Boston Celtics y un curso para el olvido

Solía ser costumbre que Boston Celtics sea de los mejores equipos del este. Si bien no llegaron a las finales en la última década, desde los años de Isaiah Thomas son un serio candidato a ganar la conferencia este. No obstante, este curso fue una historia totalmente diferente: Derrotados en primera ronda por Brooklyn Nets, 4 a 1.

Cierto es que poco podían hacer ante unos Nets que en ese momento estaban sanos. Tanto en los nombres como en el juego eran superiores, y más aún con la lesión de Jaylen Brown en las últimas semanas de temporada regular. Así que despedirse de la season en primera ronda no es algo taaan grave como parece.

Pero en la campaña 19-20, durante la burbuja hecha en Disney, Orlando, los Celtics llegaron hasta las finales de conferencia, y a pesar de la derrota 4 a 2 ante Miami en aquella instancia, quedar entre los cuatro mejores equipos de la liga no es un resultado malo. Y si a esa experiencia adquirida le sumabamos una agencia libre decente en pretemporada, se esperaba que Boston regresara aún más fuerte.

Tatum y Brown tienen lo que se necesita

La base del equipo estuvo presente. Brown llegó al All Star Game por primera vez en su carrera y tuvo unos números a la altura de los mejores escoltas de la liga: 24.7 tantos con 6 rebotes. Mientras que Tatum siguió haciendo gala de ese talento que ya demostró en más de una ocasión, manteniendo 26.4 puntos, 7.4 rebotes y 4.3 asistencias a lo largo de la temporada, e incluso hizo su récord de carrera al anotar 60 ante San Antonio.

A esto hay que sumarle que, si bien no es su fuerte, ambos pueden defender, y de más está decir que son capaces de anotar desde la larga distancia con frecuencia, por lo que son una dupla muy completa. La parte negativa para ellos este curso fueron las lesiones y los protocolos, ya que Brown jugó 58 partidos y Tatum, 64 (máximo 72), y cuando no estuvieron, Celtics no encontró ninguna solución.

Cuando Jaylen no estuvo, el equipo tuvo un récord de 6 victorias y 8 derrotas, mientras que en las ausencias de Tatum solo ganaron 2 y perdieron 6. Y esto es algo que va más allá de ellos, porque si bien solo hubo un juego en el que ambos se ausentaron en simultáneo, es difícil liderar un equipo tan sólo ofensivamente. Kemba Walker, por ejemplo, nunca dejó buenas sensaciones ofensivas a pesar de sus 19 tantos por noche.

Kemba Walker: ¿Los motivos de su traspaso?

Son innegables las condiciones de Walker como jugador de baloncesto. Tiene All Stars en sus espaldas y varios partidos donde anotó puntos a lo loco. No obstante, en la 2020-21 nunca pudo encontrarse con su juego. Acarreó una lesión de rodilla desde la pretemporada y eso provocó que no pueda jugar más de 43 partidos en la regular, además de que se perdió los últimos 2 de Playoffs.

Promedió unos mentirosos 19 puntos por noche, ya que no fue muy constante durante todo el curso. Había semanas en las que estaba por encima de los 20 tantos, pero otras que apenas superaba los 10. Tal vez se deba a la falta de ritmo, ya que cada 5 partidos -aproximadamente- tenía uno de descanso. 

También hay que tener en cuenta que los aportes de Kemba no van más allá de la ofensiva, por lo que tendría sentido que la directiva busque un base que sume en ambos costados. Asoma la opción de Marcus Smart, que mostró un gran crecimiento como playmaker (5.7 asistencias por jornada), además de que es de los mejores defensores de la liga y en el goleo no se queda tan atrás (13.1p).

El crecimiento de los jóvenes

Brown (24) y Tatum (23) siguen en desarrollo, pero ya son estrellas de la liga con seguridad, así que hablar de ellos como un proyecto a futuro no tendría sentido. Pero sí es muy importante tener en cuenta que la plantilla es muy joven, exceptuando a Tristan Thompson (30), Smart (27) y el recientemente incorporado Horford (35).

Robert Williams (23) ha pasado de disputar 29 partidos en la 19-20, a 52 en la 20-21 (13 como titular), además de que este curso promedió 8 puntos, 6.9 rebotes y 1.8 bloqueos en tan solo 18.9 minutos. También está el novato Payton Pritchard (23), que como escolta suplente tuvo 7.7 tantos por jornada con unos porcentajes de 44/41/88. Por último se puede mencionar al recién llegado Moses Brown (21), que en la temporada reciente con Oklahoma tuvo 8.6 puntos y 8.9 rebotes en 21 minutos por noche.

Cambios en la directiva

Si no se logra llegar al menos a la final, jugar varias finales de conferencia, más allá del logro que significa, es algo muy similar a clasificar como octavos. No se consiguen beneficios en el Draft y el proceso puede parecer estancado. Quizás que las únicas diferencias con una final de conferencia y un octavo puesto que se va en primera ronda son las plantillas. Una diferencia obvia, pero que permite mayor facilidad o dificultad a la hora de perfeccionar un equipo para que sea contender.

Para explicar esto, podemos ver que en el último lustro Boston disputó tres finales de conferencia y nunca encontró la necesidad de desarmar su núcleo de jugadores. Siempre buscó reforzar con jugadores de rol o con traspasos de estrella por estrella, como el Isaiah Thomas por Kyrie Irving en 2017.

Sin embargo, es cuestión de hacer los movimientos correctos y Danny Ainge pocas veces acertó (aunque también las lesiones les jugaron muy en contra). Mientras tanto, equipos como Miami o Phoenix, de un año al otro pasaron de ser equipos de media tabla a finalistas. Viendo esto, sumando los años que estuvo Boston a las puertas de la final, no es tan sorprendente que Ainge abandonara su cargo y que Brad Stevens lo reemplazara tras realizar la peor temporada de las últimas cinco.

Stevens empezó bastante fuerte. Su primera jugada fue el traspaso de Walker a Oklahoma por Al Horford, Brown y dos elecciones de segunda ronda, y a este ritmo posiblemente nos sorprenda con algún otro movimiento con los jugadores. A su vez, aseguró el puesto de entrenador principal al fichar a Ime Udoka, asistente de Steve Nash este año en Brooklyn e integrante del cuerpo técnico de USA en China 2019.

Udoka ya ha comentado que el equipo girará en torno a las dos estrellas indiscutidas, y que Marcus Smart asumirá el rol de tercera espada luego de la salida de Walker. El nuevo head coach los conoce del último mundial y además cuenta con gran experiencia en los banquillos.

¿Qué esperar de Boston Celtics esta pretemporada?

El Este se volvió una conferencia más dura en el último curso, lo que es -posiblemente- uno de los motivos del mal año del equipo. Brooklyn tiene el mejor Big Three ofensivo de la historia, Milwaukee es el campeón, Atlanta y New York mostraron un crecimiento increíble, Philadelphia terminó primero en la temporada regular y Miami siempre puede ser un gran rival. Justamente, estos seis equipos fueron los que terminaron por encima de Boston en la tabla de posiciones.

Con esto, el equipo puede optar por mejorar el equipo ahora mismo y competir por el campeonato, o seguir apostando al crecimiento de una plantilla con mucha juventud y arriesgarse que en dos o tres años el este sea más accesible. La parte mala, es que si quieren mejorar deberán hacerlo vía traspasos (por Bradley Beal, por ejemplo) porque no cuentan con margen salarial para la agencia libre. A su vez, poseen solo el pick 45 en este Draft por venir, así que será una offseason cuesta arriba.

*Imagen principal de Gary Dineen, de Getty Images

Juan Honeker

Estudiante de periodismo deportivo en Tea y Deportea. Jugaba al básquet y algunos dicen que me retiré por malo, pero prefiero decir que me lesioné la rodilla. Ahora solo escribo. Twitter: @HonekerJuan / Instagram: @Jumaahoneker

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