Cómo borrarle la sonrisa al Guasón

La noche era de él: un hombre de 2,11 metros nacido en una Serbia sumergida en las Guerras Yugoslavas, el gordito de una competencia exageradamente atlética, recibía antes del tercer partido de las Semifinales de Conferencia del Oeste el premio al Jugador Más Valioso de la temporada.

Enseñaba su sonrisa larga después de asegurar que “este premio no es mío, sino de todos estos muchachos”, sus compañeros, que lo rodeaban a él y al galardón.

Tardó poco Batman en borrarle la sonrisa al Guasón, al Joker. Vistió distinto a como suele hacerlo en Ciudad Gótica. Cambió el negro por el naranja; un naranja fuego, fuerte, tanto que quema como el Sol.

Muy rápido, Phoenix le sacó una decena de puntos a Denver en la capital de Colorado. Booker, uno de los Batman vestidos de naranja, se despachó ante la marca que tuviera en frente: Aaron Gordon, Michael Porter Jr o Austin Rivers. Ni siquiera necesitaba mirar al aro para que la naranja -no tan naranja como el naranja de su uniforme- entrara en él.

El encuentro fue un caos digno de una película del Guasón, no de Nikola Jokic, jugador a quien le sobra paciencia y tranquilidad si los hay. “Soy paciente porque no tengo otra alternativa”, explicó alguna vez. El partido se jugó siempre como quisieron los del Valle del Sol. O, mejor dicho, como quiso Chris Paul: Phoenix metió el 71% de sus lanzamientos en los primeros doce minutos.

En el segundo periodo, emergió Monte Morris como asistencia para el pivot serbio y Nuggets se acercó en el marcador lentamente hasta cerrar el primer tiempo cuatro puntos abajo. El tercer cuarto, no obstante, definió el partido una vez más. Como en los juegos uno y dos de la serie, aunque en menor medida, los pupilos de Michael Malone regresaron del vestuario desenfocados, desentendidos. CP3 olió sangre.

Tres triples sentenciaron el periodo a favor de la visita. Los últimos minutos sólo fueron una extensión. Apenas si pudo acercarse Denver, Phoenix volvía a responder rápidamente.

Cuando sonó la bocina, el Guasón, pese a sus 32 puntos, 20 rebotes y 10 asistencias -el tecer jugador en hacerlo en postemporada- no enseñó ninguna sonrisa. 116-102 ganaron los dirigidos por Monty Williams. La serie, 3-0. La historia sentencia: nunca un equipo remontó ese déficit. (Boxscore)

Lo que viene

*Crédito foto de portada: Garrett Ellwood/NBAE vía Getty Images.

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