El laboratorio de Presti

La temporada 2019/20 representó una grata sorpresa tanto para la organización como para la afición de Oklahoma City Thunder. En un momento que se creía de reconstrucción, consiguieron afianzarse como un equipo complicado de vencer, terminar con un récord de 44-28 y concluir en la quinta posición de la siempre complicada Conferencia Oeste.

El excepcional Chris Paul —que hasta consiguió colarse en el All Star Game— fue el baluarte de los entonces dirigidos por Billy Donovan. De hecho, la sorpresa se extendió hasta los Playoffs, ya que su nivel se mantuvo en la misma línea. A pesar de no vencer a los novedosos Rockets del small ball, llevaron la serie hasta el séptimo partido, que se definió en los últimos segundos y dio por vencedores a los texanos tras un 104-102.

La agencia libre

Fueron muchos los movimientos de la gerencia del Thunder en la pretemporada; algunos resultaron, al menos, curiosos. El más relevante para el presente de la franquicia fue el de Chris Paul, quien fue traspasado —al igual que Abdel Nader— a Phoenix Suns a cambio de Kelly Oubre Jr., Ricky Rubio, Ty Jerome, Jalen Lecque y una elección de primera ronda del Draft de 2022. De los cuatro jugadores que arribaron en esa transacción, solamente Jerome va a formar parte de la plantilla: Oubre fue transferido a Golden State Warriors por dos selecciones futuras, Rubio fue a Minnesota Timberwolves en un triple traspaso que también incluyó picks y Lecque arribó a Indiana Pacers por T. J. Leaf y —sorpresa— una futura elección de segunda ronda. Si hay algo que caracterizó la off-season de OKC fue el planeamiento a futuro: si se dan algunos factores y los picks protegidos terminan siendo suyos, podrían tener 16 hasta entre 2021 y 2026.

Sam Presti, el arquitecto de OKC / Imagen de JIM BECKEL, THE OKLAHOMAN/AP

No fueron estas las únicas acciones de Sam Presti en la antesala de la 2020/21. La pérdida de Steven Adams —en un intercambio múltiple que incluyó la llegada de George Hill, entre otros— se remedió con el arribo de Al Horford, quien fue traspasado desde Philadelphia 76ers a cambio de Danny Green, quien había ido desde Los Angeles Lakers por Dennis Schroder. Horford no dio su mejor nivel en el año que pasó en Philly, pero aun así promedió 11,9 puntos, 6,8 rebotes y 4 asistencias; si muestra su mejor cara, puede ser clave en el funcionamiento. Trevor Ariza, otro veterano que cuenta con una considerable cantidad de temporadas en la NBA, también llegó a Oklahoma.

No more Billy

Más allá de los infinitos jugadores que llegaron, los que se fueron, las incontables elecciones futuras adquiridas, lo más importante que pasó en los últimos meses para el Thunder fue la partida del entrenador Billy Donovan, quien no renovó su contrato y firmó con Chicago Bulls. En los cinco años en los que Donovan estuvo al mando, mantuvo una efectividad de victorias del 60%, siendo el 57,3% de la 2016/17 el más bajo. Esa campaña, vale aclarar, fue la primera sin Kevin Durant, fichaje estrella de Golden State Warriors en esos tiempos. Un dato no menor es que OKC fue su primera experiencia como DT en la NBA, por lo que su potencial es inimaginable.

En su reemplazo firmó Mark Daigneault, quien tiene solamente 35 años y fue su asistente en el último curso. Antes de integrar el cuerpo técnico, dirigió durante cinco años a Oklahoma City Blue, representantes del Thunder en la G League. Su desempeño en la 2020/21 es una incógnita aunque, conociendo a Sam Presti, no fue una decisión tomada, como se dice coloquialmente, al voleo.

Es con Shai

Los roles de Horford, Hill, Darius Bazley e incluso del excelente defensor Luguentz Dort serán importantes en el nuevo Oklahoma. Eso no lo duda nadie. Pero si hay alguien que deberá dar un paso hacia adelante y cargarse el equipo al hombro es Shai Gilgeous-Alexander.

El base de 1,96 metros va a comenzar su tercer año como basquetbolista profesional. En el primero, fue un rookie efectivo para Los Angeles Clippers: concluyó con 10,8 tantos, 2,8 rebotes, 3,3 pases gol y 1,2 robos de balón. En la última campaña, ya en el Thunder, promedió 19 unidades, 5,9 rebotes, 3,3 asistencias y 1,1 robos por juego; la mejoría fue evidente. Es un aceptable lanzador de triples (35,4% en su carrera), un jugador efectivo dentro del semicírculo (50,8%) y un buen tirador de libres (80,4%). Si juega bien sus cartas, incluso podría aspirar a obtener el premio al Jugador Más Mejorado.

¿Qué esperar?

Teniendo en cuenta los diversos factores que rodearon a OKC en la pretemporada, es difícil imaginar cómo será el desarrollo de la campaña porque es, realmente, un misterio. Por otro lado, es difícil creerlos fuera de la postemporada, aunque lleguen rasgando un último lugar porque, si hay algo que hizo la franquicia estos últimos años fue callar las bocas de quienes subestiman.

Desde que se mudaron de Seattle a la ciudad actual, disputaron doce temporadas completas; en diez de esas clasificaron a Playoffs. Sin embargo, la barrera de los últimos cuatro Playoffs es la primera ronda, hecho que marca que al equipo aún le falta algo. ¿Podrán superar ese obstáculo en la 2020/21?

*La imagen principal es de AP

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