Dražen Petrović, el Mozart del básquet

Era un jugador de antología, eléctrico, letal desde el perímetro e imparable en el uno contra uno. Un líder nato, un competidor extraordinario, multicampeón en su país y en Europa. Con su selección, dueño de nueve medallas de todos los materiales. Dražen Petrović, un talento irrepetible, murió hace 27 años, este mismo día, en un accidente de auto en Alemania, pero su historia y su legado se mantendrán por siempre.

El rey de Europa

Antes de su llegada a la NBA, Petro conquistó todos los trofeos existentes en su país natal, Yugoslavia, tiempo antes de su disolución. Desde 1984, brilló en el Cibona, equipo en el que ganó varios títulos nacionales y fue bicampeón de Euroliga. Promedió 37.7 puntos, a nivel local y 33.8 en partidos continentales. Protagonizó, además, un irrepetible partido de 112 puntos frente al Olimpia esloveno, con 67 puntos en la primera mitad, 40-60 en tiros de campo y 10-20 en triples.

Su dominio absoluto del juego en Europa lo llevó a la búsqueda de un desafío mayor. Tras un año en el Real Madrid (donde también fue campeón y estableció el record de puntos en finales), se presentó al draft de la NBA.

En esa época, la liga del baloncesto más grande del mundo todavía no había abierto sus puertas al resto del planeta. Estaba compuesta, prácticamente, por jugadores estadounidenses, ya que existía un fuerte prejuicio hacia basquetbolistas de ligas europeas, muy criticados por sus supuestas limitaciones físicas, defensivas y su falta de “dureza”. Esta línea de pensamiento lo condenó al puesto 60 del draft, en el que fue seleccionado por Portland Trail Blazers.

Del banco al trono

En Portland, se la pasó sentado entre los suplentes: jugó doce minutos por partido en su primer año y tan solo siete en el segundo, tras la llegada de Danny Ainge. Su falta de minutos y su rol como tirador exterior no lo contentaban, por lo que salió traspasado.

Los New Jersey Nets lo incorporaron, y rápidamente se ganó un lugar en el equipo y en el corazón de la gente. Destacó por su talento anotador, su entrega y su inhumana efectividad. Sus promedios mejoraron año tras año, con 12 puntos en su primera temporada, 20.6 en su segunda y 22.3 en la última, con 44.9% de precisión, en la que además fue incluido en el tercer equipo All-NBA, aunque inesperadamente, no fue seleccionado para el All-Star. Tras seis años de ausencia, los Nets ingresaron a playoffs las tres temporadas que Dražen vistió su camiseta.

Muerte y legado

El 7 de junio de 1993, después de disputar un torneo clasificatorio para el eurobasket, sufrió un accidente automovilístico en Alemania, de regreso a Múnich. Dražen dormía en el asiento de pasajeros y lamentablemente no llevaba cinturón de seguridad. Un inesperado choque produjo su fallecimiento, aunque afortunadamente, su novia, quien manejaba, y su otra pasajera lograron sobrevivir. New Jersey Nets velozmente, retiró su número “3” en homenaje.

La importancia de Petrović va mucho más allá de los resultados deportivos. Fue quien acabó con el prejuicio contra los jugadores extranjeros, y abrió la puerta para que en un futuro Dirk Nowitzki, Stojaković o, actualmente, Luka Dončić sean protagonistas en la NBA. La liga es más diversa que nunca, y no se acaba en el viejo continente. Jugadores sudamericanos, africanos, australianos y en menor medida asiáticos se han hecho su lugar, a partir de la oportunidad que Petro les abrió.

Ceremonia de retiro del dorsal «3»

Michael Jordan, en su día, expresó su respeto y admiración por el croata. «Jugar con Dražen era una experiencia emocionante. Cada vez que nos enfrentamos, el competía con una actitud agresiva, no se ponía nervioso y me atacaba tan fuerte como yo lo hacía con él. Tuvimos grandes batallas en el pasado, aunque lamentablemente, no fueron lo suficientemente largas.» Un hermoso resumen de lo que fue un jugador inolvidable.

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