El rey de las tres coronas. Parte 3: El placer de ganar en casa

Ya consumado el título de los Lakers -el cuarto en la carrera de LeBron James-  procedamos a contar el recorrido que hizo el Rey para obtener su tercer anillo, allá por el año 2016. Lo logró en Cleveland, su “casa”, donde al retornar prometió a los hinchas el ansiado primer campeonato de la franquicia. Lo alcanzó apenas en su segundo intento.

La final perdida, la vuelta al hogar y otra caída.

En la temporada 2013-14, Miami Heat llegó a su cuarta final consecutiva. Tras ganarle a los Bobcats, Nets y Pacers, reeditaba la del año anterior: se enfrentaba a los San Antonio Spurs. En esta ocasión, los dirigidos por Gregg Popovich se impusieron fácilmente por 4-1. Kawhi Leonard, además de ser una de las figuras ofensivas, marcó a la perfección al Rey pese a sus escasos 22 años.

LBJ se transformó en agente libre y no dudó. Era el momento de volver a casa. En Ohio, Kyrie Irving ya se había transformado en una estrella de la liga, mientras que también contaban en sus filas con las dos últimas primeras selecciones del draft: el decepcionante Anthony Bennett y el recientemente elegido Andrew Wiggins. Los dos jóvenes canadienses no llegaron a jugar con James ya que ambos fueron traspasados a los Timberwolves a cambio de Kevin Love. De esta manera, se formaba un esperanzador Big-3 que era uno de los favoritos para llevarse el anillo.

Los Cavs terminaron segundos en la conferencia detrás de los Atlanta Hawks. En primera ronda, barrieron a los Celtics de Boston. Luego, derrotaron a los Chicago Bulls en una serie infartante que se resolvió en 6 partidos. En las Finales del Este, le cortaron las alas a los Hawks, 4-0. Estas dos últimas rondas, las jugaron sin Love, quien se fue lesionado del hombro en el último encuentro frente a Boston.

En las finales se encontraron con los Golden State Warriors, en lo que significaría la primera de las innumerables veces que se enfrentaron. El primer partido se fue a la prórroga, donde Kyrie Irving se lesionó la rótula y su equipo perdería. Pese a una baja de tanto peso, Cleveland ganó los dos siguientes partidos. En el cuarto juego, los de Ohio tenían la chance de ponerse 3-1 arriba; pero no. Los californianos ganaron tres partidos consecutivos para coronarse como visitantes en el juego 6.    

El Rey había vuelto, y no se iba a ir hasta lograr el objetivo.

2015-16: Una temporada realmente histórica.

LeBron y los Cavaliers se quedaron con la sangre en el ojo. Querían a toda costa el campeonato y tenían la mejor plantilla de su historia. La columna vertebral se mantuvo completa. Los longevos Brandan Haywood y Shaun Marion se retiraron, mientras que Kendrick Perkins y Mike Miller pasaron sus últimos años en otros equipos.

Los recién llegados, en su mayoría, también eran veteranos. Richard Jefferson, quien venía de Dallas, fue el único que formó parte de la rotación. Los tres otros refuerzos fueron: Mo Williams, que retornaba tras 6 años a los Cavs, Sasha Kaun, un pívot ruso que jugó desde el 2008 hasta el 2015 en el CSKA que también ganó el bronce en Londres 2012, y Jared Cunningham, un escolta de cuarto año que deambulaba por la liga.

La temporada 2015-16 comenzó con la ausencia de Kyrie por la lesión antes mencionada. El base jugó apenas 53 partidos debutando recién a fines de diciembre. El 22 de enero, los Cavaliers tenían un destacable récord de 30-11 y lideraban la conferencia Este pero, en esa jornada de viernes, algo extraño sucedió. Los jugadores tenían el día libre. No obstante, misteriosamente fueron llamados al campo de entrenamiento. Ninguno sabía que estaba pasando y, al llegar, se encontraron con que el entrenador David Blatt no estaba en las instalaciones. El coach había sido despedido para sorpresa de todos. Era de público conocimiento que la máxima estrella del equipo y el entrenador no congeniaban. Es más, varias veces se lo vió a LeBron ignorando sus indicaciones y Blatt, no hacía reclamo alguno; parecía faltarle autoridad o, hasta incluso, tenerle miedo al Rey.

Asumió Tyronn Lue, su segundo entrenador. Los resultados en la cancha seguían siendo efectivos. En febrero, Channing Frye llegó a la franquicia de Ohio luego de que Varejao y Cunningham partieran en un traspaso a 3 bandas con Orlando y Portland. Joe Harris había sido cortado en enero, por lo cual, días más tarde del traspaso de Frye, le dieron la confianza al rookie Jordan McRae para formar parte del roster. Poco tiempo antes de terminar la temporada regular, firmó el veterano Dahntay Jones.

El equipo finalizó en el primer puesto de la conferencia con un récord de 57 victorias y 25 derrotas. El alero de 31 años fue la clara figura del equipo. Sus promedios de 25.3 puntos, 7.4 rebotes, 6.8 asistencias y 1,6 robos en 76 partidos le permitieron finalizar tercero en la votación para el MVP, muy cerca del segundo, Kawhi Leonard. Las otras dos estrellas no alumbraron demasiado los campos de juego. Tanto Irving como Love, no fueron siquiera al All-Star Game de Toronto. El interior llegó a los 16 puntos y 10 rebotes, mientras que Kyrie, 19.5 puntos y 4.7 asistencias.

Roster 2015-16 de los Cleveland Cavaliers.

Primera Ronda vs Detroit Pistons.

La primera ronda de los Play-offs encontraría a los Cleveland Cavaliers con los Detroit Pistons. Los de Michigan habían obtenido 44 victorias y 38 derrotas. A pesar de que Andre Drummond era la figura del equipo con 16 puntos y 15 rebotes de promedio, los cinco jugadores del quinteto pasaban los 14 tantos por partido, siendo Reggie Jackson el máximo con 19. Los dirigidos por Stan Van Gundy no iban a ser un rival tan sencillo como podía preverse por su posición.

El parejo y sólido quinteto de los Detroit Pistons: Caldwell-Pope, Harris, Drummond, Jackson y Marcus Morris.

Ya desde el primer encuentro, los Pistons demostraron ser un hueso duro de roer. Los Cavaliers se llevaron el encuentro sufriendo: vencieron apenas por 5 puntos, 106-101. La figura fue Kyrie Irving con sus 31 puntazos. Kevin Love tuvo un excelente aporte con 28, lo que contrarresto la “pobre” anotación de LeBron: 22 puntos para el Rey, acompañados de 11 pases gol. Caldwell-Pope con 21 y Marcus Morris con 20 fueron las figuras de Detroit.

En el segundo cotejo, la intensidad de los Pistons pareció agotarse y el equipo de LeBron y compañía los derrotó 107 a 90. Tres Caballeros llegaron a los 20 puntos. El Rey fue el máximo con 27, Kyrie lo siguió con 22 y J.R. Smith, de gran juego, sumó 21 con 7 triples. Los de “Motor City”, esta vez, contaron con Andre Drummond como jugador más destacado. El pívot llegó a los 20 puntos. Los otros cuatro titulares sobrepasaron los 11 puntos. No alcanzó.

Llegaban los dos partidos en The Palace of Auburn Hills. La primera visita de los Cavs fue dentro de todo tranquila. Los de Ohio se impusieron por 10 puntos y ganaron 101-91. Kyrie lideró a la visita a la victoria con sus 26 tantos. Las otras dos estrellas también tuvieron un encuentro muy destacado. Tanto King James como Kevin Love obtuvieron un doble-doble. Ambos con 20 puntos acompañados de 13 y 12 rebotes respectivamente. Como en todos los partidos de la serie, los titulares de Detroit estuvieron por arriba de los 10 puntos. KCP “ganó” entre sus compañeros y sumó 18.

Los Pistons casi evitan la barrida en el cuarto partido. El encuentro fue ajustadísimo, tal como lo reflejó el marcador final: 100-98. Otra vez, el líder fue el base campeón olímpico en Río 2016 que, esta vez, llegó a los 31 puntos. LBJ consiguió 22 tantos y capturó 11 rebotes. Mientras que J.R., con 5 triples, obtuvo 15 más. Los aleros de Detroit fueron los más destacados por diferencia. Tobias Harris hizo un doble-doble de 23 puntos y 11 rebotes, mientras que, el gemelo Morris hizo 24 puntos. Barrida consumada.

LeBron, absolutamente imparable para los Pistons.

Semifinales de conferencia vs Atlanta Hawks.

Tras la contundente eliminación propinada a los Pistons, los Cavaliers se cruzaron con un viejo conocido: su rival del año anterior en las finales de conferencia, los Hawks. El rival mantenía el quinteto del 2015 casi por completo. Teague, Korver, Millsap y Horford seguían defendiendo los colores de los de Georgia pero, había diferencias. El puesto de alero ahora era ocupado por Kent Bazemore, ya que DeMarre Carroll había partido hacía Toronto. Por otra parte, un joven Dennis Schröder empezaba a ser importante saliendo desde el banco. Atlanta venía de derrotar en 6 juegos a unos Celtics que, ni de cerca, se parecían al equipo actual de los de Massachusetts.

Salvo por Bazemore, los otros cuarto Hawks fueron al All-Star Game un año antes.

El primer enfrentamiento dio un indicio de lo que sería la serie. Los de Cleveland derrotaron a los sureños por 104-93. Como casi siempre, LeBron y Kyrie Irving fueron los líderes del equipo. La dupla se combinó para 46 puntos y 17 asistencias (LBJ 25 9, KI 21 8), mientras que Kevin Love, muy impreciso en el tiro (4 de 17), aportó 15 tantos más. Aun así, ningún cavalier fue el máximo anotador del encuentro ya que el base alemán Schröder, figura del equipo perdedor, logró 27 puntos.

Atlanta debía hacer un ajuste para, al menos, lucharle el segundo encuentro a LeBron y compañía. Si lo intentó y no lo logró, nunca lo sabremos. De la anterior derrota por 11 puntos, bajaron un escalón. Derrota por 25, 123-98. LeBron con 27, J.R. Smith con 25 y Kyrie con 19 fueron demasiado anotadores para unos Hawks que seguían desacertados. Love siguió a lo suyo, doble-doble de 13 puntos y 11 rebotes. En los del estado de Georgia, Millsap fue el máximo anotador y reboteador. Anotó apenas 16 puntos y bajó 11 rebotes.

La visita al Philips Arena no sacudió en absoluto a los últimos finalistas aun cuando los locales lograron mejorar su efectividad. Esta vez, la victoria fue 121 a 108. 24 puntos para cada uno de la dupla. James también sumó 13 rebotes y 8 asistencias. Por otra parte, la pareja interior bajó pelotas a lo loco. Kevin Love capturó 15 balones, que acompañó con 21 puntos, mientras que Tristan Thompson agarró 13 más. Ah sí… me olvidaba de Channing Frye. El ala-pívot estuvo más que impecable: 27 puntos (10 de 13 y 7 de 9 en 3p) y 7 rebotes. En los Hawks, 4 jugadores superaron los 17 tantos: Horford 24, Teague 19 y 14 asistencias, Korver, desde el banco, 18 y Millsap 17.

Como en la serie anterior, para consumar la barrida tuvieron que ganar un partido ajustadísimo. Ganaron solo por 1 punto, 100 a 99. El big-three apareció de manera contundente con un Kevin Love “fuera de sí”.  Fue el máximo anotador con 27 puntos (tras tirar 25 veces al aro) y además el que más rebotes bajó, con 13. James e Irving aportaron 21 cada uno y el Rey quedó a una asistencia de la triple decena. Iman Shumpert también superó los 10 puntos. Schröder, que comenzó la serie como figura de los vencidos, la terminó como tal al conseguir 21 puntos. Otra vez, los Cavaliers sacaron la escoba barriendo con prolijidad todos los rincones.   

El rey imponiendo su autoridad frente a los Hawks / Jason Miller Getty Images.

Finales de conferencia vs Toronto Raptors.

Los Cavaliers querían revalidar su título de conferencia y, para eso, debían superar a los Toronto Raptors. Los canadienses venían de dos series a 7 partidos. Con los Indiana Pacers, en primera instancia, y luego contra los Miami Heat. La columna del equipo estaba bien estructurada pero, a la vez, le faltaba una vértebra. A pesar que las piezas principales eran Kyle Lowry y DeMar DeRozan, el pívot lituano Jonas Valanciunas estaba de baja por lesión. Afortunadamente para ellos, su suplente Bismack Biyombo, venía de romperla toda contra los de Florida. El argentino Luis Scola y el mencionado anteriormente, DeMarre Carroll, completaban el quinteto de unos hambrientos Raptors. 

Dos All-Stars como Lowry y DeRozan lideraban a estos peligrosos Raptors.

El primer encuentro fue mucho más desparejo de lo que se esperaba. Si bien era lógico que Cleveland ganase en su casa, que lo hiciera por una diferencia de 31 puntos era casi inimaginable. Los Cavs cumplieron al pie de la letra su lema de “All for One. One for All” (Todos para uno. Uno para todos). A pesar de que Kyrie llegó a los 27 puntos, todo el equipo respondió de buena manera. El Rey estuvo impecable encestando 11 de sus 13 tiros para lograr 24 puntos. La banca, también estuvo de lujo. En los del Norte, el único que dio un paso al frente fue DeRozan. El número “10” necesitó apenas 18 puntos para ser el máximo anotador de su equipo. Kyle Lowry, por su parte sumó sólo 8 puntos, producto de su pésimo 4 de 14 de campo. Los Cavs consumaron un cómodo 115-84.

El Game 2 fue apenas más parejo. Los locales ganaron por 19 puntos y nuevamente el máximo anotador fue Kyrie Irving, esta vez con 26 tantos. De todas maneras, las luces se las llevó el “23” ya que obtuvo un triple doble de 23-11-11. Por el lado de los de Ontario, Lowry siguió apagado y DeRozan aportando lo que podía. Gran actuación desde el banco de Johnson, Ross y Joseph, quienes aportaron 11 puntos cada uno. No alcanzó para evitar la derrota 108 a 89. Los Cavs dejaban el Quicken Loans Arena como debía ser: imbatidos.

Air Canada Center. El rapero Drake junto a la línea. El típico ambiente de playoffs en Canadá. Los anfitriones se pusieron 1-2 en el marcador luego de ganar 99 a 84 el tercer cotejo. Lowry apareció por fin para aportar unos importantes 20 puntos. DeRozan aumentó sus prestaciones hasta los 32 tantos y el congoleño Biyombo, que solo anotó 7 puntos, bajó la ridícula cifra de 26 rebotes y puso 4 tapas. Para agregar, Joseph y Patterson se combinaron para 24 puntos saliendo de la banca. En los Cavs se notó la gran ineficiencia de Kyrie, quien solo encestó 3 de sus 19 intentos. LeBron con 24 y J.R. Smith con 22 no pudieron evitar la caída. ¿Kevin Love? Bien, gracias. Solo tres puntos.

La posibilidad de que los Raptors dejaran todo, como se había pronosticado antes del primer encuentro, se plasmó también en el cuarto enfrentamiento. Los locales terminaron imponiéndose 105 a 99 con Lowry y DeRozan jugando un basket descomunal. El base terminó con 35 puntos con un excelente 14 de 20, mientras que el escolta, 32 con un gran 14 de 23. Biyombo siguió dominando los aros, aunque en esta ocasión un poco más “calmado”: 14 rebotes y 3 tapas para Bismack. En los Cavs se destacaron los mismos de siempre. LeBron con 29 e Irving con 26, pero no consiguieron evitar la caída.

Regresando a Ohio, los dirigidos por Lue pusieron nuevamente “la casa en orden”. Como si no les hubiera alcanzado con la victoria por 31 en el primer juego, en el quinto ganaron por 38. Nuevamente, el big-3 apareció completo en un partido clave. Love 25 puntos, Irving 23 y James, también 23. Lo de los Raptors fue desastroso. El máximo anotador fue DeRozan con apenas 14 puntos, de los cuales 10 llegaron desde la línea. Solo él y Lowry con 13, superaron la decena. Por lo menos había vuelto Valanciunas que, con 9 puntos desde la banca, fue el tercer máximo anotador canadiense. 116-78 arriba los Cleveland Cavaliers.

Canadá había sido un lugar muy complicado para los Cavaliers pocos días antes. Pero como dice la frase tan remanida, la tercera es la vencida. En un encuentro que pareció que solo jugaron los jugadores principales, los Cavs se impusieron 113 a 87. Irving, James y Love, otra vez importantísimos. El alero de Akron sumó 33 puntos y 11 rebotes, el base nacido en Australia pero que representa a EEUU, 30 puntos y 9 asistencias, y el interior de la universidad de UCLA, 20 tantos y 12 rebotes. Toronto no fue más que lo producido por Lowry y DeRozan. El primero llegó a los 35 puntos, mientras que el segundo alcanzó los 20. Después de ellos, recién con 9 puntos, apareció Patterson. El rey había vuelto a Ohio y, en su segunda temporada, repetía la conquista de la Conferencia y una nueva final de NBA. El reinado del este, parecía estar comenzando.

El Rey, totalmente eufórico, llevaba a su equipo por segunda vez consecutiva a la cita final.

Finales NBA vs Golden State Warriors.

Llegaba la revancha, pero esta vez, todos sanos en el barco de los de Ohio. Los Warriors no sólo buscaban el bicampeonato, sino que querían ponerle el “broche de oro” a la histórica temporada de 73 victorias y 9 derrotas. El starting five de los de Steve Kerr salía de memoria. Curry-Thompson-Barnes-Green-Bogut y el último MVP de la Finales, Andre Iguodala, saliendo como sexto hombre. Los de la Bahía habían derrotado en 5 juegos a Houston y Portland con una lesión de Steph de por medio, pero para llegar nuevamente a las finales, tuvieron que sufrir. KD, Russ y unos eléctricos Thunder se habían puesto 3-1 arriba en las finales del oeste. Sin embargo, la proeza llegó. Los Warriors consiguieron lo que parecía imposible. “Oklahoma City Thunder blew a 3-1 lead”. En idioma argento, la “pechearon”.

El equipo de los Warriors que venía de una temporada regular de 73 victorias y 9 derrotas.

Dejemos los preámbulos de lado y centrémonos en un primer partido en el cual hubo un claro ganador. Los Warriors derrotaron sólidamente a los Cavaliers por 104 a 89. Cualquiera pensaría que Steph o Klay, o hasta incluso ambos, estuvieron muy acertados, pero no fue así ni de cerca. Los Splash Brothers se combinaron para sólo 20 puntos (S.C. 11, K.T. 9) con acierto de 8 sobre 27. Esa misma cantidad de puntos fue los que consiguió Shaun Livingston, el máximo anotador de los Dubs. Las otras armas “secundarias”, y no tanto en esta ocasión, estuvieron muy afiladas. Draymond Green con 16 puntos, 11 rebotes, 7 asistencias y 4 robos destacó. Barnes aportó 13 más y, desde la banca, Iggy sumó 12 para acompañar los 11 de Barbosa. A pesar que el Big-3 de los Cavs se combinó para 66 puntos (doble decena para LBJ y Love), sus compañeros solo lo hicieron para 23 tantos.

33 puntos de diferencia. Si, 33 puntos de diferencia fue la ventaja de los Warriors en el 110-77 que pareció un paseo por el Barrio Chino de San Francisco. A pesar de que mejoraron y fueron efectivos, nuevamente los reflectores estuvieron lejos del dúo de tiradores (Curry 18 y Thompson 17). Como en el cotejo anterior, se presenció una gran actuación de Draymond Green, quien consiguió 18 puntos tras embocar 5 de 8 tiros desde tercera dimensión, 7 rebotes y 5 asistencias.  Una de las claves de la victoria, fue la banca azul y amarilla que se combinó para 40 puntos. La actuación de los Cavs fue patética. LeBron, por diferencia el más destacado, anotó sólo 19 puntos seguidos de 9 pases gol y 8 rebotes. Kyrie 10, Love 5 y un golpe en la cabeza que le haría perderse el siguiente encuentro por protocolo. A corregir todo, y más, para los partidos en casa.

Vaya si hubo cambios por parte de Tyronn Lue (o de LeBron, en su defecto). En el juego tres, la tortilla se dio vuelta completamente. 30 puntos de diferencia y la tranquilidad para los de Ohio. Doble-doble con rebotes para LeBron (32-11), 30 puntazos más en la planilla de Irving y la aparición de J.R. con 20, fueron la clave para no extrañar a Love, quien fue reemplazado por Jefferson. Tristan Thompson también consiguió dobles figuras cuando sumó 14 y bajó 13 pelotas. Curry y Thompson seguían bajos. 19 puntos para el número 30 y sólo 10 para el que lleva el dorsal 11. Barnes aportó 18 tantos que no sirvieron para absolutamente nada.

Luego de esta abultada victoria, todo parecía indicar que Cleveland era el favorito para el juego 4. Pero no fue así. Partido peleadísimo que se resolvió finalizando ya el encuentro. 108-97 para los Warriors. El reporte del clima durante el partido indicaba que estaba cayendo una lluvia de triples, y creo que no hace falta aclarar los responsables. El fuego de Curry no lo apagaba ni la más fuerte de las tormentas y el “Chef” terminó con 38 puntos. Klay, como muchos encuentros antes, fue su escolta de lujo: 25 puntazos. El casi triple doble rutinario del Rey fue opacado por los 34 de Irving.  Sin embargo, nada de esto fue lo más importante del partido. Draymond Green, fue Draymond Green, pero no hablo del rubro estadístico. Dray sufrió su tercera flagrante en la postemporada luego de una tonta pelea con LeBron James. En consecuencia, se perdía el que podría ser el partido definitivo.

Dar vuelta un 1-3 en las finales era una proeza que 32 equipos no habían podido lograr. El Rey estaba dispuesto.

3-1 arriba. De local. El equipo del récord. Absolutamente todo dado para que los Warriors consigan el segundo título consecutivo. Sin embargo, las camisetas de “orgullo” negras de los Cavs con una “C” gigante actuaron como trajes de Superman en Kyrie y LeBron. Bestial, cada uno de ellos anotó 41 puntos y, de yapa, James también consiguió 16 rebotes y 7 asistencias. De esta manera increíble, se impusieron 112 a 97. Thompson con 37 y Curry con 25 no pudieron aprovechar la máxima oportunidad. No sólo se notó la ausencia de Draymond Green. Con sólo 7 minutos de juego, Andrew Bogut cayó lesionado para todo lo que quedaba de la serie. Cleveland tenía que ganar en casa para llevar esta histórica serie a 7 juegos.

A LeBron no se le iba el hambre de victoria y, menos aún, si se encontraba frente a toda su gente. Repitiendo la bestial cifra del cotejo anterior, este “animal” metió 41 puntos y, además, repartió 11 asistencias y agarró 8 rebotes para que su equipo consiguiera la victoria. Al lado de esto, los 23 puntos de Irving y el doble-doble de Tristan (15-16reb) quedaron en segundo plano. Por parte de los Warriors, el “30” metió 30 y Klay lo siguió con 25. Sacando a ellos dos y a Barbosa (14 puntos), el equipo estuvo muy por debajo de su nivel por lo cual la victoria fue 115-101 para los del este. La serie que parecía liquidada, se iba a 7 partidos.

El Game 7 de las finales del 2016 es, casi con certeza, el partido más importante de este siglo. La trascendencia de éste, lo que significó y lo que consiguieron los Cavs, lo hace quedar como un encuentro imborrable. El cotejo fue muy parejo a lo largo de todo su desarrollo. Green, quien había asegurado que si no lo hubieran suspendido podrían haber ganado en 5 juegos, estaba totalmente on-fire. No paraban de caer triples del 23 de los Warriors. Parecía como si quisiese vengarse de algo. Curry y Thompson estaban imprecisos, mientras James e Irving cargaban a los Cavaliers. Faltando 4 minutos, el partido estaba empatado 89 a 89 y ese marcador no se movería por mucho tiempo. Durante ese lapso, hubo un momento donde se vió a un hombre volar. Y no era precisamente Superman, sino un jugador con el 23 en la “capa”: LeBron James. Faltando poco menos de dos minutos, tras perseguirlo por media cancha,  El Rey le metió un histórico tapón a Andre Iguodala quien intentaba una bandeja que parecía imposible de detener, pues no tenía delante oposición. Instantes después, apareció el otro fuera de serie. Kyrie sacó a bailar a Curry y acertó un triplazo en la cara del “30” para ponerse 3 arriba cuando restaban 53 segundos. Era el momento para que Curry demuestre porque era el MVP y meta un triple de los suyos, pero la excelente defensa de Kevin Love lo impidió. El encuentro terminó 93 a 89 y los Cavaliers conseguían el primer campeonato de su historia, el que el Rey había prometido. James finalizó con un nuevo triple doble (27-11-11) y Draymond Green casi lo consigue (35 puntos-15 rebotes-9 asistencias).

«The Block, The Shot, The Stop»: la secuencia que definió el Game 7.

LeBron James fue el MVP de las finales más recordadas del último tiempo. No sólo lideró a su equipo en los cinco apartados estadísticos (29.7 puntos, 11.3 rebotes, 8.9 asistencias, 2.6 robos y 2.3 tapones), sino que logró lo que nadie había hecho en toda la historia: remontar un 1-3 en las Finales de la NBA.

Su legado no para de crecer. Luego de ese tercer anillo, volvió a llevar a su amado equipo a las finales. Aunque, por dos veces, no pudo casi «solo» y perdió ambas contra el Hampton’s Five de los Warriors.

En julio del 2018 anunció un gran cambio. Por primera vez jugaría en la conferencia Oeste… pero no en cualquier equipo: nada más, ni nada menos, que en Los Ángeles Lakers, una histórica franquicia con un rumbo no tan claro. Tras un año de ausencia en los play-offs, en parte explicada por su prolongada lesión en la temporada regular, sucedió lo que todos sabemos y «tenía» que suceder: un nuevo anillo y Lakers empatando a Boston en el récord histórico de campeonatos que también servía para homenajear a Kobe Bryant.

Todo esto, fue el impulso para hacer esta nota que, originalmente, se llamaba «No hay cuatro sin tres». Por cuestiones de «respeto» a los Heat decidí cambiar el título.. No obstante, finalmente, podemos asegurar que no hubo «cuatro sin tres».

LeBron, totalmente emocionado, levantando los dos trofeos / Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images.

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