Eran ocho, fueron siete

La pandemia por coronavirus empieza a repercutir de lleno en la temporada 2020/21 de la NBA con ausencias por Protocolos de Salud y Seguridad y un nuevo patido suspendido (Heat-Celtics), pero esta liga siempre se las arregla para seguir repartiendo básquet a propios y extraños. ¿Por qué tan elegante, Homero? Hoy debutó Facundo Campazzo en el mítico Madison Square Garden, muchacho. Además, LaVine se batió a duelo con el entonado tándem Leonard-George, el Thunder de Shai dio la nota ante los Nets de Durant, los Lakers superaron a los Rockets sin inconvenientes y los Warriors doblegaron agónicamente a los Raptors.

Siendo realistas, resultaba extraño que la National Basketball Association se viniera ‘salvando’ tanto de posibles y previsibles bajas por contagios. Entre ausencias por protocolos y casos positivos confirmados, la situación se empezó a desmadrar. “Si bien el partido Celtics-Heat se pospuso, la NBA no tiene planes de pausar la temporada, a pesar de la reducción de las listas por los protocolos de COVID-19 en varios lugares”, afirmó el insider Adrian Wojnarowski (ESPN) vía Twitter, tras comunicarse con ejecutivos de la liga. El tiempo -y los progresos sanitarios a nivel mundial- determinarán el porvenir de la liga, pero no sería irracional empezar a imaginar una burbuja para disputar la postemporada…

Utah Jazz 96 vs Detroit Pistons 86

El Jazz, con récord positivo (5-4), llegaba al estado de Michigan motivado tras superar con claridad a los Bucks de Giannis el viernes. Del otro lado, con la posibilidad de que se tratara de un espejismo, los Pistons (2-7) arribaban al primer partido de la jornada dominical entonados tras vencer agónicamente a los Suns, merced de un trabajo espectacular de Jerami Grant. La baja de Derrick Rose (dolor en la rodilla izquierda) se sumaba a la de Killian Hayes, por lo que Dwane Casey se veía forzado a hacer malabares en el backcourt. Por su parte, Utah recibía buenas noticias en la previa del cotejo, ya que Joe Ingles (dolor en el tendón de Aquiles derecho) y Derrick Favors (dolor en la rodilla derecha) recibían la habilitación para jugar.

Un inicio demoledor de los mormones, con Spida -de quien los Pistons pasaron en el draft de 2017, nunca está de mal recordar- a la cabeza, forzó a Casey a pedir un prematuro timeout. La voluntad de un solitario Grant, que anotó ocho de los primeros doce puntos de su equipo, convirtió el 0-9 en un 12-15, pero Mitchell apretó nuevamente el acelerador y marcó un parcial de 20-0 para tomar una clara ventaja e irse al primer descanso 34-19 arriba. Una altísima efectividad de tiro, opuesta a la de los automotrices (59%tc y 50%t3 contra 24% y 22%), el dominio de los tableros y un gran juego en equipo justificaban la clara ventaja de los de Salt Lake City. Mitchell (13) y Grant (11) lideraban naturalmente la ofensiva de sus equipos.

En el segundo cuarto, menos dispar que el primero, Jordan Clarkson y Mike Conley se hicieron cargo del ataque del Jazz durante el descanso de Spida y controlaron el partido sin mayores inconvenientes. Cada vez que Detroit parecía esbozar una pequeña recuperación, Utah se volvía a adueñar del macador con diferencia. Con una ventaja máxima de 20 tantos, los visitantes capitalizaron bien los errores de los anfitiores, los mantuvieron lejos y cerraron la primera mitad 57-40, con Mitchell (15), Conley (13p3r5a2s) y Clarkson (10) en dobles dígitos. En cuanto a los Pistons, que siguen padeciendo el mal momento físico y basquetbolístico de Blake Griffin, Grant (15) y (muy) poco más.

La remontada de los Pistons en el tercer cuarto solo se puede explicar, y temo resultar reiterativo, por la presencia de Jerami Grant en el parqué. El ex Thunder y Nuggets, explotando su nuevo rol de responsabilidad ofensiva y su gran momento, anotó 11 puntos, repartió juego y defendió como el jugador franquicia en el que se está convirtiendo para reducir la desventaja a seis puntos y terminar 74-68 abajo. En la otra esquina, correspondiente a SLC, apenas unas canastas de Mitchell y Conley pudieron sostener el vendaval automotriz. A contracorriente de lo exhibido en los 24 minutos iniciales, el partido parecía abierto de cara al último período.

Detroit continuó el cuarto final a remolque, llegando a ponerse cinco puntos por debajo en el marcador a falta de dos minutos para el final. Sin embargo, un tapón clave de Rudy Gobert, clave en defensa y en los tableros durante todo el partido, a Mason Plumlee le puso punto final a las atrevidas intenciones de la Motor City. A Mike Conley y a Donovan Mitchell no les tembló el pulso y sentenciaron el cotejo desde la línea de tiros libres. Aunque se estancó su juego y precisión y empezaron a manejar con menor fluidez el balón, Utah terminó venciendo por 96-86 gracias al claro dominio de los tableros y a una mayor efectividad de cara al aro. El Jazz enfrentará a los Cavaliers el martes (21:30hs de Argentina), mientras que los Pistons tendrán descanso hasta el miércoles (21:00hs vs Bucks).

Donovan Mitchell, presente a lo largo de todo el partido, lideró la ofensiva del Jazz con 28 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias. El aporte de Mike Conley (22p5r6a2s) fue clave como escudero de Spida, pero también destacaron un Rudy Gobert tan impreciso de cara al aro como contundente en los tableros (4p20r1a4b, con 7 rebotes ofensivos) y un Jordan Clarkson fundamental en la segunda unidad, como de costumbre (18p4r). En los Pistons, Jerami Grant fue amo y señor del equipo y finalizó con 28 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias, pero apenas contó con el aporte del prometedor novato Saddiq Bey desde el banquillo (12p3r1a).

Chicago Bulls 127 vs Los Angeles Clippers 130

Aún con varias bajas por los Protocolos de Salud y Seguridad (Markkanen, Satoranski, Arcidiacono y Hutchison), los Bulls (4-6) necesitaban recuperarse de las caídas consecutivas ante Kings y Lakers. Con ese objetivo, y sin Otto Porter Jr, que había reemplazado al finlandés y por quien Garrett Temple hacía su debut como titular, visitaba en back-to-back el Staples Center, pero en esta ocasión para medirse con los Clippers. Pese a un buen comienzo y a la marca (6-4) que los mantenía en la parte alta de la Conferencia Oeste, los Clippers venían surfeando la temporada como un equipo terrenal, entre bajas y grandes rendimientos de sus estrellas. Por primera vez desde el golpe de Serge Ibaka, Kawhi Leonard dejaba atrás la etapa de enmascarado.

Un parcial de 15-7 a favor de los toros, con un Zach LaVine dulce (8 puntos en menos de 5 minutos, continuando su gran performance), les ponía los puntos a los locales, que esbozaron una remontada vía Kawhi, aunque el novato Patrick Williams restableció rápidamente la ventaja de dos dígitos. Un par de bombas de Paul George redujeron la desventaja de los Clippers, pero la altísima efectividad de los Bulls empezaba a pintar una noche de alta anotación y reñida para todos los presentes.

En el comienzo del segundo cuarto, con Temple aprovechando su oportunidad en la duela, Chicago sacó una ventaja máxima de trece puntos (35-22). Sin embargo, con Paul George como generador y finalizador de juego, los angelinos resistían y recortaban diferencias. Los Bulls, con LaVine al frente, seguían muy precisos, pero ese baile ya empezaban a compartirlo con la Lob City, que no solo se animaba y convertía desde el perímetro, sino que también arrancaba a hacerse presente en el tablero contrario. Un 59-52 al descanso para los de Illinois dejaba claro que todavía había mucha tela para cortar.

Y el tercer cuarto… fue una fiesta. Kawhi Leonard (21p con 8/9tc y 5/5t3) y Zach LaVine (15p con 5/8t3) empezaron a jugar un HORSE en pleno parqué, con el toro clavando triples y el dos veces MVP de las Finales devolviéndolos del otro lado. Fuera del surrealismo que generó el duelo y el involucramiento de Kawhi en el cotejo, Paul George siguió comprometido en el armado de juego y Coby White se erigió como un pasador, dejando de lado su habilidad para buscar el aro y encontrando con facilidad a sus compañeros. El 35-42 para los Clippers evidenciaba la dinámica de los doce minutos y dejaba el plato servido con unas tablas en 94.

Yendo más hacia el aro que disparando desde las profundidas (dicho sea de paso, anotó su décimo triple), LaVine continuó a la vanguardia de la ofensiva de los Bulls, anotando 14 puntos más y estirando su cuenta personal a 45. Incluso los visitantes estuvieron al frente en el período final (Temple colocó el 119-118 a falta de 3 minutos), pero un brillante 3+1 de Nicolas Batum dio el vuelco final al encuentro y entre Lou Williams y Paul George se encargaron de sentenciarlo desde la línea de los suspiros. El 127-130 final para los angelinos los deja 7-4 y los deja libres hasta el miércoles 13 (00:00 vs Pelicans), mientras que los Bulls (4-7) dejan el estado de California con las manos vacías (tres derrotas) y volverán a Illinois para recibir a los Celtics (martes 13 a las 22:00).

El vital aporte desde la banca (Lou Williams 21 y Marcus Morris 11) fue una de las claves de la victoria de los Clippers, que dominaron el rebote ofensivo (12-3) vía Ivica Zubac y Serge Ibaka y capitalizaron las 22 pérdidas del rival con 31 puntos. Kawhi Leonard (35p2r4a3s, 14/22tc y 7/9t3, career high), de sublime tercer cuarto, y Paul George (28p7r9a2s, con 5/8t3) estuvieron muy finos y lideraron la victoria de la Lob City. Y cuando esos dos monstruos están encendidos, difícil hacer algo respecto, aunque nada le podemos achacar a Zach LaVine, quien se despachó con 45 tantos, 7 rebotes y 7 asistencias (15/26tc, 10/16t3). Coby White logró su récord de asistencias (13) y el cóctel de veteranía y juventud que armaron los forwards Garrett Temple (18p6r1a2s) y Patrick Williams (17p2r2a2s) fue clave para los Bulls de Billy Donovan, aunque no alcanzó.

Oklahoma City Thunder 129 vs Brooklyn Nets 116

Semana problemática para los Nets. Tras lidiar con el Seth Curry gate, afortunadamente sin consecuencias para los neoyorquinos, continuaron padeciendo la baja de Kyrie Irving por razones personales. Pese a la nueva ausencia del base y a un camino más sinuoso que el esperado (5-5), un par de horas antes del juego se anunció el regreso de Kevin Durant, quien se había expuesto a una semana de cuarentena por protocolos de salud y seguridad. Del otro lado, un Thunder reacio al tanking (4-4) recibía la habilitación de Mike Muscala (costilla) y buscaba conseguir su tercera victoria consecutivamente, en este caso en el Barclays Center.

Si los Nets no culminaron el primer cuarto con una diferencia irremontable, fue puramente por Shai Gilgeous-Alexander. 14 puntos, 3 asistencias y 1 robo del prometedor base mantuvieron en juego al Thunder, que sufrió ante un Brooklyn súper efectivo. La inestimable tarea de Kevin Durant, justo ante su primer equipo, y el trabajo de Caris LeVert y Jarrett Allen, ambos titulares, establecieron el 41-29 final. Pese a no estar tan atinados desde el perímetro, un 14/15 en dobles de los locales, que vistieron nuevamente su uniforme retro, refleja a la perfección el solidario y preciso juego que exhibieron los pupilos de Steve Nash.

Como si se tratara de ficción, todo lo bueno de Brookyln en el primer cuarto se convirtió en un desastre en el período posterior. Con Hamidou Diallo al mando (10p2a1s), la segunda unidad de Oklahoma realizó una corrida de 19-6 y se puso en partido en cuestión de minutos. Un triple de Al Horford llegó a poner la parda en 51, pero desde ahí se encendió Caris LeVert, ya con los titulares sobre la duela, y lideró a los neoyorquinos en conducción y anotación para un parcial de 12-4. El 57-63 a favor de los Nets al descanso dejaba la puerta abierta para una segunda mitad interesante y tenía a LeVert, Durant y Gilgeous-Alexander como caudillos ofensivos.

Difícil sería culpar a quienes imaginaran una reacción de los Nets de KD, luego de la mencionada remontada de OKC. Lamento decepcionarlos, porque tras un inicio de cuarto parejo el Thunder puso primera y rompió la desventaja (y la paridad, por qué no) con una corrida de 25-8. De 69-73 a 94-81 para cerrar el período, sin intermediarios. Con Shai y Diallo como máximos artífices (y dando cierta ventaja con el joven y verde Aleksej Pokuševski), Oklahoma empezaba a soñar con la tercera victoria al hilo. Del otro lado, unos Nets desconocidos anotaban tan solo 18 puntos y erraban sus once intentos exteriores. Para enmarcar, Brooklyn hizo más puntos en el primer cuarto (41) que en los siguientes dos combinados (40).

Théo Maledon y el mencionado Hamidou Diallo contribuyeron para ampliar la brecha (máxima de 17 puntos), la veteranía de George Hill y Al Horford empezó a sentenciar el juego y la desfachatez de Shai Gilgeous-Alexander le puso punto final al cotejo. Kevin Durant lo intentó con 15 puntos en el último cuarto, pero ni el otrora encendido Caris LeVert lo escoltó, por lo que su facilidad para anotar quedó en la nada y Nash no tuvo más que tirar la toalla. Un gran challenge de Mark Daigneault, asesorado por Darius Bazlet y Shai Gilgeous-Alexander, terminó de romper el partido. Brooklyn decoró el marcador y finalmente fue 129-116 para el sorprendente Thunder, que recibirá a los Spurs el martes (22:00hs), media hora después del choque de los Nets ante los Nuggets en Brooklyn.

OKC dio vuelta el juego en todo sentido y en gran parte se lo debe a Shai Gilgeous-Alexander (31p6r7a2s) y Hamidou Diallo (25p3r4a4s), bastión del banquillo que lideró la primera gran remontada de su equipo y rozó su career high de anotación. Al Horford (22p6r3a) jugó, con diferencia, su mejor partido de la temporada y Luguentz Dort y Isaiah Roby aportaron importantes tantos. El +17 consensuado de la segunda unidad da la pauta del quiebre del match, que dio un giro de 180° en cuanto a porcentajes de tiro. En BKN, Kevin Durant finalizó con 26 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias, mientras que Caris LeVert firmó una planilla de 21p4r6a y Jarrett Allen se anotó con un doble doble (15p10r1a). En otras palabras, una importante sorpresa para cortar el día…

Denver Nuggets 114 vs New York Knicks 89

Después de rematar a unos Sixers extremadamente diezmados, los Nuggets buscaban igualar su récord en cinco, pero para ello debían visitar el mítico Madison Square Garden. Del otro lado esperaban los Knicks, que tras un furioso inicio colectivo y de su estrella Julius Randle buscaban recuperarse de la reciente caída ante el Thunder. Con las bajas de Frank Ntilikina, Alec Burks y Obi Toppin, pero con soldados recuperados, se disponían a recibir a Denver, que no podía contar con Michael Porter Jr por cuestiones protocolares (extensión de la primera cuarentena).

Pese a la voluntad de Randle, de entrada Nikola Jokic y Jamal Murray salieron a marcar la dinámica del juego. Un inicio reñido, con los dos equipos tirando bien y manejando correctamente el balón, no impidió que los Nuggets tomaran una considerable ventaja tras el primer cuarto (28-21). Grandes minutos de la segunda unidad de Denver, con Facundo Campazzo a la cabeza, aumentaron la diferencia a diecisiete, rompiendo el marcador de forma definitiva. Randle, bastión neoyorquino, mostró resistencia continuando con su All Star season, pero los titulares de Colorado fueron mucho para la defensa de los Knicks, que se fue al descanso 59-38 abajo. Jokic, en otra de sus noches (14p7r3a), acompañado por Paul Millsap y Gary Harris, dejaba claro que la victoria tenía destido montañoso.

Con la alineación de gala y Jokic al frente (completó su planilla y se unió a Oscar Robertson como los únicos jugadores con 200+ puntos, 100+ rebotes y 100+ asistencias en los primeros diez partidos de una temporada), Denver mantuvo la ventaja durante el tercer cuarto. Un par de triples de Monte Morris y la reacción de y Elfrid Payton y el susodicho Randle decoraron el último tramo de los titulares en cancha, al menos los de Mike Malone. El cuarto finalt, con el partido liquidado, dio varios minutos para que Campazzo tuviera la pelota en sus manos. PJ Dozier se lució con el tiro exterior, JaMychal Green confirmó su sociedad con Facu, Denver tomó una máxima de 30 y el resultado final se situó en 114-89, paliza a domicilio.

En cuanto al partido del cordobés, aprovechó sus primeros seis minutos en cancha para convertir una hermosa flotadora (a los 27 segundos de su ingreso) y un triple. Durante ese tramo del partido, Facu también repartió una asistencia y cometió una falta, pero fue cuando en conjunto con Green, Morris, Dozier y Hartenstein (expulsado por faltas, uno de sus problemas) quebraron cualquier ápice de paridad. Respecto al cuarto final, con mayor libertad, jugó ocho minutos y erró un par de triples, pero se dio el lujo de bajar dos rebotes, servir un gol y robar un par de balones. En total, el argentino disputó 14 minutos y 10 segundos, firmando una planilla de 5 puntos (2/5tc, 1/2t3), 2 rebotes, 2 asistencias y 2 robos. Su +16 en cancha demuestra que no la pasó mal en su debut en el MSG.

Sin ninguna equivalencia, los Nuggets pasaron por arriba a los Knicks en todas las facetas del juego. Construyeron una diferencia máxima de 30 y una final de 25 a partir del dominio de la pintura (48-42) y los tableros (43-35), puntos en contrataque (11-0), tantos desde la banca (54-21), puntos tras pérdidas (22-10) y una mayor efectividad de cara al aro. Ahora, a Campazzo y compañía les tocará descansar hasta el martes, cuando visitarán a unos (siempre peligrosos) Nets de capa caída (21:30). Los Knicks, por su parte, enfrentarán al mismo rival en el derbi neoyorquino, pero recién lo harán el miércoles (21:30), por lo que llegarán con mucho más descanso que los Nets.

Nikola Jokic lideró la ofensiva de los Nuggets con 22 puntos (9/15tc), 10 rebotes (3of) y 5 asistencias, mientras que Gary Harris (14p3r1a2s), JaMychal Green (10p8r1a; tres de sus cuatro canastas vinieron de pases de Campazzo, con quien está formando una dupla clave para la segunda unidad) se sumaron al baile del serbio. La clara ventaja generó que no se necesitara a Jamal Murray, quien solo convirtió 9 puntos y repartió 3 asistencias. En la Gran Manzana, solo se puede destacar la labor de Julius Randle (29p10r5a, 11/16tc), que sigue haciendo méritos para ser considerado jugador franquicia de una de las organizaciones más mediáticas de la liga.

Miami Heat vs Boston Celtics – POSPUESTO

En uno de los partidos más atractivos del domingo, el Heat y los Celtics chocaban en el TD Garden y se disponían a rememorar las últimas Finales de la Conferencia Este. Sin embargo, múltiples bajas de los locales parecían empañar lo que pintaba para fiesta del básquet: Jaylen Brown, Jayson Tatum (positivo por COVID-19), Javonte Green, Semi Ojeleye, Tristan Thompson, Grant Williams, Robert Williams, Romeo Langford y Kemba Walker estaban listados como bajas, los primeros siete por protocolos de salud y seguridad.

No obstante las ausencias, Boston quedaba con ocho jugadores disponibles para afrontar el partido. “Bueno, muchos minutos para Tacko Fall y Payton Pritchard”, pensábamos, ingenuos. Previamente, Miami había dado de baja a Avery Bradley por los susodichos protocolos y, según había informado Adrian Wojnarowski, se esperaba que el guardia se perdiera más partidos. Ya pintaba turbia la noche en el estado de Massachusetts…

Y a las 18:27 de Argentina, dos horas antes del supuesto comienzo del cotejo, llegó la noticia; Shams Charania anunció que el duelo había sido pospuesto, ya que un jugador del Heat (¿Bradley?) había dado ‘no concluyente’ en una prueba y, por la inmediatez del partido, el equipo no tenía ocho jugadores disponbiles. Woj añadió que, pese a la suspensión (segunda de la temporada, tras el debut del Thunder y los Rockets) y la reducción de plantillas por los protocolos, la NBA no tenía planes de pausar la temporada.

“El partido de la NBA programado para el domingo entre Miami Heat y Boston Celtics en el TD Garden se pospuso de acuerdo con los Protocolos de Salud y Seguridad de la liga. Debido al continuo seguimiento de contactos con el Heat, el equipo no tiene los ocho jugadores disponibles requeridos por la liga para continuar con el juego de esta noche contra los Celtics”, anunció minutos después la NBA en un conciso comunicado.

“Anticipamos que habría aplazamientos de juegos esta temporada y planificamos el calendario en consecuencia. No hay planes para detener la temporada y continuaremos guiándonos por nuestros expertos médicos y los protocolos de salud y seguridad”, le dijo Mike Bass, portavoz de la NBA, a ESPN. “Nos dicen que será mejor más adelante en la temporada, pero solo espero que esto no rompa la liga en las próximas semanas”, agregó un gerente general en la nota publicada por Woj.

Los Angeles Lakers 120 vs Houston Rockets 102

Tras cuatro triunfos ante Spurs y Grizzlies, los Lakers habían sido derrotados por tercera ocasión en la temporada (NdR: 118-109 vs Spurs), por lo que se antojaba necesaria la recuperación en el Toyota Center tejano. LeBron James, Anthony Davis y Kentavios Caldwell-Pope listados como cuestionables no colaboraban con la misión, pero para la fortuna de los laguneros los tres fueron habilitados horas antes del partido. Los Rockets, por su parte, habían parecido perder la brújula ante Mavericks y Pacers, pero una cómoda victoria ante el Magic le había dado cierta tranquilidad al equipo dirigido por Stephen Silas.

Casi sin mosquearse y con un Anthony Davis completamente dominante, los angelinos iniciaron el partido 18-6 arriba. Con James Harden como figura excluyente, Houston ajustó y se acercó a cuatro puntos (25-21) tras un primer cuarto marcado por pérdidas (13 entre ambos equipos) y baja efectividad de cara al aro. En el segundo período, John Wall (14p3r) recordó lo que podía ser, pero a un AD perfecto se le sumó LeBron James y los Lakers se fueron al vestuario diecinueve puntos arriba (65-46). La Ceja, espectacular en todo el sentido de la palabra, cerró el primer tiempo con 21 puntos (8/8tc), 2 rebotes y 1 asistencias y 2 tapones, mientras que LeBron acompañó con 15p5r5a para rematar a los Rockets.

Difícil dejar de lado dos feas situaciones que dejó la etapa inicial. A dos minutos y medio del cierre del primer cuarto, Markieff Morris empujó sin pelota a Jae’Sean Tate, DeMarcus Cousins salió en defensa de su compañero con un injustificable topetazo, Kieff reaccionó y se fue expulsado por el combo flagrante + técnica. Boogie, siempre problemático, duró solo un poquito más, porque en la segunda posesión del segundo cuarto le cometió una durísima falta a LeBron James (golpe en la cabeza), correctamente sancionada como de tipo flagrante 2. Cousins, otrora el mejor pivot de la competeción y ex compañero de Davis en NOLA, había sido expulsado en menos de tres minutos ante los Mavericks el 4 de enero. En este caso, el producto de Kentucky duró un poco más de ocho minutos en el parqué.

Un buen rato de Christian Wood en ataque y un par de canastas de James Harden acercaron posiciones hasta los 11 puntos de diferencia (83-72) y el cuarto se cerró con una ventaja de 13 tantos para los púrpura y oro (88-75), que nunca vieron realmente amenazado su liderazgo. Después de tiempos de oquedad, Montrezl Harrell emergió desde la banca y dejó su sello con 12 puntos y restableció la amplia ventaja de los Lakers más allá de los 20 tantos. Con buenos minutos para Talen Horton Tucker, entre otros, los californianos cerraron el match 120-102 arriba, sin grandes inconvenientes. Los laguneros aprovecharon los vastos errores de los tejanos con 30 puntos, corrieron bien en el contrataque (32-7), neutralizaron los rebotes, se impusieron en la pintura y mejorar sus porcentajes con el correr de los minutos para redondear una merecida victoria.

Con media hora sobre la duela, Anthony Davis definió el partido casi sin despeinarse y firmó una planilla de 27 puntos (9/12tc), 4 rebotes, 1 asistencia y 3 tapones. LeBron James terminó con 18 tantos, 7 tableros y 7 servicios, mientras que Talen Horton-Tucker (17p5r3a4s), Montrezl Harrell (16p8r) y Kyle Kuzma (13p2r1a) aportaron para mantener la tranquilidad en la segunda unidad. En los Rockets, James Harden cerró con 20p6r9a2b, Christian Wood dibujó su planilla con 23p3r1a y John Wall aprovechó su rato explosivo y culminó con 14p10r5a2b. Estos dos equipos se volverán a enfrentar el martes a las diez de la noche de Argentina, encarnando el modelo MLB que está implementando la NBA para reducir los viajes. En este caso, como en la segunda ronda de los recientes playoffs, el éxito se tiñó de púrpura y oro.

San Antonio Spurs 88 vs Minnesota Timberwolves 96

En Minneapolis, con muchas bajas de por medio, Timberwolves y Spurs llegaban con realidades opuestas. Después de una mala racha, San Antonio acumulaba tres victorias al hilo -la última ante los Timberwolves- y buscaba empezar a codearse con los equipos de la parte alta de la tabla. Para su infortunio, a la baja de Derrick White (dedo del pie) se le añadían Drew Eubanks (protocolos) y, más importante, DeMar DeRozan (razones personales). En la otra esquina, los lobos acarreaban siete derrotas consecutivas y ya tocaban fondo en la Conferencia Oeste. Todo esto, claro está, sin Karl-Anthony Towns, que se volvía a ausentar en el Target Center por su maldita muñeca.

El partido arrancó con el pie derecho para los Wolves y D’Angelo Russell, convertido en principal referencia ofensiva sin su amigo KAT, pero Lonnie Walker IV completó una pequeña exhibición, anotando 12 puntos en 7 minutos. Los Spurs ‘de’ Walker remontaron el 22-25 inicial en el segundo, merced de una decena de tantos más del joven guardia. Mientras DLo se secaba en ataque, Malik Beasley empezaba a erigirse como segunda espada y acercaba a los suyos a cinco puntos de cara al entretiempo (49-44). Aunque tan inefectivos como los Wolves en cuanto al tiro, unos Spurs muy aplicados y cuidadosos justificaban su victoria a partir de ataques poco apresurados.

Un lapso de inspiración de Beasley le permitió a Minnesota tomar la delantera, justificada luego por el acompañamiento de Russell, pero el coraje de LaMarcus Aldridge, amuleto hasta hoy (venía 5-1 en cancha, ausentándose en las tres derrotas restantes), volvió a depositar a los tejanos al frente con un cuarto por disputarse (69-66). Un parcial de 10-2 hizo que los Spurs rozaran los dos dígitos de ventaja, pero DLo sacó su corazón de estrella y lideró un gran comeback de los anfitriones, que en un abrir y cerrar de ojos pasaron de perder 77-69 a ganar 77-79. Aunque un Patty Mills espectacularmente clutch, como nos tiene acostumbrados el modo FIBA de la Pattypedia, puso las cosas difíciles para los Timberwolves de Pablo Prigioni, libres de Russell y Ricky Rubio sentenciaron las acciones en los últimos treinta segundos para poner el 88-98.

Finalizado el cotejo, Gregg Popovich, Patty Mills y Lonnie Walker IV coincidieron en que no les habían dado las piernas en el tramo final del partido; aunque en igualdad de condiciones, es menester agregar que el back-to-back entre ambos equipos sucedió con veinticuatro horas de diferencia, dos partidos reñidos y una prórroga, por lo que se antoja razonable que la ventaja física de un equipo o el otro haya repercutido en el clutch. Los Spurs volverán al ruedo el martes 12 ante un entonado Thunder (22:00) en OKC, mientras que los Timberwolves, que cortaron la peor racha de cualquier equipo en la 2020/21, intentarán agarrarse de esta alegría y, quizás con Towns en el quinteto, vencer a los Grizzlies el miércoles 13 en Minnesota (22:00).

D’Angelo Russell se hizo cargo del equipo y terminó con 27 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias para interrumpir el mal momento. Sin embargo, sin un Malik Beasley encendido (24p3r) nada habría sido posible. Del otro lado, Lonnie Walker IV se quedó en el primer tiempo y cerró con 25 tantos, 3 tableros y 4 servicios y LaMarcus Aldridge rozó el doble doble con 20p9r4a. Patty Mills apareció en el clímax del partido y metió en el cuarto final 13 de sus 18 puntos, pero la victoria quedó en Minneapolis. Un triunfo por lado y a otra cosa, con los ojos en la tabla del Salvaje Oeste.

Toronto Raptors 105 vs Golden State Warriors 106

La remasterización de las Finales de 2019 tenía lugar en California, donde todo terminó y cambió para los Warriors (aunque, siendo estrictos, aquello fue en Oakland y el partido de hoy tuvo lugar en San Francisco) y donde los Raptors tocaron el cielo. Después de una temporada de transición y un comienzo de curso movido, los guerreros ‘de’ Stephen Curry parecían haberse acomodado en la Conferencia Oeste (5-4) y, para seguir con las buenas, recibían la noticia de la disponibilidad de Andrew Wiggins (cuádriceps) y Kevon Looney (cadera). Toronto, por su parte, llegaba hundido en el Este (2-6), falto de confianza y muy lejos de su mejor estado de forma.

Los canadienses salieron con cinco campeones (Lowry-VanVleet-Powel-Anunoby-Siakam), pero el primer impacto no fue particularmente positivo, ya que un 1-10 de inicio les dio a los Warriors un temprano liderazgo. Con un Andrew Wiggins efectivo y un James Wiseman explosivo, los dubs impusieron de entrada condiciones, pero los Raptors de Pascal Siakam y Chris Boucher recortaron la desvetaja a cuatro puntos. Kent Bazemore y Eric Paschall ingresaron y extendieron a siete la brecha (24-31) después de unos doce minutos atravesados por una asfixiante marca a Steph Curry, que lanzó por primera vez transcurridos más de nueve minutos. El rookie Malachi Flynn la metió de aro a aro, pero las tres décimas restantes no le dieron margen para que su increíble tiro valiera.

Con Boucher como acaparador del balón, los Raptors salieron al parqué dispuestos a dar pelea, pero un parcial de 13-3 para los californianos extendió la diferencia máxima a dieciséis. Guiada por Damion Lee y Brad Wanamaker, la segunda unidad azul y oro hizo estragos y forzó a Nick Nurse a pedir tiempo muerto. Siakam, empotrado por un activo Wiseman de un lado, empezó a ponerse el equipo al hombro y, junto a VanVleet, redujeron la diferencia a un dígito, pero fue Wiggins el que le puso números finales a la primera mitad (53-63). Mientras Siakam (16), Boucher (10) y VanVleet (10) se fueron al descanso en dobles dígitos, Wiggins (11), Wiseman (10) y Green (5p3r6a) lideraron el atauqe de los Warriors, demostrando que pueden hacerse cargo cuando Steph no está en una de sus noches (1/7tc, 0/4t3).

Los cinco titulares de los Raptors anotaron en los primeros cuatro minutos del segundo tiempo y los Raptors se pusieron a dos dobles (63-67), obligando a Steve Kerr a parar el partido. Un parcial favorable a los locales restableció la ventaja, en tanto Curry seguía fallando y, asumiendo su momentánea imprecisión, arrancaba a aprovechar las múltiples marcas para erigirse en asistidor. Así, Golden State cerró el período 87-72 arriba, con grandes rendimientos secundarios y de la segunda unidad. El 0-8 final parecía alejar a los campeones en 2019 de la remontada…

Paschall aumentó la ventaja a 17, pero un parcial de los Raptors (15-2) épico, por la destacable intensidad en ambos lados de la cancha, dejó el final completamente abierto. Con Chris Boucher hecho una bestia en defensa (colocó 6 tapones) y Kyle Lowry volcando su experiencia en ataque -salvo dos libres que falló en un momento crítico-, Toronto consiguió su primera ventaja del partido a tres minutos del final. Llegó a irse de cuatro (101-97), pero cinco puntos de Curry -incluyendo su primer triple- y una bandeja de Bazemore pusieron a GSW al frente. VanVleet anotó un jumper con 45 segundo en el reloj para el 105-104, pero Curry la perdió primero y Siakam/Lowry se perdieron la sentencia después.

Con la última posesión para los locales, Steph descargó con su cuñado Lee, quien había clavado un game winner ante los Bulls, y se dispuso a tirar, pero recibió una falta de Lowry (primero sancionaron contacto inexistente en el tiro de VanVleet, pero rectificaron y fueron dos tiros libres). Damion convirtió los dos, Nick Nurse utilizó su último tiempo muerto y la pelota fue a parar a las manos de Pascal Siakam. Con 4.3 segundos en el marcador, el camerunés encaró a un muy aplicado Andrew Wiggins, que lo atoró y forzó a un tiro difícil. In and out, dirían los norteamericanos, y quinta victoria para Golden State Warriors, que seguirá su curso el martes ante los Pacers (00:30hs). Toronto, por su parte, deberá cambiar rápido la cara para enfrentar en back-to-back a los Trail Blazers en Portland (00:00hs).

Los Warriors fueron de mayor a menor, pero Andrew Wiggins (17p2r4a4b) y Draymond Green (10p9r10a) marcaron la tónica del equipo, pero el aporte providencial de la banca (Paschall 15p2r1a, Lee 1p2r1a3, Bazemore 9p5r3a3b) le dio uno de los mejores momentos a Steve Kerr. Steph Curry, completamente desaparecido en cuanto al tiro (11 puntos con 2/16tc y 1/10t3), se las arregló para bajar 9 rebotes y repartir 6 asistencias, pero brilló por su ausencia, en parte por la gran defensa de los Raptors. En los canadienses, Pascal Siakam anotó 25 puntos, capturó 11 rebotes y dio 3 asistencias, pero también destacaron Fred VanVleet (21p5r5a) y Kyle Lowry (17p9r6a). Oración aparte para Chris Boucher, quien comandó la segunda línea del equipo con 15 tapones, 5 rebotes y la módica suma de 6 tapones.


Premios de la jornada

MVP: Shai Gilgeous-Alexander.
Momento del día: los tiros libres convertidos por Damion Lee y la defensa de Andrew Wiggins ante Pascal Siakam.
Mejor quinteto: Shai Gilgeous Alexander-Zach LaVine-Kawhi Leonard-Anthony Davis.
Segundo mejor quinteto: D’Angelo Russell-Donovan Mitchell-Paul George-Kevin Durant-Rudy Gobert.

Datos: Stephen Curry falló 14 tiros de campo consecutivos, el máximo de su carrera. SGA se unió a Durant y Westbrook como jugadores del Thunder con un partido de 30/5/5 antes de cumplir 23 años. Zach LaVine completó su décimo partido con 40 puntos, algo que solo lograron Michael Jordan (165) y Bob Love (13) en la historia de los Bulls; además, consiguió 10 triples por segunda ocasión en su carrera, algo que no había logrado nadie con la elástica Chicago.
Novedades: Se confirmaron las graves lesiones de Thomas Bryant (ligamento cruzado anterior) y Bogdan Bogdanovic (fractura en la rodilla). Kristaps Porzingis (cuestionable) podría hacer su debut en la temporada este lunes ante los Pelicans, pero no será de la partida Maxi Kleber (10-14 de cuarentena protocolar). Ben Simmons no viajará a Atlanta y se perderá el partido ante los Hawks (tratamiento en su rodilla).


La jornada del lunes 11 de enero de 2021, con ochopartidos en el turno vespertino argentino.

*La foto principal es de Nathaniel S. Butler / NBAE via Getty Images.

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