El público, uno de los asuntos a resolver

El 11 de marzo, momento en que palabras como coronavirus, pandemia o cuarentena apenas empezaban a sonar (y retumbar) en el hemisferio occidental, la NBA cobijó aficionados por última vez. Miles de fanáticos esperaban ansiosos el choque entre el Jazz y el Thunder en Oklahoma City, pero el positivo de Rudy Gobert frustraba sus planes vespertinos de miércoles. En otras coordenadas de Estados Unidos, un triple de Vince Carter tenía sabor a despedida y los Mavericks cerraban la jornada superando a los Nuggets.

El anuncio de cancelación de la temporada del comisionado Adam Silver planteaba un estruendoso interrogante: ¿por primera vez se declarará desierta la campaña o se reanudará en el transcurso del año? Sabíamos poco del SARS-CoV-2 y de la COVID-19, pero nos aventurábamos todos a conjeturar, como si nuestros números de documento representaran en realidad ficticias matrículas médicas. Pasaban días, semanas, meses y de a poco empezábamos a dimensionar el contexto que nos concernía -y concierne-. A mayor información, vía libre a la especulación, claro está.

A comienzos de junio, sumergidos ya en un océano de rumores, la Junta de Gobernadores y la Asociación de Jugadores aprobaron un plan para un regreso extraordinario en una burbuja, vocablo a la sazón desconocido con estas intenciones, en las instalaciones de The Walt Disney Company, en Orlando, Florida. Protocolos sanitarios exitosos, una necesaria cuota de responsabilidad, gran nivel de básquet y todo lo que el producto NBA puede decorar nos acompañaron por dos meses y medio que fueron, al menos, un poco más amenos.

A lo largo de la reanudación que galardonó a los Lakers, se empezó a hablar del día después. Sin embargo, recién ‘post 11 de octubre’ el tema se plantó de lleno en la agenda mediática. Cuatro extensiones de la ventana de rescisión del convenio colectivo, vastas conversaciones y diversos arreglos después, se determinó que la temporada 2020/21 empezará el 22 de diciembre del corriente año, con un calendario de 72 partidos por equipo. Con ese fin, una temporada baja sin precedentes por su corta extensión condensará en pocas semanas draft, agencia libre, campos de entrenamiento y amistosos. Ahora bien, ¿con público en los estadios?

El court de la burbuja de Orlando, cargado de mensajes sociales e innovaciones tecnológicas
La arista financiera y el famoso 40%

Claro está que no buscaremos analizar ni cuestionar el sistema capitalista, pero durante los últimos meses quedó en evidencia la importancia del aspecto económico en la NBA, lugar donde el color de rosas parece abundar paradigmáticamente. Las consecuencias de la pandemia por coronavirus y otros agregados, como el conflicto con China, resintieron la estructura financiera de la NBA, que buscó forzadamente una reanudación para no dañar sobremanera sus arcas.

Adam Silver indicó que la presencia de público en los estadios representaba un 40% de los ingresos proyectados de la liga para la temporada 2019/20, que se vieron reducidos en un 10% (cayeron hasta los $8.3 billones). La burbuja -formato que se busca evitar para el curso venidero- sirvió para mitigar las pérdidas, ya que ‘recuperó’ $1.5 billones que se habrían perdido sin retomar la temporada. En caso de no contar con aficionados, ese perjuicio sería mínimo al lado del hipotético de la 2020/21, que tendría una caída estimada de $4 billones.

Notas relacionadas: La NBA y la NBPA llegaron a un acuerdo (10/11) // La NBPA aprobó el formato de 72 partidos (6/11) // Cuarta y última extensión de la ventana de rescisión (31/10) // Matices y motivaciones para empezar el 22 de noviembre (28/10).

En primera instancia, la oficina central de la NBA tenía en mente retrasar el inicio de la temporada para poder contar con público en las arenas, pero entrado noviembre pesó el pragmatismo y decidieron avanzar con un comienzo en diciembre. La incertidumbre sanitaria -Estados Unidos está pronto a alcanzar los 11 millones de casos de COVID-19, con casi 250.000 muertes y un récord de más de 181.000 positivos el 13 de noviembre- no generaba una gran esperanza para contar con hinchas en los pabellones.

Además, se empezó a comentar que demorar el inicio hasta mediados de enero, fecha que tenía cierto consenso entre los jugadores para contar con un mayor descanso, podía ‘costarle’ a la NBA entre 500 y 1000 millones de dólares, o incluso más. En un contexto apremiante desde lo financiero, no era un dinero que la liga estuviera dispuesta a dejar pasar por adelante de sus ojos, por lo que se le dio libre al comienzo en diciembre, en la previa de Navidad, fecha clave para la televisión.

Si los números cuajan… el show debe continuar; bienvenido sea
Memorandos, protocolos y cambios de paradigma

Con la idea de permitir público como una utopía, la NBA planeaba empezar a puertas cerradas, como en la burbuja de Orlando, donde solo algunos familiares pudieron acceder a los pabellones desde la segunda ronda de los playoffs, y, en la medida de lo posible, permitir el ingreso de fanáticos en el transcurso de la temporada. Millones de casos de coronavirus y legislaciones en dos tercios de los estados que no permiten reuniones masivas bajo techo eran argumento más que suficiente. La idea, apuntaban ciertos reportes, era volver a la normalidad en todo sentido -léase público, calendario, economía- durante la temporada 2021/22.

El martes 27 de octubre, Shams Charania (The Athletic) informó que la NBA había enviado a los 30 equipos los protocolos de presentación del juego en condiciones de aficionados limitados o nulos, incluyendo este iluminación teatral mejorada, ruidos de arena/NBA 2K/cánticos pregrabados y la posibilidad de sumar animadores en el parqué. Hasta aquí, todo normal, dejar abierta la puerta, pero asumiendo que la situación sanitaria no era favorable.

Sin embargo, el mismo periodista comunicó el jueves 5 de noviembre que la NBA tenía como objetivo abrir los pabellones para los aficionados con una capacidad del 25-50% para el inicio de la temporada, según las regulaciones locales. El insider aclaraba, aunque de más esté decirlo, que los potenciales beneficiarios se someterían a estrictos protocolos, como máscaras, distanciamiento social -a mínimo 3/3.5 metros de la cancha- y pruebas de coronavirus, y que todo dependeía de las restricciones de cada mercado.

Con la vacuna descartada como factor excluyente para el regreso del público, en palabras de Adam Silver, aunque como aliciente para garantizar su efectiva y segura presencia, la NBA se planteaba un optimista objetivo de cara al inicio de la temporada, pautado para el 22 de diciembre. De un momento para el otro, y todavía en negociaciones por el convenio colectivo enmendado, la perspectiva cambiaba.

En la misma línea, casi una semana después, la NBA envió a los equipos un memorando con protocolos para que los mercados elegibles recibieran fanáticos. La reglamentación requería que las personas que se ubicaran a 30 pies (9.1m) o menos de la duela registraran una prueba de coronavirus negativa dos días antes del juego o una prueba rápida la jornada del partido. Además, indicaba que todos los presentes debían usar máscara (+2 años), distanciarse socialmente y someterse a encuestas de síntomas. El texto añadía que los equipos podían optar por instalar un plexiglás detrás de los bancos y que no se permitían alimentos ni bebidas a menos de 30 pies del parqué.

En cuanto a los porcentajes de asistencia, Charania añadió que para los estadios con un 25% de asistencia o menos, los concurrentes no necesitarían pruebas de coronavirus. A la mitad de la capacidad se podría acceder solo en caso de que todos los asistentes fueran evaluados o si la tasa de positividad del condado local fuera del 3% o menos y el promedio de una semana de casos nuevos por 100.000 residentes, de 10 o menos.

En la misma línea, las suites de lujo, que brindan entre 5000 y 10000 dólares por noche, permitirán un 25% de su capacidad sin testeos, pero en caso de realizarse las pruebas correspondientes su aforo podrá crecer hasta la mitad. Vastos protocolos y restricciones mediante, la NBA optaba por permitir el ingreso de un porcentaje de hinchas -otras ligas lo hacen, pero en estadios más grandes y al aire libre- de forma segura. La NFL, por citar un ejemplo, autoriza la presencia de público en algunos estadios, pero en los condados más estrictos aún no.

Es menester recordar que, en pos de garantizar un correcto desarrollo de la temporada, la NBA optaría por emplear un formato similar al de la MLB, es decir, la disputa de múltiples partidos consecutivos entre equipos en un mercado, para evitar viajes ‘innecesarios’ en este contexto. Además, en caso de cancelar al All Star Game de Indianápolis, podría disponer de aproximadamente dos semanas para descansar y/o recuperar contagiados, presumiblemente en febrero o marzo. En la misma sintonía, se mencionó que podría publicar el calendario en dos mitades, con el fin de contar con mayor flexibilidad.

¿Tendremos que acostumbrarnos a pabellones vacíos? – Getty Images
Los Lakers, a puertas cerradas

Los vigentes campeones fueron los primeros en expedirse respecto a la potencial presencia de aficionados. Con la salud y la seguridad de sus fanáticos, jugadores, personal y comunidad como principal prioridad, lanzaron un conciso comunicado: “Siguiendo la guía de los funcionarios de salud estatales y locales, Los Angeles Lakers han anunciado que los partidos de los Lakers para la temporada 2020-2021 se llevarán a cabo sin fanáticos hasta nuevo aviso”. Además, añadieron que seguirán trabajando con funcionarios estatales y locales para elaborar un plan seguro que permita albergar partidos con público. Por el mero hecho de situarse en la misma ciudad, es razonable imaginar una determinación similar de los Clippers.

Operation Dub Nation, el ambicioso plan de los Warriors

A pesar de encontrarse en el mismo estado (California) que los Lakers, los Warriors comunicaron al día siguiente que buscaban… todo lo contrario. Con la arista económica como motivadora, los guerreros prepararon un proyecto que implicaría una inversión de 30 millones de dólares para realizar 10.000 pruebas a los asistentes en cada partido. El plan consiste en hacer pruebas rápidas de PCR a través de frotis nasales o faríngeos -tienen una precisión del 99% y dan el resultado a los 15 minutos-. Con estos protocolos, cumplirían lo requerido en el memorando, por lo que podrían aspirar a completar el 50% de la capacidad del Chase Center, es decir, alrededor de unos 9000 espectadores.

Joe Lacob, dueño de la franquicia, argumentó el proyecto aduciendo que esto podría aplicarse a cualquier evento del mundo y que la presencia del público era necesaria para la existencia de la NBA: “No solo quiero hacer esto y mostrarle al mundo cómo se puede hacer, sino que estoy dispuesto a gastar el dinero para hacerlo. Este es un problema serio que no puede continuar varios años… Si eso ocurriera, la NBA dejaría de existir. No podés sostener esta liga sin aficionados. Podés hacerlo durante un año. Todos nos las arreglamos por un año. Pero supongamos que se repite al siguiente. Ya estamos hablando de un daño financiero serio para mucha gente”.

¿Y los Raptors?

Una de las situaciones que más interrogantes genera de cara al inicio de la temporada es la localía de los Raptors. La frontera entre Canadá y Estados Unidos está cerrada a los viajes no esenciales y los ingresantes al país están sujetos a una cuarentena de 14 días, por lo que la posibilidad de los campeones en 2019 de jugar en su país se vería frustrada. Por citar los ejemplos más fuertes y cercanos, los Blue Jays (MLB) y Toronto FC (MLS) decidieron jugar como locales en Buffalo-New York y Connecticut, respectivamente.

Sin embargo, pese a la dificultad que supone jugar en Toronto, los Raptors siguen con la idea fija de no moverse del Gran Norte Blanco. El Dr Howard Njoo, subjefe de salud pública de Canadá, indicó que la franquicia había presentado un buen plan (que denotaba aprendizaje de la burbuja) para jugar en casa durante la próxima temporada, pero que la preocupación por el cumplimiento de los protocolos fronterizos seguía vigente.

Muchos rumores surgieron alrededor de la situación de los Raptors, firmes en su idea, aunque pragmáticos en torno a la realidad global. Los primeros runrunes apuntaron a Louisville y a Seattle, pero fueron rápidamente descartados. Patrick Mahomes, jugador franquicia de Kansas City Chiefs (NFL) e inversionista de KC Royals (MLB), invitó a los dirigidos por Nick Nurse a su ciudad, mas tampoco parece haber sido una posibilidad real. Según un informe de SportsNet, confirmado por ESPN, la organización canadiense habría marcado a Tampa Bay, Florida como una opción para ejercer la localía en caso de no poder jugar en su país. Por la proximidad de la temporada y los amistosos, se espera que pronto haya novedades.

Los Raptors siguen buscando ejercer la localía en el Scotiabank Arena – Foto de Toronto Raptors
Ambiciosas incertezas

Muchas organizaciones aún no se expresaron al respecto, pero se estima que durante los próximos días habrá más información sobre la posibilidad de contar con público desde el 22 de diciembre (¿se abrirá la temporada el modernísimo Chase Center, con fans y con unos Warriors recuperados tras más de nueves meses de ‘descanso’?). La liga, con la salud y la seguridad como prioridades, pero con el factor financiero bien presente, les pemitirá a las franquicias abrir sus arenas después de meses de para.

También se tendrá en cuenta el estado de cada ciudad y condado, hoy día azotados en su totalidad (entre Texas, California y Florida, suman 3 millones de casos) por la ferocidad de un virus que llegó para cambiar todo y plantear esta nueva normalidad, que de a poco va tomando el mote de cliché. No obstante, antes de pensar en el público, tendremos para entretenernos con el draft (18/11), la agencia libre (20/11, fichajes desde el 22/11), los training camps (1/12) y amistosos (11-19 de diciembre; tres o cuatro por equipo, con al menos uno en casa). Ahí sí, con tanta agua corriendo bajo el puente y una offseason corta como nunca, podremos pensar en la naranja picando oficialmente. Que al menos sea con salú.

Seamos sinceros, pasó un mes y ya la extrañamos – Chris Schwegler / Getty Images

*La imagen principal es del Chase Center, pabellón inaugurado por Golden State Warriors para la interrumpida temporada 2019/20.

Iván Fradkin

Lo que mejor hago es escribir. Escribo como el orto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *