidos (112-93 el 4 de diciembre y 109-101 el 28 de enero), pero fue derrotado en el último (106-112 el 4 de agosto, ya en la burbuja de Orlando). Uno de los condicionantes de la serie es la presencia de Gordon Hayward, que se está recuperando de un esguince de grado 3 en el tobillo; sin embargo, su probable vuelta se podría ver condicionada por el inminente nacimiento de su hijo, que tiene fecha pronosticada para el mes de septiembre y lo haría salir de la burbuja, según declaró el alero en su momento. Pese al valor ofensivo del ex Utah Jazz, en los Celtics definitivamente abundan las opciones, más si de la faceta ofensiva hablamos.

Con un Jayson Tatum en modo estrella, el Heat necesitará de todos sus esfuerzos para poder neutralizarlo, pero más se agrava la situación considerando que al lado tiene jugadores como Jaylen Brown, Kemba Walker -impreciso en los últimos juegos de la serie ante Toronto Raptors- y Marcus Smart, clave en algunos tramos de la ronda. Y decir Smart es pensar en la defensa, uno de los puntos salientes del equipo de Brad Stevens, que por momentos pudo neutralizar de buena manera la estructura de unos campeones que no pudieron ver al mejor Pascal Siakam. Con el alemán Daniel Theis completando la alineación titular (y suplentes de gran valor, como Robert Williams y Brad Wanamaker), los Celtics asoman como un hueso duro de roer para Miami. Y ambas plantillas comparten un rasgo muy saliente, la ‘falta’ de superestrellas, el predominio de un juego grupal vistoso y una ilusión inconmensurable.

El calendario para hacer historia
PartidoVisitanteLocal🇦🇷🇦🇷DíaHorario
Game 1Miami HeatBoston CelticsMartes 15/919:30 Arg
Game 2Miami HeatBoston CelticsJueves 17/9TBD
Game 3Boston CelticsMiami HeatSábado 19/921:30 Arg
Game 4Boston CelticsMiami HeatLunes 21/921:30 Arg
Game 5*Miami HeatBoston CelticsMiércoles 23/9TBD
Game 6*Boston CelticsMiami HeatViernes 25/9TBD
Game 7*Miami HeatBoston CelticsDomingo 27/9TBD
*Si es necesario.
Game 1: Miami Heat 115 (1) vs Milwaukee Bucks 104 (0)
Game 2: Miami Heat 116 (2) vs Milwaukee Bucks 114 (0)
Game 3: Milwaukee Bucks 100 (0) vs Miami Heat 115 (3)
Game 4 (con overtime): Milwaukee Bucks 118 (1) vs Miami Heat 115 (3)
Game 5: Miami Heat 103 (4) vs Milwaukee Bucks 94 (1)

*La foto principal es de Mark J Terrill, AP.

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