El club de Clyde Lovellette… y Rajon Rondo

Rajon Rondo se convirtió este domingo 11 de octubre en el segundo jugador en consagrarse campeón con las camisetas de los Celtics y los Lakers. Hace casi sesenta años, en 1963, con los púrpura y oro todavía en Minneapolis, Clyde Lovellette había logrado esta proeza. Un breve repaso de la mayor rivalidad en la NBA y las idas y vueltas de la carrera de Rondo para adentrarnos en la historia de La Ballena Blanca.

Con 34 títulos divididos simétricamente, 366 enfrentamientos, 74 de ellos en la postemporada, y 12 cruces en las Finales, marca top con diferencia, Los Angeles Lakers y Boston Celtics no solo construyeron con el paso de los años una de las rivalidades más emblemáticas de la historia del deporte, sino que alimentaron épocas en las que la NBA pudo impulsarse y explotar su producto.

A pesar de ‘devaluarse’ durante las últimas décadas la paridad deportiva -el predominio que otrora se teñía de verde, en el siglo corriente tiene color púrpura y oro-, Lakers y Celtics siguen siendo por escándalo las franquicias más importantes en la historia del básquet estadounidense. Los 17 títulos por lado, muy lejanos de los 6 banners que orgullosamente exhiben en sus pabellones Golden State Warriors y Chicago Bulls, dan cuenta de ello.

Muy lejano quedó el enfrentamiento protagonizado por Wilt Chamberlain y Bill Russell, quizás uno de los primeros grandes choques de la NBA. Más cerca en el tiempo, a lo largo de los ochenta, Magic Johnson y Larry Bird le dieron vida a una liga que se caía a pedazos y le cedieronel mano en un contexto ideal a un tal Michael Jordan. Hasta 1987, Lakers y Celtics se habían enfrentado en 10 Finales de la NBA: 1959, 1962, 1963, 1965, 1966, 1968, 1969, 1984, 1985, 1987.

Solo en los últimos dos cruces los Lakers se pudieron tomar revancha del padecimiento que les habían generado Bill Russell y compañía. La preponderancia de los de Massachusetts en el baloncesto norteamericano se empezó a revertir -o, al menos, a nivelar- durante el último lustro de la década del ochenta, pero recién en el siglo XXI se profundizó la era angelina. Con Kobe Bryant como estandarte, los laguneros sumaron cinco anillos y acercaron posiciones.

Tras veinte años sin Boston en las Finales, un Big 4 compuesto por Kevin Garnett, Paul Pierce, Ray Allen y Rajon Rondo -y dirigido por Doc Rivers- le devolvió la gloria a la Atenas de América. Del otro lado, los Lakers mordieron el polvo y se tomaron revancha dos años más tarde, en la temporada 2009/10 (agónico 4-3), dándole pie a un nuevo doblete de Kobe, en este caso con Pau Gasol como compañero de batallas. Después de años a la baja, uno de los dos colosos volvió a la cita máxima: los Lakers pisaron fuerte en la burbuja de Orlando y consiguieron su decimoséptimo Larry O’Brien con LeBron James como ícono.

De los dos lados de la brecha

Una curiosidad que se desprende del título púrpura y oro recae sobre uno de los jugadores importantes de la plantilla. Un base que sufrió una lesión en el pulgar derecho, regresó y, desde la banca, fue clave para el título de los suyos. Un experimentado jugador que, por el curso del destino, ya fue nombrado en esta nota. Tras años deambulando por la liga, sin poder asentarse en ninguno de los cuatro equipos por los que pasó (Mavericks, Kings, Bulls y Pelicans), Rajon Rondo se convirtió en un activo fundamental de los Lakers. Complemento perfecto de la dupla LeBron James – Anthony Davis, logró sobreponer su experiencia, tanto en la segunda línea como en el clutch, para devolverle la gloria a los californianos.

El comienzo de Rondo, del otro lado de la mecha, contó con éxito y furor inmediatos. En el estado de Massachusetts, Rajon logró el primer campeonato en casi 25 años para los verdes, fue seleccionado cuatro veces para el juego de las estrellas, lideró la liga en asistencias y robos y hasta formó parte de variados quintetos ideales. Para un pick 21 del Draft, seleccionado por Phoenix Suns en 2006 y traspasado inmediatamente a la capital univeristaria, no estaba nada mal. Sin embargo, cuando el proyecto de los Celtics ya había sobrepasado su fecha de vencimiento, tuvo que buscar nuevos horizontes. Supuestos inconvenientes con compañeros, un carácter que ya no lo favorecía tanto y equipos poco competitivos frustraron unas temporadas en las que fue difícil reconocer a Rondo, aquel muchacho de 22 años figura en el título del gigante.

Sin embargo, finalizado su vínculo con New Orleans Pelicans, Rondo firmó en julio de 2018 un contrato anual con unos Lakers que se habían reforzado con LeBron James. Después de una mala primera temporada en cuanto a resultados -pero que dejó esta joyita de Rajon contra su ex equipo-, los dirigidos por Frank Vogel apostaron todo en un trade que llevó a Anthony Davis a la Costa Pacífica. Tras una inesperada lesión, que planteó la incertidumbre, lo marginó de los ocho juegos de siembra y lo excluyó de la serie ante Portland Trail Blazers, Rondo volvió a la rotación y fue clave en ciertos determinados tramos de las series ante Houston Rockets, Denver Nuggets y Miami Heat.

9 puntos (43%tc, 37%t3), 4.3 rebotes, 6.5 asistencias y 1.4 robos en 24.5 minutos no son suficiente evidencia de la importancia de Rondo en el equipo. Su influencia se vio en el carácter para distribuir, en la frialdad para rematar -incluso desde el perímetro, otrora inimaginable para este base pasador,- y en la madurez que exhibió al comprometerse en ataque y defensa, reconociendo su lugar en el roster. 35 jugadores pasaron por los dos equipos*, pero tan solo uno** había conseguido campeonar con ambos antes que el alquimista de Louisville, Kentucky. Ahora es una lista de dos.

Rondo promedió 8.7 puntos, 5.2 rebotes, 5.5 asistencias y 1 robo en 26 minutos durante las Finales de la NBA, en las que los Lakers se impusieron por 4-2 a Miami Heat. Regresó de la lesión y fue clave para la consagración, con momentos fundamentales para el equipo. Además, se convirtió en el jugador con más asistencias en una postemporada desde el banquillo (105), superando las 95 de Manu Ginóbili en 2014. La doble R se convierte en doble C: crack y clutch.

*Chucky Atkins, Jim Barnes, Brandon Bass, Mike Bloom, Vander Blue, Avery Bradley, Frank Brickowski, MarShon Brooks, Don Chaney, Mel Counts, Ernie DiGregorio, Hank Finkel, Rick Fox, Jumaine Jones, Joe Kleine, Travis Knight, Clyde Lovellette, Bob McAdoo, Chris Mihm, Troy Murphy, Don Nelson, Shaquille O’Neal, Gary Payton, Theo Ratliff, Fred Roberts, Rajon Rondo, Charlie Scott, Brian Shaw, Derek Strong, Gene Stump, Earl Tatum, Isaiah Thomas, Von Wafer, Kermit Washington y Shammond Williams vistieron las dos camisetas.

**Bill Sharman también fue campeón con LAL y BOS, pero con los Lakers se adjudicó el título como entrenador. Tocó el cielo en 1957, 1959, 1960 y 1961 como jugador de la dinastía de los Celtics, mientras que en 1972 trascendió con el saco lagunero.

Clyde Lovellette, el único antecedente

Hasta este domingo 11 de octubre de 2020, solo un jugador había conseguido la proeza de dominar la liga estadounidense de básquet con los dos gigantes. Nacido el 7 de septiembre de 1929, tan solo cincuenta y dos días antes de la Gran Depresión que, a un poco más de 1300 kilómetros de su Petersburg, Indiana natal, movió los cimientos de todo el planeta, Clyde Lovellette ostentaba en soledad la susodicha marca. Tras un auspicioso paso por la Universidad de Kansas, donde promedió 24.7 puntos entre 1949 y 1952 y ganó el título en 1952 como MVP del Final Four, ingresó el Draft. Las mencionadas credenciales, el premio Helms Foundation al mejor jugador universitario del año y las tres selecciones All-American lo posicionaban como uno de los mejores de su camada.

Clyde Lovellette sostiene el balón en alto junto a sus compañeros de los Kansas Jayhawks (1950) – Tony Camerano / AP

Los Lakers, a la sazón ubicados en Minneapolis, lo seleccionaron con el noveno pick del Draft, pero su anhelo de disputar los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 lo forzó a jugar una temporada en los Phillips 66ers, equipo de la liga amateur de Oklahoma, porque la cita olímpica estaba reservada exclusivamente para jugadores amateurs. Según se informó en ese momento, Lovellette rechazó un contrato de 80.000 dólares por tres años. No obstante la controversial decisión, lideró*** al equipo nacional en la capital finlandesa y consiguió el oro olímpico junto a varios sus compañeros de Kansas, aumentando el hype que había generado como uno de los mejores prospectos del país (a día de hoy sigue siendo el único jugador en la historia en ganar la NCAA y el título de goleador en el mismo año).

Durante su primera campaña (1953/54) en los Lakers ‘de’ George Mikan, que habían ganado los dos campeonatos previos, no contó con abundantes minutos (17.4) por la presencia de Mr Basketball, pero logró erigirse como un jugador importante en la rotación de un equipo que logró su tercer título consecutivo. De este modo, con apenas 24 años y menos de un centenar de partidos como profesional, Lovellette consiguió lo que nadie antes y solo seis después, ser campeón universitario, olímpico y de la NBA. En tan solo dos años, Clyde había conquistado todo lo habido (y por haber). Años después, Bill Russell, Magic Johnson, Michael Jordan, KC Jones, Jerry Lucas y Quinn Buckner se integraron a la lista que solo conformaba el centro de 206 centímetros y 110 kilogramos.

Luego de disputar tres temporadas más con los Lakers -que en 1960 se mudaron a Los Angeles-, en las que superó los 20 puntos de media y fue elegido una vez para el All Star, pasó a Cincinnati Royals, donde promedió 23.4 tantos, su récord personal en un curso (en 1955/56 alcanzó los 14 rebotes por noche). Después de su breve paso por el estado de Ohio, desembarcó en los St Louis Hawks, sitio en el que mantuvo su elevado rendimiento, logrando dos participaciones más en el juego de las estrellas. Los 18.8 puntos y 10.6 rebotes que promediaba por partido en nueve temporadas lo catalogaban como uno de los jugadores importantes de la liga.

Sin embargo, en la temporada 1962/63 vio abruptamente reducida su dosis de minutos diaria (de media hora a menos de una decena) y, por ende, su performance. ¿La razón? Su llegada a los súper dominantes Celtics de un Bill Russell en plenitud, que durante ese curso rozó un ‘ordinario’ 17p/24r. A pesar de su rol marginal, muy dispar al resto de su trayectoria, colgó dos banderas en el Boston Garden, hogar de los Celtics hasta 1995, en las dos temporadas que permaneció allí. La mayor dinastía en la historia de la NBA contó con la participación de Lovellette en dos de los ocho anillos consecutivos (10 en 11 años), dándole paso a una hazaña que hasta este domingo le pertenecía en soledad.

A mediados de 1964, con 34 años y 11 temporadas en su espalda, se retiró del básquet, habiendo disputado 704 cotejos de temporada regular (17 puntos y 9.5 rebotes) y 69 de playoffs (14 puntos y 8.1 rebotes). Su paso a la inmortalidad, presumible por la marca que dejó en el básquet nacional, llegó en 1988, año de su inducción al Salón de la Fama (además, en 2012 ingresó al College Basketball Hall of Fame). En aquella ocasión, lo definieron como “uno de los primeros hombres grandes en salir y utilizar el tiro fijo con una mano, extendiendo su rango de tiro y repertorio ofensivo”. Merced de esa habilidad, según recopila The New York Times, pudo jugar en las posiciones de alero, ala pivot o pivot sin inconvenientes, obligando a los centros rivales a dejar su zona de confort; era inusualmente ágil para su tamaño, incluso salía al perímetro.

Otro de los puntos que describía al Lovellette jugador era la dureza, como si de un predecesor de los Bad Boys se tratara. Según The Washington Post, pisaba los pies de sus rivales, les tiraba de los shorts, les daba codazos. Los frustraba, los desgastaba física y mentalmente. “Mi fortaleza era que podía tirar, era fuerte, no me iban a intimidar y era muy malo. Causé mucha controversia respecto a mi aspereza”, le dijo el indianapolitano en 1987 a The Minneapolis Star Tribune. Su defensa intimidante y su presencia reboteadora, primer eslabón de los contraataques, le dieron el mote de jugador completo. Quizás uno de sus mayores logros Clyde fue complementar esa imagen de jugador odiado con la del talentoso pivot. El All NBA Second Team en 1952 formó parte de una generación en la que centros más grandes y con un mayor poder anotador y atlético transformaron la liga.

Después de su carrera profesional, además de las mencionadas inducciones a los salones de la fama, se presentó a una votación por un lugar en la lista republicana para el Consejo del condado de Wabash, Indiana. La misma noche que ingresó al Naismith HoF, en 1988, perdió por 12 votos, según NYT. Tuvo tres hijas, fue locutor deportivo, ganadero, vendedor de autos, maestro, consejero, empresario y sheriff del condado de Vigo, Indiana. También fue director de rehabilitación vocacional y entrenador de baloncesto juvenil, donde defendió a ultranza la idea de preponderar lo formativo por encima de lo exitista. El 9 de marzo de 2016, Clyde falleció a los 86 años en North Manchester, Indiana, a causa de un cáncer de estómago. En 2015 se había enfermado de linfoma y roto el cuello.

Clyde Lovellette en Kansas en 2012, en el marco de un homenaje por los sesenta años del oro olímpico de Helsinki

Durante su vida, dejando de lado la etapa deportiva, donde un jugador se disfraza de golondrina, vivió en el estado de Indiana, pero eso no le prohibió entrar a la historia de los (Minneapolis) Lakers, los (Boston) Celtics, la NBA, los Kansas (Jayhawks, que le retiraron la camiseta número 16), la NCAA y el Team USA. Pocos años después de ganar el ‘triplete’, otros replicaron su gesta. Sin embargo, casi seis décadas tuvieron que transcurrir desde aquel primer anillo con los Celtics para que alguien emulara su proeza. A partir de este domingo, el club de Clyde Lovellette tiene un invitado. Bienvenido, Rajon.

***En las semifinales de los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, Estados Unidos venció a Argentina en un parejo partido (85 a 76). La figura fue Lovellette, que anotó 27 puntos y eliminó al combinado que venía de ser campeón mundial dos años antes en el Luna Park.

★La información de Clyde Lovellette fue extraída principalmente de los artículos obituarios de The New York Times y The Washington Post. También se emplearon Basketball Reference y Wikipedia. KU Sports dio la noticia y amplió más sobre su trayectoria, incluyendo su declaración al ingresar al Hall of Fame: “Siempre es genial estar representado en el baloncesto. Esa ha sido mi vida desde que pude picar la pelota”.

★La lista de los 35 jugadores que pasaron por los dos colosos fue sacada del nota de la NBA. La idea era ahondar específicamente en Lovellette, por lo que dejo a continuación dos artículos que se centran en el rol de Rajon Rondo en estos Lakers: en el sitio de la NBA en Argentina (Agustín Aboy), x2 (Juan Estévez) y en ESPN (Bruno Altieri); recomiendo sobremanera el último.

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