A la orden de las necesidades de su Majestad

Como viene haciendo en los últimos años, la franquicia comandada por Michael Jordan parece haber drafteado perfiles muy valiosos para el equipo y sus necesidades. Tras la ceremonia de este año, llegan un guard muy anotador como James Bouknight en el puesto 11 y un pívot muy atlético en Kai Jones con la elección 19. Además, las elecciones de segunda ronda tampoco desentonaron, ya que JT Thor en la 37 y Scottie Lewis en la 56 también son adicciones muy interesantes.

Contexto: en busca dar un paso más hacia adelante

Los Hornets tienen un objetivo claro: volver a los Play-Offs. En el último año, consiguieron el décimo puesto en la Conferencia Este lo que les permitió jugar el Play-In, donde fueron aplastados por los Indiana Pacers. De cara a esta temporada, jugadores como Devonte’ Graham, Malik Monk, Caleb Martin o Cody Zeller tenían un futuro incierto en la franquicia de North Carolina.

Devonte’ Graham, Malik Monk y el gemelo Caleb Martin (inchequeable si es él el de la foto) eran los exteriores que estaban más afuera que adentro.

Por esto mismo, era esperable que con la elección número 11, se decida ir a por el pívot que necesitan hace mucho tiempo o, en segunda instancia, por un exterior anotador. Sin embargo, desde la gerencia fueron muy agresivos y terminaron obteniendo una segunda elección en el top-20, así cubriendo sus dos necesidades.

James Bouknight: un respaldo perfecto para LaMelo y Scary Terry

Con la elección número 11, los Hornets no buscaron su principal necesidad, sino que optaron por agarrar al mayor talento disponible. James Bouknight es uno de los mejores jugadores ofensivos de toda la camada. Quien jugó dos años en UConn es un anotador puro, con una altura ideal para su puesto de escolta (1,96) y buena capacidad atlética. Es extremadamente vertical y agresivo, aprovechando esto en las repetidas veces que ataca la pintura. Hay que tener en cuenta que esta última temporada sólo pudo jugar 15 partidos debido a una lesión en el hombro, por lo cual sus números tanto positivos como negativos son relativos.

El mayor daño de Bouknight llega atacando la pintura. Crea esos tiros mayormente desde el pick and roll, faceta que controla muy bien (como anotador). Las 1,8 conversiones por cada 40 minutos que anota de esa manera, lo ubican entre los mejores proyectos de este Draft, absorbiendo el 22,7% de sus posesiones totales. No sólo llega hasta el aro con mucha frecuencia, sino que además es un muy buen definidor. Lanzó un 55% dentro del área restringida, mostrando diferentes recursos para terminar la jugada cerca del aro. Claramente no le escapa al contacto, ya que lanzó 6,1 libres cada 40 minutos en su carrera NCAA, siendo efectivo el 80% de las veces.

Además del pick and roll, el otro tipo de jugadas que utiliza para llegar hasta el aro son los ataques rápidos. Casi el 17% de sus posesiones llegaron en transición y fue eficiente en esas acciones.

No hay dudas de que su principal defecto, al menos en la Universidad, (en el Draft Combine y en las prácticas demostró una gran mejora) pasa por su falta de tiro externo. Puede anotar algunos disparos desde el drible en la media distancia, pero su tiro a pie firme fue totalmente deficiente y sin la mejor mecánica. Lanzó un pobre 2-17 en triples de catch and shoot, un número terriblemente bajo para un escolta.

Es un jugador que primero mira el aro, segundo, observa el metal naranja y, tercero, visualiza la circunferencia a la que le cuelga una red. Necesita tener mucho la pelota en sus manos, pero no para generarle juego a sus compañeros. Es por eso que su mayor comparativa es la de un estilo de Jordan Clarkson, un anotador desde la segunda unidad. Su ratio de asistencias-pérdidas es muy malo: apenas 27 asistencias en contraste con 42 pérdidas.

Defensivamente, Bouknight tiene buena altura y velocidad para defender con solidez en el uno contra uno, pero está lejos de ser un especialista y ser lo físico que su cuerpo le permite. Tiene herramientas naturales para mejorar, pero probablemente nunca vaya a ser un jugador de impacto defensivo. Permitió un 41% de campo en jugadas de aclarados, un número algo elevado para ese tipo de acciones (promedio de escoltas: 37%). Lo mejor en este aspecto son sus números en los rebotes: 7,2 rebotes cada 40 minutos.

En la Summer League de Las Vegas se vio una buena versión del nacido en Nueva York hace 20 años. En los cuatro partidos demostró ser un gran anotador con sus casi 17 puntos por encuentro con esperanzadores porcentajes de 45% de campo y 37% desde atrás de la línea de tres. Su ratio de asistencias-pérdidas mejoró con respecto a lo mostrado en UConn. A pesar de perder 3.5 pelotas por noche, asistió a sus compañeros 3.8 veces.

Casi con certeza va a ser el tercer guard del equipo y el líder desde el banco. Los últimos dos jugadores drafteados por los Hornets que jugaron para la franquicia provenientes de UConn son el mismísimo Kemba Walker y Emeka Okafor, rookie del año en la 2004-05. Con estos antecedentes, James Bouknight tiene todo para triunfar bajo el brazo de Michael Jordan, quien ya estuvo aconsejándolo muy de cerca.

En UConn, James Bouknight demostró ser un anotador puro y duro.

Kai Jones: largo como un árbol, ¿pero todavía verde?

En el que probablemente haya sido una de las decisiones mas inteligentes de la noche, los Hornets enviaron a los Knicks su primera ronda del 2022 para conseguir el puesto número 19. En esa posición fue seleccionado Kai Jones, interior bahameño que era un claro perfil para las necesidades de los Hornets. Elegirlo en el puesto 11 hubiese sido una exageración, pero el 19 era el lugar justo para el de la Universidad de Texas. Teniendo en cuenta que lo único que perdieron fue su ronda 2022, probablemente top 10-20, es un genial intercambio para un jugador que anhelaban.

Sin ser titular en Texas, la evolución de Kai fue grande respecto a su año freshman ganando el premio al sexto hombre de su conferencia. Su perfil de jugador interior explosivo, ágil, de buen control corporal y de gran polivalencia ofensiva como defensiva siempre gusta en la NBA y era la principal necesidad de los de North Carolina. Extremadamente atlético, con unos brazos y una capacidad para desplazarse tremendas, sorprende mucho que sea capaz de mover su cuerpo tan rápido y salir al contragolpe como si fuese un escolta. La velocidad con la que sale de bloqueos, la explosividad en los cortes a canasta y su agresividad son de muy alto nivel. Un estilo muy parecido al de Jaxson Hayes, quien justamente también salió de Texas.

No tiene un tiro muy pulido, pero puede amenazar desde casi cualquier punto de la pista. Su tiro de tres todavía está por trabajarse, pero esta última temporada encestó 13 de sus 34 intentos. Ayuda mucho debajo del aro, pero hay dudas de como pueda fajarse con los grandes pívots de la NBA. Su falta de músculo la compensa con una versatilidad increíble en el apartado defensivo, pudiendo defender casi a cualquier jugador y aguantarlo por velocidad. Un “unicornio” capaz de hacer un poco de todo, pero al que le queda todavía mucho por mejorar, especialmente a nivel técnico y en ataque.

Un aspecto extremadamente peculiar es que en su adolescencia fue atleta de triple salto y su principal sueño era llegar a ser profesional. Hace apenas 5 años que juega regularmente al básquet. por lo cual hay cosas como el verdadero entendimiento del juego que todavía tiene que aprender.

En la Summer League demostró que puede ser un doble-doble andante con promedios de 10 puntos y 9.5 rebotes. Sin embargo, perdió muchísimas pelotas y su porcentaje de 40% de campo deja que desear. Todavía está verde, pero tiene un estilo perfecto para los Hornets. Con un base como LaMelo y el juego dinámico que genera, seguro su conexión a través de alley-oops sea muy constante en los parqués que jueguen los de North Carolina. Si ya era divertido verlos con Miles Bridges, imagínense si le sumamos a Kai Jones.

¿Posible unicornio? Kai Jones fue sexto hombre del año en la Big 12.

J.T. Thor y Scottie Lewis: dos segundas rondas muy interesantes

Tanto Thor como Lewis son jugadores muy interesantes para la plantilla de los Hornets. Sus historias son totalmente distintas y ninguno de los dos merecía no formar parte de esta nota.

J.T. Thor tiene apenas 19 años recién cumplidos. Es ala-pívot, mide 2.06 metros, tiene 2.22 de envergadura, y es lo que generalmente llamaríamos un «unicornio», aún más que Kai Jones. Además del gigantisimo potencial, su principal fuerte es el tiro exterior a pie firme (aunque no haya sido muy efectivo) y lo complementa con una increíble agilidad para moverse, correr la cancha y defender. En defensa, sus largos brazos hacen que sea bastante intimidador. En Auburn, complementó sus 9 puntos y 5 rebotes con 1.5 tapones en 23 minutos. Su potencial como protector del aro es enorme y podría ser un robo del Draft a mediano plazo.

Por parte de Scottie Lewis hablamos de un jugador que proyectaba ser top-10 del Draft del año pasado. Sin embargo, en sus dos años en Florida no pudo demostrar mucho. Es un escolta que destaca por su explosividad y su gran trabajo físico en ambos lados de la pista, aunque principalmente en ataque. Sin embargo, su tiro exterior y el manejo de balón no son muy confiables. Habrá que ver si en los Hornets (o más probablemente en el equipo de G-League) logra encontrar un lugar para mostrar su potencial de hace unos años.

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