Aldridge, Roy y Oden: el boulevard de los sueños rotos

Antes de la era de Damian Lillard, Portland había intentado formar un equipo competitivo en torno a sus selecciones de Draft. Fue entonces, cuando arribó el dúo LaMarcus Aldridge – Brandon Roy en el 2006 y Greg Oden en el 2007. Así, se obtuvo un gran equipo joven que parecía contendiente al anillo a corto plazo. Pero… ¿qué fue lo que pasó?

Los Portland Trail Blazers no clasificaban a la postemporada desde la 2002-03. El equipo de ese año fue el último con Scottie Pippen y Arvydas Sabonis en la plantilla. Después de 22 temporadas consecutivas clasificándose a los Play-Offs, los de Oregon terminaron con un balance de 41-41 cayendo al décimo puesto del Oeste. Ese equipo acaparó el seudónimo de “Jail Blazers” ya que sus principales jugadores tuvieron distintos problemas legales fuera de la cancha; pero esa es otra historia.

Tras dos temporadas mediocres con Zach Randolph tirando del carro, Portland empezó a armar un buen proyecto en el draft del 2006. Por haber tenido el peor récord la temporada anterior, era la franquicia con más chances para llevarse el número 1. Tuvo mala suerte en la lotería y cayeron hasta el puesto número 4. Con esa posición, los Blazers seleccionaron a Tyrus Thomas, un interior muy atlético que luego no tendría una gran carrera como la que tuvo el jugador por el cuál sería traspasado. Thomas, acompañado de Viktor Khryapa, fue enviado a Chicago Bulls a cambio de la segunda selección de ese draft, LaMarcus Aldridge y una segunda ronda del 2007.

Además de este movimiento, los de la Rip City realizaron dos adicionales para conseguir otro joven, el cual causó un efecto inmediato. Enviaron a Boston Celtics a Theo Ratliff, Sebastian Telfair y una segunda ronda del 2008 a cambio de Dan Dickau, Raef LaFrentz y Randy Foye, elegido en la séptima posición de la ceremonia. Casi al instante, este último fue movido a Minnesota Timberwolves por el jugador que habían elegido inmediatamente arriba, Brandon Roy.

LaMarcus Aldridge y Brandon Roy eran los novatos encabezaban del proyecto de reconstrucción Blazer.
Fotos de Brandon Nathaniel S. Butler, Sam Forencich y Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images

Para la temporada 2006/07, Aldridge y Roy se sumaban a Zach Randolph en el conjunto dirigido por Nate McMillan. A pesar de que con balance de 32-50 la temporada no fue muy buena, el ánimo era alto. Los rookies formaron parte del primer quinteto de novatos, destacándose Brandon Roy sobre todos los debutantes. El escolta se llevó el galardón tras promediar 17 puntos, 4.5 rebotes y 4 asistencias.

Con diferencia al año anterior, esta vez las bolillas de la lotería jugaron a favor de los de Oregon. Teniendo el séptimo peor récord, se llevaron el número 1. Asomaban Greg Oden y un flacucho llamado Kevin Durant. Oden había dominado en la NCAA, medía 2.13 y era un enorme portento defensivo. La decisión de llevarse al pívot de Ohio State no era una locura, aunque tampoco es que los Blazers tenían el puesto de alero muy cubierto… Pero bueno, contaban todavía con Martell Webster, su quinta selección en el 2005, que tampoco es que venía siendo un fiasco.

El centro llegaba a la liga con mucha mala suerte. No pudo jugar ni un partido en la 2007/08 porque en septiembre tuvo que operarse de una microfractura en su rodilla derecha. Todo era una incógnita. 

Greg Oden llegaba con el pick 1 del 2007 para completar el trío joven de los de Oregon.
Foto de Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images

A pesar de no contar con el novato, unos muy jóvenes Blazers dieron buenos indicios de lo que se podía venir. Ya sin Randolph, Roy y Aldridge encabezaban el núcleo joven. Ni Travis Outlaw, Martell Webster, Jarrett Jack, Channing Frye o Sergio “Chacho” Rodríguez superaban los 24 años. Brandon Roy ya era un All-Star, pero esto no alcanzó para que se metan en PlayOffs. No obstante, su récord de 41-41 sin Oden, pintaba bien.

El momento había llegado en la 2008/09 con la recuperación del número 1. Ganaron 54 partidos, Oden jugó 61 (9 puntos, 7 rebotes y 1 tapón en apenas 21 minutos de juego) y el equipo jugaba de manera muy vistosa. Además, Rudy Fernández debutó en Estados Unidos siendo muy importante en la segunda unidad.

La inexperiencia pesó en los playoffs y cayeron en primera ronda 4-2 ante Houston Rockets. Se veía que el trío Roy-Aldridge-Oden podía dominar la Liga a corto plazo. Jugando juntos los 3, ganaron 52 partidos y perdieron solo 10, consiguiendo así un porcentaje de victorias del 83.9%; una auténtica locura. Nada hacía suponer que las cosas saldrían mal.

Para que el equipo fuese realmente competitivo, se ficharon algunos veteranos. De esa manera llegaron Marcus Camby, Andre Miller y Juwan Howard. Pero todo comenzó a derrumbarse de manera temprana. El 5 de diciembre de 2009, luego de no perderse ninguno de los primeros 21 partidos del año, Greg Oden cayó mal tras un intento de tapón y se rompió la rodilla. 

Out por toda la temporada y nunca más volvería a jugar con la camiseta de Portland. Incluso estuvo a punto de no competir nunca más en la NBA. Recién 4 años después, tras mil intentos, volver a lesionarse, operarse de nuevo y amagar con el retiro, pudo regresar con Miami Heat en la 2013/14. Jugó sin nada de trascendencia 23 partidos con los de Florida, se dio el gusto de disputar 2 encuentros de las finales que perdieron contra San Antonio y, con apenas 26 años, se retiró. 

Como consecuencia de esta lesión, Greg Oden no jugó nunca más para Portland.

Volviendo a Portland. En aquella 2009/10, los Blazers se repusieron a la pérdida de Oden, gracias a que Roy y Aldridge la estaban rompiendo. Ganaron 50 partidos, pero faltando dos para cerrar la temporada regular, la desgracia volvió a tocar la puerta. Brandon Roy sufrió una lesión en su rodilla. Logró volver para los 3 últimos juegos de primera ronda contra Phoenix (serie que perdieron en 6 juegos), pero algo no andaba bien. 9 puntos de promedio en 27 minutos de juego.

La 2010/11 era un nuevo escenario para consolidarse. Nadie esperaba, todavía, que Oden no volviera jamás y se suponía que Roy ya estaba recuperado. Tras un regreso a un buen nivel, el tres veces All-Star tuvo que someterse, en diciembre, a una artroscopia en ambas rodillas. Volvió a fines de febrero y su nivel era muy bajo. Nuevamente, los Blazers afuera en primera ronda tras caer 4-2 ante Dallas. 

El “ocaso final” de este prometedor equipo se consumó cuando los médicos le dijeron al escolta que su lesión no tenía arreglo. Como consecuencia, y con la misma edad que Oden, 26, Roy se vio obligado a retirarse. Pudo retornar un año después, en la 2012/13, con Minnesota. Pero solo duró 5 partidos ya que tuvo que operarse nuevamente la rodilla y se despidió de manera definitiva. 

Cosas como estas, le permitían a Brandon Roy ser una estrella de la NBA.

En consecuencia, se derrumbó trágicamente el proyecto de los Blazers. El lado positivo es que a causa de esto llegaron Damian Lillard, rookie del año en 2012 y CJ McCollum en la novena selección un año después. Con Dame ayudando a LaMarcus, Portland levantó bastante y ganó una serie de Play-Offs tras 14 años. Aldridge, frustrado y algo peleado con el base, terminó firmando con los Spurs para la temporada 2015-16.

Desde el comienzo y de a poquito, Damian Lillard fue sacándole el lugar protagónico a LaMarcus Aldridge.
Foto de Sam Forencich/NBAE via Getty Images

Esta fue la historia de uno de los mayores “¿qué hubiera pasado sí…?” de la historia de la NBA. Este tridente estaba llamado a catapultar a lo más grande a la franquicia de Oregon. Sin embargo, y como la historia de los Blazers marca, fue una verdadera pesadilla.

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