El rey de las tres coronas. Parte 1: El ansiado anillo

Muy difícil es pensar que, LeBron James y sus Lakers, no son los máximos favoritos para llevarse el anillo. De todas maneras, tres competitivos equipos están dispuestos a luchar y, entre ellos, los Miami Heat. Los de Florida no llegan a las finales desde el 2014, justamente con “The King” como máxima figura. Esta reflexión me lleva a repasar los dos campeonatos de LeBron en Miami y su último anillo, con los Cavaliers en 2016. La nota constará de tres partes, una por cada campeonato.

El cambio que hizo todo posible.

Dos finales jugadas, ambas caídas. La primera fue contra los Spurs, quienes lo barrieron tras haber cargado solo a sus Cavaliers con apenas 22 años. De todas maneras, la derrota por 4-2 en las finales frente a los Mavericks de Dirk Nowitzki en el 2011 fue, probablemente, la más dura para el nacido en Akron, Ohio.

LBJ jugó extrañamente mal toda la serie. Esto fue lo que lo llevó a ser apenas el tercer máximo anotador del equipo con casi 18 puntos. El Big-Three recién formado fue muy criticado por los analistas, quienes sostenían que habían sido claramente derrotados por un equipo de “verdad”.

A raíz de esta derrota, LeBron comenzó a “poner más énfasis en lo mental”. Tal como lo comentó en diciembre del año pasado, la caída frente a los Mavs lo llevo a darse cuenta que no sólo tenía que trabajar el lado físico. “La gigante observación hacía mi juego y el haber salido de mi zona de confort (Cleveland) hicieron que empiece a perder el amor por el juego. Inmediatamente me di cuenta que era algo mental y comencé a trabajarlo”.

LeBron como un nene sentado en el rincón tras perder las finales contra los Mavericks

Temporada 2011-12: la tercera es la vencida

Tras lo ya mencionado, el equipo siguió confiando en el trío Wade-LeBron-Bosh. Por otra parte, Mike Bibby, Jaamal Magloire y Erick Dampier no renovaron con la franquicia, Eddie House fue cortado y Zydrunas Ilgauskas decidió poner fin a su carrera. Estas bajas no fueron muy significativas ya que eran todos jugadores veteranos lejos de su mejor momento.

Asimismo, casi ninguno de los reemplazantes tuvo un nivel muy protagónico. Las excepciones fueron Shane Battier, quien se estableció como el ala-pívot titular y Norris Cole, la elección 28 del Draft de ese año. Los otros tres refuerzos: Eddy Curry, Mickell Gladness y Terrel Harris.

La temporada 2011-12 fue más corta de lo habitual, ya que debido al cierre patronal comenzó en navidad y se disputaron 66 partidos en vez de los 82 tradicionales. Con un record de 46-20, El Heat finalizó como segundo clasificado a cuatro partidos de los Chicago Bulls de Derrick Rose.

En el despacho del general manager casi no hubo movimiento. Este “casi” se debe a que el novato Mickell Gladness fue cortado para contratar al experimentado ala-pivot francés Ronny Turiaf en marzo.

A pesar de que D-Wade sufrió algunas lesiones y sólo pudo saltar al parqué en 49 partidos, el trío funcionó a la perfección. LeBron, con el cambio de actitud ya mencionado, se llevó su tercer MVP en cuatro años. Números bestiales; 27 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias y 2 robos. Por su parte, Chris Bosh sumó 18 puntos, 8 rebotes y aportó 4 partidos de más de 30 puntos cuando Wade lo miraba desde afuera. Para cerrar, en la planilla del malogrado escolta podían verse 22 puntos, 5 rebotes, 4.5 asistencias y casi 2 robos por noche. Obviamente, los tres participaron del partido de las estrellas.

El roster de Miami Heat en la temporada 2011-12

Primera Ronda vs New York Knicks.

Llegaba la hora de la verdad. Playoffs. Primera ronda. New York Knicks. Melo vs LeBron. La elite del Draft del 2003 compartiendo cancha.

Los neoyorquinos llegaban golpeados. La confirmación de que la revelación de su equipo, Jeremy Lin, se perdería toda la postemporada por lesión, no era poca cosa. Miami, por su parte, ya contaba con sus tres “mosqueteros” en condiciones de jugar.

«Linsanity» se perdió la serie contra Miami por lesión.

El primer partido fue un trámite para los de Florida. El encuentro terminó 100-67 y, cuando nos encontramos con un equipo con tan baja anotación, lo que solemos hacer es buscar un “culpable” en el derrotado. Muy fácil la conclusión. LeBron con 32 puntos le ganó absolutamente el duelo a Melo, quien sumó apenas 11 puntos con un paupérrimo 3 de 15.

El segundo partido fue muchísimo más parejo. Carmelo Anthony, con 30 puntos, se vió acompañado y 4 de sus compañeros superaron los 10 puntos. De todas maneras, no alcanzó. Wade 25 puntos, Bosh 21 y Bron 19 y 9 asistencias.

El tercer partido fue en el Madison Square Garden pero la localía no repercutió en nada. Encuentro de marcador bajo y casi inimaginable en este 2020. Miami anotó 87 puntos, mientras que Nueva York solo 70. James y Wade sumaron 52 puntos y Mario Chalmers los acompañó con 19. Lo de los Knicks fue una exhibición de malos tiros ya que Carmelo y J.R. Smith se combinaron para errar 29 de 41.

Los Knicks querían evitar la humillación de la barrida y lo lograron por los pelos. El partido terminó 89-87 por un triple errado de Wade sobre la bocina que podría haber significado el adiós. LeBron sumó 27 y Dwyane 22 pero, a pesar de sus buenos números, estuvieron muy lejos de los 41 de Anthony.

La serie terminó en 5 partidos ya que, de vuelta en casa, Miami se impuso por 106-94. LeBron metió 29 y Wade junto a Bosh aportaron 19 cada uno. Carmelo tiró 31 veces al aro para sumar 35 puntos. 4-1 y a semis de conferencia.

Melo vs LeBron, una rivalidad amistosa desde sus etapas en High School

Semifinales de Conferencia vs Indiana Pacers.

Llegaría la primera de muchas series frente a los Indiana Pacers quienes, en esta ocasión, venían de derrotar en 5 juegos a Orlando Magic. Los de Indianápolis contaban en su roster con un Danny Granger todavía productivo, con un ascendente Paul George que transitaba su segundo año en la liga y con una buena dupla interior como la que conformaban David West y Roy Hibbert, quien insólitamente fue All-Star esa misma temporada.

George, West, Hill, Hibbert y Granger conformaban el muy buen equipo que tenia Indiana por ese entonces.

El primer juego se lo llevaron los, a priori, favoritos. Los dirigidos por Spoelstra se impusieron por 9 puntos tal como lo reflejaba el marcador de 95-86. LBJ cosechó 32 puntos y “Flash” lo siguió muy de cerca con 29. Por la parte de los Pacers, la dupla de interiores sumó 17 cada uno mientras que, Granger y PG se combinaron para solo 13 puntos producto de un espantoso 2 de 15. De todas maneras, fue una victoria con un trago amargo, ya que Chris Bosh sufrió una lesión abdominal que lo dejaba afuera por toda la serie.

La ausencia de CB1 se notó. En el segundo partido Indiana dio el batacazo y, con una gran actuación colectiva, se impusieron 78-75 para robarle la localía a Miami. Hubo un claro problema en los anfitriones, James sumó 28 y Wade 24 pero… todo el resto del equipo se combinó para conseguir solo 22 puntos.

¿Es posible que un equipo tan poderoso como Miami con LeBron y Wade tenga dos derrotas consecutivas metiendo solo 75 puntos? La respuesta es sí y acá esta la prueba. Indiana siguió a lo suyo para anotar 94 puntos pero… ¿Qué pasó en Miami? El máximo anotador fue Mario Chalmers con 25, lo que significaba la tercera parte de lo anotado por todo el equipo. LeBron con 22 tuvo un partido aceptable. Entonces… ¿qué fue lo que pasó? Lo más lógico es que el tercer anotador haya sido D-Wade, pero no fue así. El top-3 lo completó Joel Anthony con 10 puntos. ¿Y Wade? ¿Jugó? Si. 5 puntos y 1 asistencia en 37 minutos. Difícil ganar así.

Pobre Wade, le tiramos “con de todo”. Seguramente lo que se hablaba por esos días en TNT y ESPN eran sus 5 puntos en el game three. Como ya es sabido, era una superestrella y de los mejores escoltas de historia entonces… ¿Qué fue lo que hizo en el cuarto partido? Clavó 30 puntos. Pese a ello, no fue la gran figura del partido. ¿Quién apareció también cuando las papas quemaban? Imposible pensar en otro que no sea “The Chosen One”. Y si, fue él, metiendo 40 puntazos, 18 rebotes y 9 asistencias para recuperar la ventaja de la localía.

Iba a ser difícil para los Pacers si Batman y Robin mantenían su efectividad pero, más difícil aún si en el quinto encuentro tu máximo anotador es un jovencísimo Paul George con apenas 11 puntos. Fue un demoledor 115-83 y el Heat intentaría cerrar la serie en la ciudad donde se corren las famosas 500 millas.

A pesar de que en el sexto partido los cinco titulares del local metieron al menos 10 puntos, el banco convirtió solo 13 para sumar 93 en total. ¿Que con 93 puntos podías ganar un partido por ese entonces? Sí, sin ninguna duda, de hecho en los tres primeros partidos de esta serie el ganador como máximo consiguió 95. Pero bueno, si tu rival cuenta con un escolta que mete 41 puntos, un alero que lo acompaña con 28, y dos tripleros que se combinan para tirar 7 de 11 en tiros de tercera dimensión, va a estar complicado. 105-93 y a esperar ya en las finales de conferencia por el ganador del séptimo partido entre Celtics y los sorprendentes Sixers.

SPOILER ALERT: Esta no fue la única vez que Paul George se topó con LeBron y los Heat.

Finales de conferencia vs Boston Celtics.

La proeza de los Sixers no se consumó. Ya era demasiado ser el octavo clasificado y llegar a un séptimo partido de semifinales de conferencia. Hay que destacar que, el primer clasificado, a quien eliminaron en 6 partidos, eran los Bulls de Derrick Rose, cuya carrera se fue a la basura en el último minuto de ese Game 1.

Basta de preámbulos, acá venimos a hablar de los Boston Celtics y de los Miami Heat. Boston seguía con la base del equipo que se enfrentó a los Lakers en las finales del 2008 y 2010. Rondo, Allen, Pierce y Garnett. Además de derrotar a Philadelphia en 7 partidos, los de Doc Rivers se habían impuesto tras 6 partidos sobre los Atlanta Hawks en primera ronda. Por su parte, Miami seguía sin Chris Bosh, de quien se esperaba que pudiera ver acción a lo largo de los últimos partidos de la llave. Todo estaba dado para que sea una serie épica. La temporada anterior, los de Florida habían eliminado en semifinales a los de Massachusetts tras 5 partidos y los “celtas” estaban con hambre de revancha.

Bass por Perkins, la única modificación desde el aquel campeonato de los Celtics en 2008

Miami ganó el primer partido por 93-79 con LeBron y Wade haciendo lo suyo. El alero de 2.06 metros se lució con 32 puntos y 13 rebotes, mientras que el escolta de la universidad de Marquette firmó 22 puntos y 7 asistencias. Lógicamente, los problemas estuvieron del lado de Boston. A pesar de que “Playoffs Rondo” y Garnett tuvieron un rendimiento muy destacable, el problema principal estuvo en las otras dos figuras del equipo. Paul Pierce estuvo tan acertado como cuando, en el pasado 2019, vaticinó que la serie de Boston vs Milwaukee estaba terminada luego de que su ex-equipo gane el primer juego. Metió sólo 12 puntos, muy bajo para que lo solía anotar pero, si hilamos más fino, vemos su horroroso 5 de 18 en los intentos de campo. Ray Allen metió solo 6 puntos, embocando sólo un tiro en todo el partido.

Tras la derrota por 14 puntos, los Celtics salieron a comerse todo en el siguiente partido en el AmericanAirlines Arena. Fue un auténtico partidazo en el que, tras una prórroga, la balanza se inclinó para el lado de LeBron y Wade. La dupla firmó números casi idénticos a los del primer partido y, otra vez, Mario Chalmers apareció en un juego importante, esta vez con 22 puntos. En los verdes es imposible no mencionar los 44 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes de Rondo; el partido de su vida. Es más, medio loco como es, jugó completos los 53 minutos que duró el encuentro. Por su parte, “The Truth” siguió errático. A pesar de convertir 21 puntos, acertó solo 8 de sus 19 tiros, fallando los 5 que intentó detrás de la línea de tres puntos. Garnett siguió la línea de Pierce y Allen se mantuvo muy discreto. 115-111 y a jugar dos partidos en el TD Garden.

A pesar de las dos derrotas, Boston no era cualquier equipo y dio un golpe sobre la mesa en el juego 3. Con Garnett, Pierce y Rondo por arriba de los 20 puntos (24, 23, 21) a Miami no le alcanzaron los 34 puntos de James, quien esta vez no estuvo del todo bien acompañado. Wade, con 18, bajó sus porcentajes y los únicos otros dos jugadores que superaron los 10 puntos fueron Chalmers con 14 y Mike Miller con 11. Shane Battier, quien muchas veces fue el factor-x, no metió ni un solo punto en 38 minutos.

Cuarto partido, donde una victoria de los de Spoelstra servía para ponerse 3-1 en la serie y complicarle todo a los de Boston. Encuentro ajustadísimo que se definió tras un tiempo suplementario. LeBron con 29 y Wade con 20 estuvieron acompañados de los 12 puntos de Chalmers y Haslem. Los Celtics nuevamente contaron con un Rondo encendidísimo, esta vez con 15 puntos, 15 asistencias y 5 rebotes. Pierce logró sumar 23, y con ello mejoró un poco sus malos porcentajes. KG acompaño con 17 y Ray Allen hizo lo mismo con 16. Hubo otros 22 puntos en el conjunto local, los cuales vinieron 11 por parte de Bass y 10 desde Dooling. No, no es un error matemático, el punto restante fue de Marquis Daniels, que con un tiro libre faltando nada para que termine la prórroga, acercó a su equipo a un punto. Una bandeja de Rondo y un libre de este mismo, sellaron el 93-91 final. 2-2. Todo como cuando empezó.

De vuelta en Miami, con los Heat obligados a ganar, para no tener que hacerlo de visitante. Sin embargo, parece que la presión afectó a todos. En un partido donde ninguno de los dos equipos tiró por encima del 40% y la pelota parecía ser tan ardiente como el sol de Miami, LBJ y D-Wade anotaron 30 y 27. El problema fue que ningún compañero suyo superó los 10 puntos siendo, el recuperado Chris Bosh, el tercer anotador con 9 en 14 minutos desde el banco. En Boston, también tuvieron malos porcentajes casi todos. Garnett tenía protector solar FPS 100 por lo que la pelota no le quemó en lo absoluto. 26 puntos, 11 rebotes y victoria 94-90. Miami tenía que ganar de visitante y luego repetir de local.

Sabemos que si hay un jugador hecho para este tipo de partidos es LeBron James. El sexto partido de esta serie es posiblemente uno de los tres mejores de su carrera. Vamos a hacerlo sencillo y  hablar solo de él, ya que no pareció haber ningún otro jugador en el parqué esa jornada. Este animal metió 45 puntos acertando 19 de sus 26 tiros, bajó 15 rebotes y dió 5 asistencias. De todas maneras, su noche quedó “opacada” por convertir sólo 5 tiros libres en 9 intentos. Poniéndonos serios, fue una actuación increíble, de y para una película. Su equipo ganó por 19 y él convirtió 45 de los 98 puntos. Nada más que decir.

Game y Seven. Quizás las dos palabras más lindas de este deporte. Spoelstra utilizó una rotación de, prácticamente, 6 jugadores, con Chalmers-Wade-James-Battier-Haslem como titulares y Bosh saliendo del banco por tercer partido consecutivo tras su lesión. LeBron, quien se sentó apenas la última posesión del cotejo, anotó 31 puntos y capturó 12 rebotes. Wade firmó una planilla de 23-6-6 y Bosh aportó 19 puntos y 8 rebotes. En los Celtics todo el quinteto superó los 14 puntos de Garnett y, Rondo, con 22, fue el máximo anotador. ¿El problema? Solo dos puntos de los suplentes. 101-88 y a las finales por segundo año consecutivo.

Imagen mítica. Game 6. Partido de eliminación. LeBron James siendo LeBron James.

Finales NBA vs Oklahoma City Thunder

Por un lado, el experimentado Big-Three del que venimos hablando toda la nota. Por el otro, un trío de jóvenes estrellas que, años después, se llevarían un premio al jugador más valioso cada uno. Creo que no es necesario nombrar a quienes estoy haciendo referencia, pero qué más da. Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden eran las figuras de los Truenos quienes, además, también contaban con un joven Serge Ibaka. OKC venía de barrer a Dallas (los últimos campeones) en primera ronda, dejó por el camino a los Lakers en cinco juegos y a los Spurs en seis. Eran sus primeras finales bajo el nuevo nombre y el futuro era todavía más prometedor.

El joven pero poderoso «Big 4» de los Oklahoma City Thunder. Layne Murdoch/NBAE via Getty Images.

Oklahoma tuvo mejor récord que Miami en la regular season (47-19), así que nos situamos en el Chesapeake Energy Arena, la casa de los Thunder. La primera mitad la lideró Miami fácilmente y se fueron a los vestuarios por 7 arriba. Sin embargo, los jóvenes truenos hicieron mucho ruido y se terminaron imponiendo 105-94. KD firmó 36 puntos y 8 rebotes mientras que Russ finalizó con casi triple-doble: 27 puntos, 11 asistencias y 8 rebotes. Harden jugó 22 minutos y fue al que más le costó, ya que sólo metió 5 puntos. Spoelstra nuevamente optó con una rotación cortísima y con Bosh saliendo desde el banco. El ex-Toronto convirtió solo 10 puntos, Wade 19 acompañados de 8 asistencias y LeBron llegó hasta los 30 puntos y 9 rebotes. No alcanzó. Algo había que cambiar.

Sustitución obvia y esperada. Bosh desde el arranque, Haslem saliendo desde el banco. A pesar de que el trámite fue muy parejo, los experimentados no iban a permitir que un trío de “mocosos” se pongan 2-0 arriba. LBJ la rompió: 32 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias y, esta vez, un perfecto rendimiento desde la personal (12 de 12). Wade acompañó con 24-6-5, Battier tuvo una actuación excelsa desde el perímetro (5 de 7 para 17 puntos) y Bosh aportó lo suyo: un doble-doble de 16 puntos y 15 rebotes. El trío de “mocosos” igualmente se destacó. Durant 32 puntos, Westbrook nuevamente cerca del triple doble con 27-8-7 y Harden, desde su rol de mejor sexto hombre del año, convirtió 21 puntos con una alta efectividad. El problema fue que el resto del equipo sólo sumó 16 puntos (Ibaka 7, Perkins 4, Sefolosha 3 y Fisher 2). 100-96 para Miami. Chau ventaja de campo para los Thunder. Ahora estaban obligados a ganar un partido en la calurosa arena.

De local, los de Florida no iban a regalar ningún partido, y así fue. El game 3 fue otro cotejo muy parejo finalizando 91-85. Los números de los finalistas debutantes bajaron bastante: Durant 25, Westbrook 19 y Harden, con otro mal partido, apenas 9 puntos. Los números de Batman y Robin fueron brillante como el sol de las paradisiacas playas. Bron metió 29 puntos y bajó 14 rebotes, mientras que, su “ayudante de lujo” hizo 25-7-7. La serie estaba encaminada, pero de todas maneras, había que cuidarse.

Oklahoma no se iba a rendir sin luchar. Así lo demostró un Westbrook totalmente endemoniado, metiendo 43 puntazos con un 20 de 32 en tiros de campo. La actuación de KD quedó bajo un velo, aunque consiguiera 28 puntos. Harden nuevamente no acompañó, ya que tiró un pobrísimo 20% para conseguir solo 8 puntos. En el Heat lo que se destacó fue el equipo. LBJ 26 puntos, 12 rebotes, 9 asistencias, Wade 25 puntos, Chalmers, quien había estado bastante desaparecido, también 25 puntos y Bosh 13 tantos con 9 rebotes. 104-98. 3-1. Así, a intentar quedarse con el anillo en el primer intento.

Por esa época, las finales se jugaban en un formato 2-3-2 y no 2-2-1-1-1 como ahora. Por lo tanto, si Miami no ganaba en casa, tenía que vencer en uno de los dos partidos en Oklahoma. Al parecer, LeBron y compañía “temían” a los truenos e hicieron todo lo posible para cerrar en casa rápidamente. Así fue. El quinto y último encuentro fue el más desparejo de todos. Vamos a empezar hablando de los perdedores así cerramos de manera alegre. KD tuvo una noche tan anotadora como descuidada, ya que a sus 32 puntos y 11 rebotes, los acompaño con 7 perdidas. Westbrook y Harden sumaron 19 puntos cada uno; el tema es que “The Brodie” tiró 4 de 20 y 11 de sus puntos fueron tiros libres. Por el lado del conjunto ganador, volvió a verse un verdadero equipo. A pesar de que LeBron consiguió un triple-doble de 26-11-13, Bosh, Miller y Wade estuvieron por encima de los 20 puntos (24, 23 y 20 respectivamente). Más los 11 de Battier, los 10 de Chalmers, los 3 de Cole y el solitario punto de Haslem, consiguieron dejar el marcador en 121-106.

El primer gran enfrentamiento de LeBron y KD fueron estas finales. Derick E. Hingle-USA TODAY Sports.

El rey se aseguró la corona y, además, le agregó un reluciente anillo. Claramente fue el MVP de las Finales. Sus promedios fueron espectaculares: 28.6 puntos, 10.2 rebotes, 7.4 asistencias y 1.6 robos en 44.1 minutos de juego.

La tercera es la vencida: The King consiguió por fin su ansiado trofeo de campeón.

En breve la segunda parte: “El back-2-back”

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